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15 de Jan de 2021

Nacional

Una vida bajo el puente

CHIRIQUÍ. Desde hace 15 años el humilde campesino Herenio Gutiérrez Guerra, de 66 años de edad, oriundo de Horconcito, tomó la decisión...

CHIRIQUÍ. Desde hace 15 años el humilde campesino Herenio Gutiérrez Guerra, de 66 años de edad, oriundo de Horconcito, tomó la decisión de vivir debajo del puente del Río David, en donde ha pasado varios inviernos, amenazado por las fuertes corrientes del río, y ha capturado a 91 serpientes entre estas las equis, Bocaracá y Cascabel.

Herenio Gutiérrez Guerra afirmó que vive debajo del puente porque él y dos hermanos tenían 90 hectáreas de tierras, pero se confiaron de un tío que los dejó en la calle, al permitirles los títulos de propiedad para legalizarlos ante el Estado, situación que no fue así.

Precisó Gutiérrez que en el año 1985 fueron llevados a un pleito en donde perdieron sus derechos quedando sin nada.

Debido a esta situación dos de sus hermanos murieron afectados por una fuerte depresión porque no tenían donde vivir y ahora el se encuentra en ese estado.

“Bueno yo he quedado viviendo aquí debajo del puente en donde he pasado muchas dificultades. He estado enfermo, expuesto a ser atacado a los delincuentes que pasan por el lugar; pero afortunadamente no me han hecho nada”.

Agregó que algunos funcionarios del pasado gobierno le prometieron ayuda y otras personas le han ofrecido apoyo, pero hasta el momento, no hay nada. Mientras sopla la fuerte brisa y retumban las olas del río Risacua, don Herenio manifestó con mucha tranquilidad que él ha aprendido a convivir con la naturaleza que le ofrece el río, que de vez en cuando le amenaza con sus fuertes corrientes cuando crece. Y su única compañía es “Pelusa”, un perro que no permite que nadie se acerque a la “vivienda” de Herenio.

Recuerda que en varias ocasiones vio crecer el río en el año 2001. El año pasado, 2008, fueron fuertes las crecidas, aunque él nunca se dormía por cualquier cosa que pasara.

Le preguntamos a Don Herenio cómo se sentía en ese lugar incómodo y dijo: “Bueno, estoy bien por lo conforme; no le hago mal a nadie. Me gano mi sustento trabajando cuando me buscan para limpiar las cuadras o patios, me dedico a veces a lavar ropa en donde las personas me pagan”.

En cuando a su seguridad dijo que en algunas ocasiones ha estado en peligro, pero gracias a Dios, no le pasado nada.

Durante los 15 años de vivir debajo del puente ha capturado a 51 serpientes bocaracá, 20 víboras de gajos, 12 equis, 10 borrigueras y 7 víboras de sangre y sólo una le mordió un dedo, pero no le pasó nada.

Duerme en una cama improvisada sobre piedras. Y tiene un viejo colchón expuesto para que las serpientes lo usen como nido.

Abriga las esperanza de que alguien se acuerde de ayudarlo para poder salir de ese sitio y mejorar su condición de vida, ya que el no tiene familiares en Chiriquí. Ya dos hermanos viven en Panamá y del otro desconoce su paradero.

El Río David está ubicado en la entrada a 5 minutos del centro de la ciudad y es un lugar muy frecuentado por bañistas.