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25 de Feb de 2021

Nacional

Coyotes alarman a Macaracas

LOS SANTOS. Los residentes del corregimiento de El Corozal, están alarmados porque al caer la noche comienzan a escucharse los aullidos...

LOS SANTOS. Los residentes del corregimiento de El Corozal, están alarmados porque al caer la noche comienzan a escucharse los aullidos de los coyotes, cuyas manadas están llegando cerca de las viviendas y están acabando con terneros, chivos y otras las aves de corral.

Braulio Pérez, quien vive en El Castillo, en el corregimiento de El Corozal, precisó que estos perros salvajes están tan hambrientos que se comen lo que esté a su paso, entre ellos los sapos, culebras y ranas, entre otros animales.

Pérez dijo que los residentes de esta zona temen por su seguridad porque en algún momento estos animales, que parecen perros con hocicos largos y orejas puntiagudas, pueden atacar a las personas incluyendo a los niños que viven en esta comunidad.

Los ganaderos de Macaracas, La Pacera de Guararé y la costa del distrito de Los Santos han reportado ataques de estos animales y se observan manadas que crecen rápidamente lo que es negativo para la ganadería de la provincia.

Laudino Alberto Pérez, residente en Los Alonso de Macaracas, afirmó que en esa área también los coyotes están acabando con las gallinas.

Entre los lugares que han reportado ataques de estos carnívoros están: Bajo Corral, Guánico, El Cedro, Bajos De Güera, Paraíso, Pedasí, Tres Quebradas y El Corozal, en Los Santos.

En el mes de abril de 2004, la captura de dos crías de coyotes, hembra y macho, en Los Santos, confirmó su existencia en la península de Azuero y se registró ataques a 17 chivos y 12 terneros en las comunidades de Cedro Arriba y El Cacarañal.

Las autoridades recomiendan a las personas de los sectores, donde se han observado coyotes, que no dejen a los niños solos ya que esos animales los pueden percibir como presas débiles.

También recomiendan estar bien protegidos, en un área cercada y techada, a los animales, ya que los coyotes han demostrado tener la habilidad de treparse y saltar alto para capturar sus presas, situación que presenta un peligro.