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23 de Sep de 2019

Mundo

Bosques de Perú también arden cada año en silencio

Desde 2001 la Amazonía peruana ha perdido más de 2.1 millones de hectáreas, una superficie ligeramente superior a la extensión de El Salvador.

Desde 2001 la Amazonía peruana ha perdido más de 2.1 millones de hectáreas.

Perú, el segundo país después de Brasil que más territorio posee en la Amazonía, está de momento a salvo de los grandes incendios que consumen la selva de sus países vecinos pero sus bosques también arden cada año y lo hacen en silencio por miles de pequeños fuegos causados por campesinos.

Con unos 68.5 millones de hectáreas, la selva ocupa casi el 54% del territorio de Perú, desde la vertiente oriental de los Andes hasta sus fronteras con Ecuador, Colombia, Brasil y Bolivia, parte de los ocho países de Suramérica que integran la cuenca amazónica.

Sin embargo, desde 2001 la Amazonía peruana ha perdido más de 2.1 millones de hectáreas, una superficie ligeramente superior a la extensión de El Salvador.

Todo ello producto de una voraz deforestación que ha esquilmado su selva en un promedio de 123,500 hectáreas cada año, según los datos del último reporte de deforestación, referente a 2017.

En ese año la deforestación de la Amazonía peruana alcanzó casi las 156,000 hectáreas, pero solo el 3 % provino de áreas deforestadas mayores a 50 hectáreas.

El 78% de esa extensión (121,612 hectáreas) se perdió en pequeños mordiscos que no superaban las 5 hectáreas, causados por la agricultura migratoria, practicada todos los años por miles de pequeños agricultores que talan, incendian, cultivan y luego abandonan terrenos selváticos.

Aunque está prohibida, lo hacen para tener nuevos espacios agrícolas pero, al quemar el bosque, el suelo se empobrece y sus cosechas son efímeras, lo que les lleva a repetir el mismo proceso en nuevas áreas.

Esto contrasta con el caso brasileño, donde los responsables agrícolas de la deforestación son principalmente los grandes ganaderos y cultivadores de soja.

Muchas veces esas quemas se van de control y causan incendios de proporciones descomunales, que en Perú tienen su último precedente en 2016 con un enorme fuego que arrasó más de 5,100 hectáreas en la provincia de Satipo, ubicada en la selva central, de las que 3,600 eran bosques.

De hecho, 2016 fue un año trágico para Perú en incendios, pues estos arrasaron en total casi 62,000 hectáreas, lo que equivale a cerca del doble de la superficie de Malta, sin que nadie diera entonces la voz de alarma como en estos días sucede con los incendios que esquilman la Amazonía brasileña.

‘Cuando eso acontece en el pulmón del planeta, por supuesto que es absolutamente evidente que para el mundo deba ser una prioridad', afirmó a Efe Luis Alberto Gonzales-Zúñiga, director del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), máximo responsable en el país para la preservación de los bosques y el medioambiente.

Casi 600 incendios forestales fueron contabilizados en Perú entre 2012 y 2016 y en total calcinaron más de 94,000 hectáreas de bosques, según el ‘Plan de prevención y reducción de riesgos de incendios forestales 2019-2022'.

A los incendios provocados por la agricultura migratoria se le unen otros factores delictivos que también arrasan con la selva peruana como las grandes plantaciones extensivas de productos como el cacao o la palma aceitera, los cultivos ilegales de hoja de coca, la minería ilegal y la tala ilegal.

En cultivos extensivos, es emblemático el caso de Tamshiyacu, una gran plantación de cacao donde una compañía del empresario estadounidense de origen checo Dennis Melka taló ilegalmente unas 13,000 hectáreas de selva, según la reciente sentencia del caso.

Las plantaciones ilícitas de hoja de coca alcanzaron en 2017 las 49,900 hectáreas, un 14% más que el año anterior, en lugares donde muchas veces se tala la selva para que arraigue el narcotráfico.

La minería ilegal se ceba con la región de Madre de Dios, fronteriza con Brasil y Bolivia, donde está La Pampa, el mayor campamento de mineros ilegales de América, en el que se han levantado más de 8.000 hectáreas de bosques e incluso desviado ríos en busca de oro.

Actualmente las fuerzas armadas han entrado al lugar para desmantelarlo, pues Perú se comprometió en el Acuerdo de París sobre el cambio climático a reducir para 2030 un 30 % su emisión de gases de efecto invernadero, y su principal estrategia para ello es la conservación de bosques.

CAF hará millonaria donación tras incendios

ORGANISMO

El Banco de Desarrollo de América Latina-CAF informó ayer que donará medio millón de dólares a Brasil, Bolivia y Paraguay para luchar contra los numerosos incendios que están destruyendo miles de kilómetros de la Amazonía, la selva tropical más grande del mundo.

El organismo multilateral manifestó en un comunicado ‘su voluntad y disposición de considerar una línea de emergencia para contar con un financiamiento de rápido acceso a favor de Bolivia, Brasil y Paraguay para contribuir a la protección de la población y de la biodiversidad, así como a la recuperación de las zonas afectadas'.

‘Deseo expresar nuestra solidaridad con los pueblos de Bolivia, Brasil y Paraguay ante los damnificados y serios daños a la biodiversidad por los animales, bosques, cultivos y pastizales afectados por los incendios', dijo en la misma nota el presidente ejecutivo del banco, Luis Carranza.

La selva amazónica, considerada el pulmón del planeta y cuyo 60% se encuentra en Brasil, sufre desde hace días sendos incendios que, según algunos expertos, son los más graves de los últimos años y que se han intensificado por la fuerte sequía, las altas temperaturas y el avance de la deforestación.

Según datos oficiales, Brasil registró entre enero y agosto de este año 71,497 focos de incendio, de los cuales algo más de la mitad se han producido en la Amazonía, lo que ha generado una ola de críticas dentro y fuera del país por la falta de políticas para proteger la selva del Gobierno de Jair Bolsonaro.

Bolsonaro, conocido por su poca sensibilidad con el medioambiente y el cambio climático, llegó a culpar esta semana a las ONG de los incendios, aunque este sábado envió al primer contingente de militares a la selva para luchar contra los focos de fuego.

Las intensas llamas han desatado la tensión internacional, especialmente con Francia, y han puesto en jaque el tratado comercial negociado durante dos décadas entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, bloque conformado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.

CAF, que fue constituida en el año 1970 y cuya sede regional se encuentra en Venezuela, está integrado en la actualidad por 19 países (17 de América Latina y el Caribe, más España y Portugal) y 13 bancos privados.

Su principal misión es impulsar el desarrollo sostenible y la integración regional, mediante la financiación de proyectos de los sectores público y privado, la provisión de cooperación técnica y otros servicios especializados, explicó la organización.