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20 de Apr de 2021

Nacional

Cigarrillos ilegales a la vista de las autoridades de Salud

PANAMÁ. La Ley 13 del 24 de enero de 2008, que adopta medidas para el control del tabaco y sus efectos nocivos para la salud, es el más ...

PANAMÁ. La Ley 13 del 24 de enero de 2008, que adopta medidas para el control del tabaco y sus efectos nocivos para la salud, es el más claro ejemplo de que las normas legales existen, pero tardan mucho de cumplirse, en caso de que eso se logre.

Razones constitucionales obligan al Ministerio de Salud (MINSA), rector de las políticas de salud, a hacer cumplir cada uno de los 34 artículos de la ley y los decretos emitidos después de su aprobación.

Pero basta con un recorrido por distintas áreas de la ciudad para observar que la venta de cigarrillos es tan libre como la de cualquier otro producto que no sea portador de graves lesiones a la salud humana, tanto del consumidor como de quien se encuentre en los alrededores.

Este periodista junto al fotógrafo Adriano Duff hizo el recorrido, donde se pudo constatar la falta de vigilancia y de controles.

En la acera posterior del Instituto Nacional, en la avenida 4 de Julio, hay mesas improvisadas con cartones de cigarros que se venden por unidad o por paquetes. Esto constituye una doble violación a la norma que restringe la venta unitaria.

Paradójicamente, la sede y el despacho superior del Ministro de Salud están muy cerca de esta zona comercial improvisada, donde también se ofrecen otros productos prohibidos por la ley.

A pocos metros, en Calidonia, el cigarro de contrabando toma terreno y comparte locales informales con pastillas, peines, flores frescas, ungüentos y los aromas de las plantas con poderes curativos.

Los consumidores de estos productos, no aptos para el consumo en Panamá, según las autoridades de Aduanas disponen de una variedad de marcas y precios impuestos por los propios vendedores a la libre oferta y demanda.

‘Sueltos cuestan diez centavos y las cajetas van desde 50 centavos hasta los dos dólares’, contesta una comerciante que dice, además, no saber de dónde viene la mercancía. Entre las marcas están: Ibiza (60 centavos por cajeta de 20 unidades), Guía (50 centavos), Jalsalmer (60 centavos), Smart (75 centavos), Kool (2 dólares).

En otras áreas más céntricas, con más presencia de las autoridades, como las veredas de la Vía España, la venta de cigarrillos que incumplen con las normas sanitarias es libre y ante los ojos de todos.

SECUELAS QUE CUESTAN MILLONES AL ESTADO

La doctora Nélida Glyco, de la Coalición Panameña Contra el Tabaquismo, recuerda que es el MINSA quien debe realizar los operativos, tanto en los comercios legales que deben cumplir con la ley como en las calles donde se venden estos productos.

Glyco sostiene que el aumento en el impuesto ha bajado el consumo de los cigarros en los adolescentes, que ya no pueden pagar los casi cuatro dólares que cuestan las cajetas que cumplen con la norma.

G lyco asegura que, según estudios, la Caja de Seguro Social gasta 150 millones de dólares en las personas afectadas con este producto. Esto sin sumar los 2 millones que gasta el Instituto Oncológico en los pacientes con cánceres que guardan relación con fumar. ‘Las tabacaleras sólo pagan 19 millones al año, lo que no alcanza para cubrir los gastos de salud’.

En las oficinas de la Región Metropolitana de Salud, el doctor Gustavo Rodríguez, Jefe del Departamento de Salud Pública, señala que la venta de cigarros en estos puestos brujos se da por la falta de participación ciudadana. ‘No tanto que no los compren, sino que hay que denunciarlo’, dice.

Rodríguez reconoce que éstos son cigarros de contrabando porque la caja no tiene el pictograma (fotografía de los efectos que produce el cigarro en la persona) que obliga la ley. ‘El que no lo tiene, más del 50 por ciento de la mercancía, ese es de contrabando, incumple con la parte de Aduana. Eso no nos complete a nosotros. No se pueden vender sueltos’.

ASUNTO DE VIEJA DATA

La empresa British American Tobacco Panamá S.A., advierte que las medidas drásticas que ha adoptado el Estado para frenar el consumo de cigarrillos no estaban dando el resultado deseado y que se ha incrementado el número de fumadores, pues debido al contrabando el producto es más barato.