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22 de May de 2022

Mundo

La UE: El gran ausente en el mundo

La situación en Ucrania ha dejado al descubierto una Europa poco eficiente

La crisis ucraniana ha contribuido a esclarecer una de las flagrantes lagunas en el mundo actual: la ausencia de una Europa estratégica y resuelta. Los Estados Unidos pueden y deberían tomar la delantera en la respuesta a este conflicto. Pero, nada puede suceder sin la presencia y cooperación de Europa. La Unión Europea (UE) es, por lejos, el mayor socio comercial de Rusia, es uno de los mayores consumidores energéticos, es el principal inversor en empresas rusas, y es el destino mayor para el capital ruso. Algunos críticos del presidente Obama quieren que éste regañe a su par ruso, Vladimir Putin. Sin embargo, a la larga, el real motivo de preocupación del presidente ruso será las medidas tomadas por Europa. Tomemos en cuenta la manera en la cual Europa se ha relacionado con Ucrania. Durante años, no estaba segura de si deseaba alentar la adhesión ucraniana a la Unión Europea. Consecuentemente, envió señales confusas a Kiev, lo cual llevó inicialmente a la decepción de los pro europeos-ucranianos, a la ira de los rusos y, por lo tanto, a confundir a todo el resto del espectro político. En el 2008, luego de que Moscú enviase tropas a Georgia, Europa prometió una ‘Asociación Oriental’ a los países ubicados en el borde del este de Europa. Pero, como Neil MacFarlane y Anand Menon señalan en el número actual del diario ‘Survival’: ‘la Asociación Oriental fue un claro ejemplo de la propensión de la UE a responder a los hechos, añadiendo anexos a largo plazo y retóricamente impresionantes, pero a la vez de escasos recursos, a la política existente’. Los líderes europeos comenzaban a halagar a Ucrania sin tener en cuenta cómo esto sería percibido en Rusia. Moscú tenía sus planes propios para una unión aduanera, y luego continuar con una eventual unión Euroasiática, concebida como una respuesta a la Unión Europea. Ucrania era vital para los planes de Rusia y dependía de esta última para la obtención de gas natural barato. Además, por supuesto, había división de opiniones entre los ucranianos con respecto a si debían dirigirse hacia el oeste o hacia el este. Las negociaciones entre la Unión Europea y Ucrania continuaron. Los abogados y traductores involucrados, tardaron un año en implementar el texto a acordarse. El ministro de relaciones exteriores de Polonia, Radslaw Sikorski, describió esta tardanza como una falta u error, aduciendo que ‘lo mismo sucede en la Unión Europea y en el Vaticano. Los molinos de Dios son lentos pero muelen a su debido tiempo.’ El acuerdo ofrecido a Ucrania contenía exigencias de todo tipo, relacionadas con la reforma y reestructuración de su economía corrupta. En cambio, contenía pocas cláusulas con respecto al objetivo de mitigar los sobresaltos y suavizar la cuestión. Cuando el presidente de entonces, Viktor Yanukovych rechazó la oferta europea, alineándose con Moscú, puso en marcha un juego peligroso y de pronta puesta en vigencia. Europa estaba muy mal preparada para lidiar con esto y no pudo responder. Si Europa intentaba incorporar a Ucrania a su territorio, debería haber sido más generosa con Kiev y, además, debería haber negociado más seriamente con Moscú con el fin de aliviar sus preocupaciones. En cambio, Europa pareció actuar prácticamente sin conocimiento de las consecuencias estratégicas de sus acciones. Posteriormente, cuando Rusia comenzó una campaña para desestabilizar a Ucrania, Europa permaneció rezagada un paso atrás, con conflictos internos, y sin el más mínimo deseo de hacerse valer de una manera clara y rápida. Aquél mismo escenario ha continuado luego de la caída por un misil, del vuelo MH17 de Malaysia Airlines. La Unión Europea aún tiene chance de enviar una señal más clara hacia Ucrania, Rusia y al mundo entero. Debería exigirle a Rusia que presione a los separatistas a fin de que éstos cooperen comprometidamente con la investigación de lo acontecido con el MH17 y permitir que el gobierno ucraniano, reconocido por Moscú, tome el control total de su propio territorio, especialmente al este del mismo. Además, la Unión Europea podría implementar una lista de sanciones específicas, en el supuesto caso que dichas condiciones no sean aceptadas, digamos dentro de las próximas dos semanas. Adicionalmente, Europa debería anunciar planes más a largo plazo en dos frentes, primero para ganar una mayor independencia energética del combustible y gas rusos.

Es realmente difícil que una voz se haga escuchar y sea temida, cuando ambos interlocutores hablan en un tono de voz suave y llevan una ramita, el problema está siendo ahora descrito como cobardía y entreguismo por parte de Europa. Se explica mejor como la ausencia de coherencia entre los 28 diferentes estados que integran la Unión Europea, una falta de dirección estratégica, y una orientación provinciana hacia el interior que espera que los problemas del mundo desaparezcan. El resultado es un gran vacío global con terribles consecuencias. Si echamos una mirada hacia atrás en el tiempo a partir de ahora, y pensamos por qué motivos se ha debilitado y erosionado el orden liberal y basado en reglas abiertas internacionales, podríamos muy bien observar que un problema crucial fue que la unión política y económica más poderosa del mundo, la Unión Europea, con una población y economía más grande que la de los Estados Unidos, fue el gran ausente en el escenario internacional.

COLUMNISTA