Temas Especiales

29 de Nov de 2020

Mundo

Ofensiva terrorista en Irak

El primer ministro iraquí Nuri al Malaki ha solicitado la ayuda de la Unión Europea, la ONU y la Liga Árabe

¿Podrían los extremistas islámicos tomarse el poder en Bagdad? Por lo pronto no. No todavía. Aunque existe justificado temor en Bagdad ante la durísima ofensiva desatada por grupos extremistas islámicos -ligados a Al Qaeda- que este martes se tomaron la ciudad de Mosul, la segunda en importancia de Irak. Y ante el avance yihadista en estas ciudades al norte de Irak, el mundo se enfrenta a una nueva crisis militar en regiones que siempre han vivido bajo amenazas externas e internas.

Desde que cayera Mosul (predominantemente suni) en manos de los insurgentes, casi un millón de personas han tenido que huir de la ciudad, la cual se halla a 560 kilómetros de Bagdad. La policía y miembros del Ejército huyeron con la población sin ofrecer resistencia. Los insurgentes se tomaron rápidamente el aeropuerto de esa ciudad, muchos edificios gubernamentales, centros de policías y liberaron unos mil prisioneros de las cárceles. Durante la resistencia a la invasión norteamericana los Estados Unidos calificaron a Mosul como ‘el último bastión de al Qaeda’. Unos años después la realidad es otra.

El primer ministro iraquí Nuri al Malaki ha solicitado la ayuda de la Unión Europea, la ONU y la Liga Árabe. El presidente Barack Obama no descartó esta semana volver a ‘intervenir’ nuevamente en Iraq. Por su parte, el gobierno Sirio criticó al Consejo de Seguridad de la ONU por esta nueva crisis. El presidente sirio Bashar Assad ha reiterado en Damasco que fuerzas insurgentes extremistas combaten en territorio de su país, desde hace tres años en guerra civil, y dijo que son los mismos que esta semana han sometido varias ciudades iraquíes y que avanzan peligrosamente hacia Bagdad. Diversas fuentes aseguran que estos grupos pertenecen al Estado Islámico en Iraq y Siria, una escisión de al Qaeda conocida por su acrónimo ISIS, y que posee fuertes vínculos en el extranjero.

Las interrogantes están abiertas ante el revoltijo de conflictos en esta región y con fronteras muy frágiles como Irak, Siria y Turquía, naciones con fundamentalismos extremos con los que Occidente se suele estrellar con sus rígidas recetas democráticas.