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03 de Jun de 2020

Nacional

El festival de la izquierda nacional

PANAMÁ. Habría que revisar los archivos de los diarios —o quizás preguntarle a los más viejos— para poder encontrar la última vez en la ...

PANAMÁ. Habría que revisar los archivos de los diarios —o quizás preguntarle a los más viejos— para poder encontrar la última vez en la que las comunidades indígenas de Panamá estuvieron tan orgullosas. Ayer, el primer presidente indígena de América fue honrado con la máxima distinción de la Universidad Nacional.

Los cientos de orgullosos indígenas esperaban a Evo Morales, el presidente aymara. Evo, quien se declara en contra del imperialismo y anticapitalista. Evo, en fin, el que hace unos días expulsó al embajador de Estados Unidos por instigar una situación que tiene a su país cogido con alfileres. Ese Evo se tomó el día libre y acudió a visitar Panamá, en donde fue recibido con los brazos abiertos por el presidente Martín Torrijos, quien a su vez venía de ser recibido en Washington —también con los brazos abiertos— por George W. Bush.

Mientras esto sucedía, el Paraninfo universitario palpitaba. Los periodistas se agolpaban en una esquina del recinto. Los grupos sindicales llenaban el aire de consignas y el espacio de banderas que ondeaban incansablemente. Embajadores, cónsules y otras figuras políticas fueron apareciendo poco a poco. Por último, los dirigentes indígenas, no contentos con los puestos que se les asignaron en el sector derecho del auditorio, exigieron puestos en primera fila, justo enfrente de donde, horas más tarde, aparecería Morales, la figura que para ellos representa una lucha que tiene ya 500 años.

El acto era un carnaval de imágenes y sonidos: en un lugar estaba el cacique Ngöbe Buglé, Rogelio Moreno, con un llamativo sombrero emplumado. En otro, un grupo de bolivianos vestía los trajes típicos de su país. Más allá, una muchacha vestía una pollera de gala y un muchacho un montuno, y en la parte posterior del auditorio, una gran pancarta desplegaba: ¡Bolivia resiste, Bolivia vencerá, manos Yanquis fuera!.

Para cuando Evo consideró que había visto suficiente del Canal, el Paraninfo era un hervidero. Cuando el presidente boliviano apareció —vistiendo toga y birrete— acompañado de las autoridades universitarias, los aplausos, el ondeo de las banderas y las consignas populares electrizaron el ambiente. Después de horas de espera, Evo Morales estaba allí para recibir su anhelado Doctorado Honoris Causa.

En una iniciativa propuesta por la Asociación de Empleados de la Universidad de Panamá (ASEUPA) y que se cristalizó en la mañana de ayer, el presidente boliviano se convirtió en la decimotercera persona galardonada con este título, y se une a un grupo en el que, entre otros, figuran Leonel Fernández (presidente de República Dominicana) y Eduardo Frei (ex presidente de Chile).

El primero en tomar la palabra fue el rector de la Universidad de Panamá, Gustavo García de Paredes, quien leyó un discurso sobre la vida de Morales y le provocó una sonrisa al recordarle el nombre de un perro que tuvo en su infancia.

El encargado de “presentar” al líder boliviano fue el secretario general de la institución, Miguel Ángel Candanedo, que pronunció un discurso enérgico y cargado de elogios hacia la figura del presidente boliviano y lo que representa para los pueblos autóctonos americanos “que son los verdaderos dueños del continente”.

Entre la entrega del pergamino y el discurso de Morales, los indígenas y los sindicatos de aprovecharon para saltar a la palestra. Morales recibió regalos de todas las etnias índígenas de Panamá y hasta se tomó una foto con una bandera roja del Suntracs que le fue obsequiada. Curiosamente, cuando una comisión del municipio de Panamá se acercó para otorgarle un reconocimiento en nombre del alcalde Juan Carlos Navarro, el rugido desaprobador —y ensordecedor— del público tardó varios minutos en ser apaciguado.

Cuando se acabaron los regalos, Morales se dirigió al público con un discurso cuyas frases como: “aún no me creo que soy presidente de Bolivia”, delataron su sencillez, pero otras como: “donde está el imperio no hay progreso”, o “sin ningún problema hemos expulsado al embajador de EEUU”, mostraron a los presentes que Evo tiene sus ideas muy claras. Tan claras, que Panamá decidió hacerlo Doctor.