Por segunda vez la Contraloría interrumpe la diligencia del Ministerio Público por la investigación contra el expresidente Carrizo. Era una entrevista...
- 03/04/2015 02:00
Una encuesta reciente que mide la popularidad de la presidenta brasileña Dilma Rousseff, parece confirmar el hecho de que su gobierno y su partido, el Partido de los Trabajadores (PT), se ha visto afectado por los escándalos de corrupción que pesan sobre ellos.
Según la encuesta divulgada por la Confederación Nacional de la Industria (CNI), el nivel de aprovación de la presidenta brasileña cayo del 52% al 19%. Otra encuesta de la empresa Datafolha le atribuía una tasa de aprobación aún más baja, a penas del 13 %, datos proporcionados por la agencia Xinhua . Pero, ¿a qué se debe este descontento general?
Por un lado están los problemas económicos por los que pasa la nación. Según indican las previsiones del mercado, el año 2015 tendrá una contracción de 1%, combinada con una inflación superior al 8%. El Gobierno también terminó 2014 con sus cuentas en rojo, lo que ha obligado a la mandataria a promover un severo ajuste fiscal, que ha implicado un recorte del gasto público y un aumento de la carga tributaria, con la intención de elevar la recaudación, de acuerdo a información de Efe .
Añadido a los problemas que trae una disminución del gasto público, la ciudadanía también ha reaccionado negativamente ante los casos de corrupción que sacuden al gobierno de Rousseff.
Esta semana la presidenta presentó un manifiesto de tres páginas en el cual la mandataria amenaza con la expulsión de las filas del PT a los políticos que sean acusados de corrupción, informó la agencia Efe .
El caso más sonado es el escándalo de la compañía petrolera Petrobras, la cual sirvió para mover de forma ilegal alrededor diez mil millones de dólares. En el caso se encuentran envueltos 54 políticos de los cuales en su mayoría pertenecen al PT.
En la lista figuran la ex jefa de gabinete de la presidenta Rousseff, Gleisi Hoffmann; su ex ministro de Energía, Edison Lobao; Antonio Palocci, ex ministro de Finanzas en la presidencia de Luiz Inacio Lula da Silva, y el ex presidente Fernando Collor de Mello según el Diario Popular .
El escándalo ha tenido un efecto domino sobre otras empresas, como la constructora Grupo OAS, la cual quedó atrapada dentro del proceso de investigación por el caso de Petrobras. Otras veintidos constructoras se encuentran vinculadas.
El efecto ya le causó problemas financieros al Grupo OAS como reveló el diario argentino El Clarin . La empresa estuvo a cargo de la construcción de dos estadios que fueron empleados durante la Mundial de Futbol del 2014, los cuales ha puesto a la venta.
La misma Petrobras, vendió hace poco activos por 101 millones de dólares a la argentina Compañía General de Combustibles (CGC) como parte de un proceso de desinversiones que busca generar flujo en su caja, reveló la agencia AFP .
Según el ministro de Justicia de Brasil, José Eduardo Cardozo, el problema se encuentra en el mismo sistema. De acuerdo al ministro el sistema político del país ‘funciona como una puerta de entrada para la corrupción’.
==========
CAMBIAR EL SISTEMA
Rousseff propuso en 2013 una reforma del sistema político.
La reforma se generó en medio de protestas ciudadanas que exigían mejores servicios públicos.
El Congreso Nacional del Brasil aún debate la reforma pero no ha llegado a un consenso.