Temas Especiales

05 de Mar de 2021

Nacional

Obama y su cita con la historia

CHICAGO. El martes se hizo historia. Estados Unidos y el mundo aún están recobrándose del éxtasis de la noche del 4 de noviembre, en l...

CHICAGO. El martes se hizo historia. Estados Unidos y el mundo aún están recobrándose del éxtasis de la noche del 4 de noviembre, en la que por primera vez en la historia, un negro alcanzó de manera democrática la Presidencia del país más poderoso del mundo (y de cualquier país poderoso, en todo caso).

La euforia durará más tiempo. Los elogios hacia la figura de Barack Obama, hacia su inagotable carisma, su exquisita oratoria y su capacidad descomunal de generar esperanza continuarán por un tiempo más. Pero, inevitablemente, las aguas volverán a su cauce. Por lo pronto, el presidente electo debe formar un gabinete y asumir la presidencia el próximo 20 de enero.

Los momentos históricos suelen producirse a raíz de una combinación precisa de factores y circunstancias, y el triunfo de Barack Obama no es ajeno a esta realidad. Para empezar, ocho desastrosos años de George Bush crearon una crispación pocas veces antes vista en el pueblo estadounidense (y en el mundo). Después, un candidato, Barack Obama, que supo montar la campaña más exitosa de la historia y, a la vez, zigzaguear entre un discurso cuasi-izquierdista en las primarias y un polémico centrismo en la campaña nacional. Todo esto aderezado con una colosal plataforma tecnológica y de voluntariado, y las dosis correctas de esperanza y cambio dieron como resultado victorias en Estados clave como Pennsylvania, Ohio, Florida y Virginia. En estos momentos, a falta de 27 votos electorales por asignar, Obama tiene 349 contra 162 de McCain. En el Senado, los demócratas han ganado ya cinco asientos y se colocan con 56 senadores, contra 40 republicanos (con cuatro por decidir). En la Cámara de Representantes, con ocho por decidir, 254 demócratas y 173 republicanos. Victoria demócrata sólida y contundente en todos los frentes. Que Dios bendiga a George Bush, pensarán muchos demócratas.

El nuevo presidente tendrá ante sí el panorama más complicado en varias décadas. Encima, tendrá el peso agregado de llenar las gigantescas expectativas que ha generado su elección. ¿Podrá el Obama real igualar lo superar al Obama idealizado que el mundo entero, desde Cuba hasta Afganistán, espera que sea? Eso todavía es una incógnita. Sin embargo, por su discurso del martes, podemos intuir que es consciente del papel histórico que le va a tocar jugar. Obama contará también con un a aplastante mayoría en el Congreso que le permitirá llevar a cabo sus planes sin problemas al menos durante los próximos cuatro años.

Por último, el mencionado discurso también nos mostró un Obama más parecido al apasionado progresista de las primarias demócratas que al centrista moderado de la campaña nacional.

Una gran cantidad de sus seguidores esperan que el demócrata, una vez ganada la Presidencia, acabe las guerras de Afganistán e Irak. (y reconstruya ambos países), lidere un esfuerzo internacional de paz en el Congo, devuelva la base de Guantánamo y las más de 700 bases militares fuera del territorio de EEUU.