04 de Oct de 2022

Mundo

Crece el temor por el 'vacunacionalismo' y la exclusión de los países en desarrollo

A pesar de que hay más de 167 proyectos de vacunas, los intereses farmacéuticos y la geopolítica parecen estar marcando la pauta en el acceso a las dosis contra la covid-19

La carrera por alcanzar la primera y más eficaz vacuna para combatir el nuevo coronavirus avanza a toda máquina, a menos de un año de que se conocieran las primeras noticias de la existencia del virus.

Crece el temor por el 'vacunacionalismo' y la exclusión de los países en desarrollo

Los países ricos encabezan el desarrollo y uso de vacunas, mientras aumenta la preocupación de que pasen años antes de que el resto del mundo reciba posibles dosis y pueda controlar la pandemia.

Este jueves el comité asesor de la Administración de Medicinas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) inició la evaluación para el uso de emergencia de la vacuna desarrollada por Pfizer y BioNTech, luego de que informaran que esta había alcanzando una efectividad del 95% en fase tres. El Gobierno estadounidense confirmó que la vacunación de la población empezará 72 horas después de la luz verde de la FDA.

La FDA ha seguido los pasos del Departamento de Salud del Reino Unido (NHS, en inglés) que el 2 de diciembre también aprobó la vacuna y ya está siendo utilizada en su población. Lo mismo en Canadá e Israel, que esta semana recibieron cientos de lotes para empezar la vacunación en sus países.

Una situación similar ocurre en Rusia, que desde el 5 de diciembre comenzó una campaña de vacunación masiva entre sus habitantes con la Sputnik V, el proyecto impulsado por el Centro de Epidemiología y Microbiología Nikolái Gamaleya, y que según las autoridades rusas tiene una efectividad que supera el 91,2%.

Dentro de la Unión Europea se espera que el 29 de diciembre se tome una decisión sobre la autorización del uso de las vacunas que ya se encuentran en fase 3, el último periodo de ensayos. Países como Alemania confirmaron que empezarán la vacunación a inicios de enero de 2021.

En tanto que en China, la empresa biofarmacéutica Sinovac también recibió el visto bueno, avanzando la vacunación entre el personal sanitario con una dosis que tendría un 97% de efectividad, de acuerdo con los resultados presentados por la compañía; esto luego de que Pekín aprobara su uso de emergencia, mientras cientos de gobiernos provinciales del país se preparan para vacunar a su gente.

Lucha por el acceso

Todos estos avances entre las principales potencias contrastan con la escasez y la falta de acceso que podría sufrir el resto del mundo, también severamente golpeado por la pandemia, que hasta la fecha ha dejado globalmente más de 67 millones de contagiados y supera los 1,5 millones de muertos.

Una situación sobre la cual Naciones Unidas se ha pronunciado, pidiendo a los países ricos que no caigan en el “vacunacionalismo”, una expresión usada por el secretario general del organismo, Antonio Guterres, para describir el escenario en el cual la mayoría de estos Estados podrían acaparar las vacunas dejando al resto de naciones al final de la cola en el acceso a las vacunas.

En ese sentido, Guterres hizo un llamado este miércoles para que las vacunas sean un “bien universal” y su acceso esté garantizado para la mayoría de la población, especialmente en los países donde la pobreza, los sistemas sanitarios deficientes y las desigualdades estructurales hacen que los efectos del brote sean mucho más difíciles de controlar.

“Estamos trabajando para promover tratamientos y terapias como bien público mundial, y respaldando los esfuerzos por obtener una vacuna popular disponible y asequible en todas partes (...) ese 'vacunacionalismo' es no solo injusto, sino contraproducente. Ninguno de nosotros estará a salvo hasta que estemos a salvo todos. Todos lo sabemos”, señaló Guterres el pasado septiembre durante la reunión de la Asamblea General de la ONU.

Según la plataforma Vacuna del Pueblo –una alianza de las oenegés Amnistía Internacional, Frontline AIDS, Global Justice Now y Oxfam– nueve de cada diez personas en los países pobres no recibirán la vacuna el próximo año, si los gobiernos de los países ricos y las grandes corporaciones farmacéuticas no toman medidas suficientes para garantizar la producción de dosis.

“Los datos actualizados muestran que los países ricos, que representan solo el 14% de la población mundial, han comprado hasta el 53% de las vacunas más prometedoras hasta la fecha”, señalaron las organizaciones en un comunicado publicado este miércoles.

Las organizaciones denunciaron este “monopolio de vacunas”, citando los casos del laboratorio Moderna, cuya totalidad de su producción fue comprada por países ricos, mientras que con Pfizer/BioNTech, el 95% de esta ya se encuentra comprometida con naciones ricas.

Y aunque existen proyectos como el impulsado por Oxford/AstraZeneca, que confirmó que el 65% de su producción iría a naciones en desarrollo, este solo alcanzaría el 18% de la población mundial.

“El sistema actual, en el que las empresas farmacéuticas usan financiación gubernamental para la investigación, conservan derechos exclusivos y mantienen su tecnología en secreto para aumentar los beneficios, podría costar muchas vidas”, denunció la doctora Mohga Kamal Yanni, miembro de la alianza Vacuna del Pueblo.