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22 de Oct de 2020

Mundo

Yihadistas dejan sin energía ni agua a Mosul

Los rebeldes han perseguido y expulsado a los iraquíes cristianos en el norte del país

Yihadistas dejan sin energía ni agua a Mosul
Iraquíes cristianos participan en una misa en la iglesia Saint-Joseph de Arbil.

En su intento de someter a la población de la ciudad de Mosul y otras localidades de la provincia septentrional de Nínive, el radical Estado Islámico (EI) ha dejado sin agua, luz y gasolina a los que aún no se han puesto de su lado.

La situación es trágica en varias zonas de Nínive dominadas por los extremistas, donde a la falta de servicios básicos se une el aumento de los desplazados internos, incluidas las familias de cristianos que han abandonado esta semana Mosul tras ser amenazados de muerte por el EI si no se convertían al islam.

Desde que los insurgentes suníes, incluidos los combatientes del EI, se hicieran el pasado 10 de junio con el control de esa ciudad, la segunda del país, la falta de combustible y los cortes de electricidad han sido una constante en esa población sitiada y bajo el férreo control de los yihadistas.

A esas complicaciones, convertidas en algo cotidiano, se suma ahora también la interrupción del funcionamiento de las instalaciones que bombean agua a la ciudad.

La falta de agua potable está afectando, en especial, a los distritos de Al Hamdaniya, Bashika y Bartala, ubicados al sur de Mosul y donde habitan en su mayoría cristianos y chiíes.

El bloqueo es un castigo a esos ciudadanos ‘infieles’ que, por su religión, no han jurado lealtad a Abu Bakr al Bagdadi, jefe del EI y máxima autoridad del ‘califato islámico’ declarado por ese grupo en los territorios que domina en Irak y Siria.

En el distrito de Talkif, al norte de la ciudad y de predominio cristiano, los combatientes radicales cortaron definitivamente el agua potable hace trece días, aseguró a Efe el presidente de una asociación local de derechos humanos, Taher Al Mufti. En esa zona viven más de 30 mil personas, a las que hay que sumar las mil familias desplazadas el pasado mes por el aumento de la violencia en Mosul.

Al Mufti explicó que las familias están intentado suplir la falta de agua potable con la de los pozos, que ‘no es recomendable por la contaminación de las aguas subterráneas’ por la red de alcantarillado de la ciudad.

‘No hay agua potable suficiente y este problema llevará a una catástrofe humanitaria en la zona, a menos que las organizaciones internacionales u organismos oficiales actúen con rapidez para salvar a este pueblo del castigo de los hombres armados’, dijo.

Por su parte, el director del complejo sanitario de Talkif, Yunes Ramadán, informó a Efe de que se ha registrado en su hospital un aumento significativo de casos de diarrea aguda, que alcanza a la mitad de sus pacientes.

El calentamiento de los pozos y el uso de agua de origen desconocido o no apto para el consumo están causando diferentes enfermedades, que amenazan con convertirse en epidemias en el norte de Irak, advirtió este médico.