Convulsión árabe

PANAMÁ. Una región del mundo que mantiene permanentemente la atención de occidente, Unión Europea - EEUU, por los intereses económicos y...

PANAMÁ. Una región del mundo que mantiene permanentemente la atención de occidente, Unión Europea - EEUU, por los intereses económicos y políticos, es el Medio Oriente, donde regímenes militares dictatoriales y monarquías absolutas de las más aberrantes mantienen a esos pueblos en la más absoluta ignorancia y atraso, con el total apoyo de las potencias occidentales, todo lo cual parece estar llegando a su fin.

Los ejemplos indo-americanos pudieran haber servido de inspiración al rebelarse, tomar las riendas y reclamar espacios y riquezas de sus territorios para beneficiar a las mayorías.

El fracaso sangriento de la destrucción del histórico Irak, con su vasta riqueza petrolera, fondo de la causa de una invasión injustificada como criminal, así como la continuación de la oprobiosa guerra en Afganistán, igualmente por el apetito de sus riquezas, son otra parte de las causas de los levantamientos en los pueblos árabes. Ingrediente que debe ser tomado en cuenta son los vientos de una posible intervención en Irán, antiguo imperio persa, con el pretexto de intereses atómicos que superan con creces sus oponentes. Esto agravaría la situación, no solo en el área, sino a nivel mundial, que ya no soporta los efectos de tantos errores y ambiciones de Occidente.

Luego del levantamiento en Túnez (10 millones de habitantes) EEUU seguramente tiene gran preocupación con la rebelión en Egipto (83 millones de habitantes), el más grande de los países árabes y uno de sus principales aliados en la región, después de Israel, con quien este comparte una extensa frontera, además de ser el eje del Canal de Suez, por donde pasan millones de barriles de petróleo para EEUU y las potencias europeas.

El 90% de la población egipcia es musulmana, gente de paz en medio de su gran y larga pobreza, después de ser uno de los países más avanzados en la historia del mundo, pero que ha sido rebajado a contar con un 50% de su población analfabeta y mayoritariamente joven (35 años promedio), sin fuentes de trabajo dignas e ingresos de 2 dólares al día.

Egipto viene siendo gobernado por 30 años (en estado de emergencia) por el dictador y ex militar Hosni Mubarak (reelegido 6 veces sin objeciones de Occidente), violador de los más elementales derechos humanos de su pueblo sometido al hambre. Solo hasta el 28 de enero de 2011 y ante los graves riesgos para su país, Barak Hussein Obama pide a su aliado Mubarak ‘reformas y democracia’ en una llamada telefónica en la que, suponemos, recomendó al dictador nombrar un vicepresidente y un primer ministro afín a sus intereses.

Es así como el testaferro nombra a otro ex militar -G2- por 20 años de Mubarak y a otro ex militar y subalterno, Ahmed Shaffic, como Primer Ministro, o sea, más y peor de lo mismo. Será interesante ver que deciden los mandos medios y la tropa. ¿Por qué ahora no toman en cuenta al Premio Nobel de la Paz, El-Baradei, que está disponible y que garantizaría un período de transición más cónsono con la región y con un proceso Egipcio hacia una democracia? Queda claro cuáles son las intenciones, aunque cueste más sangre inocente, ya el mundo está acostumbrado, dirán.

El problema no es el equipo de gobierno, son las personas y el tipo de gobierno. En América las potencias occidentales también han respaldado dictadores militares en Nicaragua, El Salvador, Paraguay y Panamá y luego volvieron a respaldarlos en Chile y todo el Cono Sur asociados en un clan criminal que implantó el nefasto Plan Cóndor y más recientemente en Honduras y la intentona en Ecuador, la idea continúa.

Ya hay gente en las calles de Jordania y Yemen. Los pueblos árabes reclaman sus derechos conculcados adentro y desde afuera. Tienen derecho a vivir con dignidad en sus ricos países dominados por una élite de reyezuelos y dictadores que viven la más descarada opulencia.

Lo cierto es que toda esta crónica de una crisis anunciada afecta al resto del mundo. Ya los precios del petróleo subieron y la economía de EEUU, que no logra recuperarse, puede tomar medidas desesperadas en una región que necesita de paz, de un Estado Palestino y un Estado de Israel, sentados como hermanos. Empotrar otro dictador o desviar la situación sería una estrategia equivocada, ruin. La suerte está echada. Ante la comprobación del fracaso de un sistema, que no ha tenido la voluntad ni la capacidad de cambio auténtico, de convergencia, igualdad y solidaridad que está llevando al mundo a su exterminio.

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