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19 de Nov de 2019

Mundo

"Hay más muertos que habitantes en Le Vernet"

Su pueblo tiene 140 almas y es el punto habitado más cercano al lugar donde colisionó el martes el A320

El hombre de Lorca (delante), que perdió a su hermano el pasado día 24 en el siniestro del avión en los Alpes franceses, que apuntan a que fue provocado por el copiloto de la aeronave, y su mujer (delante), acompañados por personal de la embajada española, hacen una ofrenda floral de recuerdo a las víctimas. .

Al alcalde de Le Vernet, François Balique, el accidente del avión de Germanwings le sorprendió camino de París, ajeno a una tragedia que "ha enlutado a todo el pueblo", que se siente solidario y cercano a los afectados por la tragedia.


"Hay más muertos que habitantes tiene Le Vernet", asegura el regidor de esta pequeña aldea alpina que lleva dos días recibiendo a familiares de las víctimas.

Su pueblo tiene 140 almas y es el punto habitado más cercano al lugar donde colisionó el martes el A320 que cubría el trayecto entre Barcelona y Düsseldorf, provocando la muerte de sus 150 ocupantes.

Muchos de sus vecinos vieron el vuelo bajo del avión y, aunque nadie presenció el impacto, ahora Le Vernet se ha convertido en un lugar conocido.

A las afueras del pueblo, justo frente al sendero que conduce hasta la montaña del accidente, una pequeña estela con un texto en francés, español y alemán se ha convertido en el lugar de peregrinación de las familias de los fallecidos.

"No tienen sus cuerpos, así que no les pueden dar un entierro. El único sitio que tienen para rendirles homenaje es este. Ojalá pronto puedan tenerlos, enterrarlos en sus pueblos, junto a sus familias", afirma Balique.

El alcalde de Le Vernet se ha criado en la montaña. Conoce sus tesoros y sus riesgos, que han dejado más de una cicatriz entre los habitantes de la aldea.

"En la montaña hay una tradición. Cuando hay un drama en una familia, es el drama de todas las familias. Este accidente para nosotros es el drama de toda la aldea", afirma, convencido de hablar en nombre de todos sus vecinos.

Y no habla en vano, porque algunas familias ya han acogido a allegados de las víctimas que querían estar lo más cerca posible de sus seres queridos.

Balique no pone fecha de caducidad a la solidaridad de Le Vernet. "A todos los que vienen les digo que ésta es su aldea, que es una aldea española, alemana o de cualquier nacionalidad. Que las familias del pueblo son sus familias", asegura.

"Pueden venir cuando quieran, todo estará a punto para acogerlos en las casas de las familias del pueblo", repite.

El alcalde de Le Vernet escuchó a los familiares que llegaron ayer en grupo procedentes de Barcelona y de Düsseldorf y a los que hoy de forma puntual se acercaron al pueblo. Escuchó su dolor y su sufrimiento. Y su impotencia por no poder decir adiós a sus seres queridos como les gustaría.

Por eso abre las puertas de su pueblo. Pero cuando acabe la investigación, cuando los focos mediáticos se marchen de Le Vernet, cuando la pequeña aldea alpina recupere la calma, a su alcalde le gustaría que el pueblo fuera el punto de partida hacia la montaña que les robó a sus familiares.

Entonces buscarán un trayecto que desemboque en lo alto del macizo de los Trois-Évêchés e invitarán a todas las familias de las víctimas que lo deseen a subir hasta allí.

"Lo hemos hablado y hemos acordado en el pueblo hacerlo. Queremos erigir arriba una estela que recuerde la tragedia", afirma.

El alcalde de Le Vernet es un hombre de pueblo, aunque la vida le llevó lejos de su aldea. Es abogado en París, pero lleva 40 años siendo el alcalde de Le Vernet.

"No me gusta decir palabras bonitas y no creo que sean palabras bonitas lo que piden los familiares. Pero les abro las puertas de mi pueblo y eso es sincero", concluye.