12 de Ago de 2022

Mundo

Jóvenes desmontan campamentos y se van

MADRID. Tras cuatro semanas que transformaron la Puerta del Sol de Madrid en un símbolo del malestar que reina en España ante el desempl...

MADRID. Tras cuatro semanas que transformaron la Puerta del Sol de Madrid en un símbolo del malestar que reina en España ante el desempleo y la crisis, los jóvenes ‘indignados’ desmontaron su campamento, en un ambiente festivo, pero prometen seguir luchando.

‘Reciclamos lo que podemos, el resto lo tiramos’, afirmaba en plena labor uno de los manifestantes. ‘Esta es mi mesa de trabajo, la voy a guardar como recuerdo, muy conmovido después de recibir tanto cariño de parte de estos jóvenes’, aseguraba por su lado el cocinero del campamento, Rafael Rodríguez Ballesteros, un restaurador desempleado.

‘Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir’, habían advertido los jóvenes indignados el plantar el 17 de mayo su campamento alternativo en la gran plaza del ‘kilómetro cero’ español, en pleno corazón de la capital. Casi un mes más tarde, pese a un futuro incierto, los ‘indignados’ anuncian nuevas acciones, especialmente una jornada nacional el 19 de junio. ‘Vamos a seguir trabajando. La plaza va a seguir utilizándose como lugar de asambleas. También seguiremos utilizando internet. Para el día 19 todas las ciudades y los barrios han propuesto realizar una concentración a nivel nacional’, aseguró un portavoz, Marcos Quesada, estudiante de derecho de 19 años.

Los manifestantes ya han construido en la Puerta del Sol una estructura donde ‘va a quedar un punto de información, para que siga vivo el símbolo de Sol’, explica Irene Rodríguez. ‘Tengo dos carreras universitarias de arquitecta e ingeniera, y tres idiomas, y me quedo sin trabajo’, cuenta Irene.

El movimiento nació espontáneamente el 15 de mayo en una manifestación de ciudadanos cuyos objetivos eran diversos: contra el desempleo que afecta a más de 4 millones de españoles y a casi la mitad de los de menos de 25 años, contra los políticos acusados de cinismo y corrupción, contra los bancos y los abusos.

Muy rápidamente, gracias a las redes sociales, el movimiento libertario se extendió a todo el país, donde florecieron campamentos en las plazas públicas de decenas de ciudades y pueblos. Después de haber conseguido reunir a miles de personas en el momento de las elecciones locales del 22 de mayo, el campamento empezó a vaciarse poco a poco."Estoy aquí desde el primer día, y estoy cansada. La gente tiene que seguir con su vida, con su trabajo. Es difícil. La gente prefiere verlo desde el sofá’ explica Irene.