OMI diseña corredor humanitario para evacuar a marinos atrapados en Ormuz

En ese sentido, el organismo pidió paciencia a los armadores y operadores, instándolos a no tomar riesgos innecesarios mientras el conflicto persista

El secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, advirtió que el conflicto en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz han generado una crisis sin precedentes para la industria marítima mundial, con repercusiones directas tanto en la seguridad de los trabajadores del mar como en el comercio internacional.

Según explicó, más de 20.000 marinos y alrededor de 1.500 buques permanecen atrapados en la zona, enfrentando riesgos de ataques, fatiga y carencias de provisiones básicas como agua y alimentos.

“El impacto negativo recae en los inocentes trabajadores del mar”, subrayó, al tiempo que insistió en que la prioridad de la OMI es proteger la vida humana y garantizar la libertad de navegación, principio consagrado en el derecho marítimo internacional y que no admite cuestionamientos ni peajes en rutas de tránsito global.

Durante su paso en la Convención Marítima de las Américas 2026, en ciudad de Panamá, el secretario general de la OMI detalló que el bloqueo afecta directamente al comercio mundial, pues desde esa región se transporta el 20% del petróleo crudo, el 19% del gas natural licuado, el 9% de automóviles y el 13% de químicos y fertilizantes, insumos que tienen un impacto directo en la seguridad energética y alimentaria a largo plazo.

La industria, dijo, es resiliente y puede buscar rutas alternativas, pero no puede sustituir las cargas básicas provenientes de esa zona. Por ello, reiteró su llamado al multilateralismo y al diálogo para reducir tensiones y permitir que la actividad marítima retome su curso normal.

El secretario general informó que la OMI ha diseñado un corredor humanitario de evacuación, aunque aclaró que no podrá activarse hasta que exista certeza de que los buques no serán atacados por drones, misiles o embarcaciones rápidas.

“La carga puede asegurarse, pero una vida humana no puede reemplazarse”, enfatizó Domínguez.

En ese sentido, pidió paciencia a los armadores y operadores, instándolos a no tomar riesgos innecesarios mientras el conflicto persista.

Según los últimos datos, más de 30 buques han sido atacados y al menos 10 marinos han perdido la vida, dos de ellos aún desaparecidos, lo que refuerza la urgencia de proteger a la gente de mar y evitar que sean utilizados como rehenes o víctimas colaterales.

El secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, durante la inauguración de la Convención Marítima de las Américas 2026

Domínguez explicó que la OMI mantiene conversaciones con países del Golfo Pérsico, en particular con Omán e Irán, que operan el dispositivo de separación de tráfico en el estrecho de Ormuz desde 1968.

La organización busca que se respete la libertad de navegación y que, una vez concluido el conflicto, se retome el tránsito seguro.

También señaló que la ONU, a través de la OMI y en coordinación con la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF), trabaja para garantizar asistencia médica y provisiones a los tripulantes atrapados, pese a las dificultades que enfrentan los países de la región.

El impacto del cierre de Ormuz ha obligado a la industria a buscar rutas alternativas, y en ese contexto el Canal de Panamá se ha convertido en una vía estratégica.

Domínguez destacó que la vía interoceánica ha demostrado resiliencia frente a retos como la sequía de años anteriores y ahora absorbe parte del tráfico global que no puede transitar por Medio Oriente.

“El canal de Panamá se posiciona como una alternativa”, afirmó, resaltando que esta situación representa también una oportunidad para el país de fortalecer su papel en el comercio mundial y explorar nuevas estrategias de desarrollo portuario.

Domínguez reiteró que la causa raíz del conflicto en Medio Oriente corresponde al Consejo de Seguridad de la ONU, pero que la OMI seguirá involucrándose en todo lo que afecte al transporte marítimo y, en particular, a la gente de mar.

“Mi mensaje es para todos los barcos, todos los países de la OMI, todos los estados de banderamiento, todos los armadores y operadores de buques”, concluyó el secretario general de la OMI, insistiendo en que la vida humana debe estar por encima de cualquier carga y que la industria marítima solo podrá retomar operaciones seguras y sostenibles cuando las tensiones disminuyan y se restablezca la libertad de navegación.

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