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19 de Apr de 2021

Nacional

‘Nueva ley no garantiza medicinas más baratas’

l proyecto que reforma a la Ley 1 de 2003, que regula los medicamentos y los productos para la salud humana, ha despertado preocupación ...

l proyecto que reforma a la Ley 1 de 2003, que regula los medicamentos y los productos para la salud humana, ha despertado preocupación en muchos sectores. En primera instancia, los sectores afines a la salud han señalado que el documento que ellos consensuaron fue modificado con artículos peligrosos, los enfermos pelean por ser aceptados en la mesa de discusión y desconfían de algunos que abren el mercado de los fármacos. El Ministerio de Salud (MINSA) dice que esta reforma busca apertura de mercado y precios bajos. Los representantes y distribuidores de productos farmacéuticos dicen que con este cambio quien saldrá perdiendo es la población consumidora.

¿CÓMO ESTÁN LOS PRECIOS DE LOS MEDICAMENTOS? LOS USUARIOS SE QUEJAN DE QUE SON ALTOS.

Los precios de los medicamentos de primera son altos. Lo mismo sucede con los buenos carros, los buenos vinos, la buena ropa. Los productos de primera cuestan. Pero, cuando se trata de la salud, lo más importante no es el precio, sino la calidad. El remedio más caro es aquel que no funciona. Es caro para las instituciones de salud que tienen que atender a los pacientes, caro para el Gobierno que tiene que sostenerlas; pero, sobre todo, caro, carísimo, para los pacientes que están poniendo en riesgo su vida.

¿QUIÉN ESTIPULA EL PRECIO DE LOS MEDICAMENTOS? ¿DE QUÉ FACTORES DEPENDE?

Al igual que cualquier producto, los precios finales de los medicamentos corresponden a una cadena de abastecimiento que se inicia con el fabricante. Cada parte de la cadena busca una compensación por su labor. Sin embargo, la mayor parte del costo de un medicamento está en los años que le costó al laboratorio que lo produce llegar a la fórmula. Un medicamento original puede tomar entre 15 y 20 años para elaborarlo. Y ahí está su mayor costo.

¿CUÁL ES EL MARGEN DE GANANCIA DE UN MEDICAMENTO? ¿DE QUÉ DEPENDE?

Yo puedo hablar solamente de los distribuidores. Los productos innovadores o genéricos de marca tienen un margen de entre 5% y 20%. Los genéricos tienen un margen mayor. El margen depende de múltiples factores como el volumen, la competencia, los controles para que lleguen con óptima calidad y la cadena de frío, entre otros.

¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA BAJAR EL COSTO? ¿SE TENDRÍAN QUE VENDER GENÉRICOS?

Si se aumenta la oferta, no hay duda de que los precios bajarían. Pero para eso hay que resolver el problema de registros sanitarios que existe en Panamá, por la falta de personal capacitado y procedimientos eficientes. Hay 2.000 expedientes estancados y el tiempo promedio para una aprobación puede ser de dos años o más. La espera es muy costosa para el fabricante y para el país.

LOS FARMACEUTAS DICEN QUE EL MINSA COMPRA UN 8OO % MÁS CARO QUE LA CSS. ¿CÓMO SE PODRÍA REGULAR ESTO?

No creo que un producto elaborado por el mismo fabricante, comprado por el Ministerio de Salud, sea 800 % superior al que compra la CSS. El genérico comprado por la CSS puede ser diferente del comprado por el MINSA y, en ese caso, pudiera suceder que hay diferencias hasta mayores que esa. Eso sucede con cualquier producto. Una camisa comprada en la Avenida Central puede ser 800% más económica que una de marca comprada en una tienda de lujo. El genérico será ‘camisa’, pero el diseño, la calidad de la tela o la costura harán la diferencia: calidad, seguridad y eficacia. Los tres componentes que el Estado debe asegurar a la población.

¿EN QUÉ BENEFICIA QUE EL ESTADO, CON LA LEY NUEVA, PUEDA PONER UN TOPE EN EL PRECIO?

En nada. Lo único que puede lograr es que los laboratorios que están en el mercado suban sus precios para protegerse (por si acaso) y los que quieren introducirse al mercado entren con un precio superior al que entrarían, si no hubiese ese tope de precios o amenaza de establecerlo.

¿ESTÁN LAS GRANDES FARMACÉUTICAS INTERESADAS EN UN MERCADO DE 3.5 MILLONES DE PERSONAS?

Eso se lo debería preguntar a ellos mismos. Sin embargo, un mercado donde no exista la posibilidad de que un ‘pirata’ ponga en riesgo la reputación de su producto, y con ello la salud de los pacientes, es atractivo para cualquier empresa.

¿EN QUÉ PERJUDICA LA NUEVA LEY A LOS ACTORES ACTUALES DE LA VENTA, COMERCIALIZACIÓN Y DISTRIBUCIÓN DE LOS MEDICAMENTOS?

El proyecto de Ley pone en serio riesgo la salud de los panameños, porque permite e incentiva a que cualquiera pueda traer productos de baja calidad o falsos a Panamá. Eso afecta a todos los actores. A los productores y distribuidores, porque pone en riesgo su reputación y con ello su negocio, pero el más afectado es el usuario, quien no podrá tener certeza de que el medicamento que usa le va a servir. A los fabricantes de medicamentos falsos no les interesa tener controles de calidad. Lo que sucedió en Panamá con el dietilenglicol debería ser una lección para jamás olvidar.

¿EN QUÉ CAMBIÓ EL DOCUMENTO QUE USTEDES CONSENSUARON DURANTE TANTO TIEMPO?

La respuesta a esa pregunta la tienen quienes han impulsado el proyecto de Ley. Lo que dicen es que quieren bajar los precios, pero eso no se puede lograr a costa de la salud de la población. La medicina más costosa es la que no cura. Adicionalmente, la laxitud en los controles de calidad incentiva a la corrupción. La mesa consensuó que no hubiera importación paralela, que se mantuviera la exigencia de intercambiabilidad, que es la que garantiza que un medicamento copia actúe con la misma eficacia que el original, y con otros controles y exigencias de calidad. En la mesa, tampoco se habló de la homologación de registros sanitarios, ni de cambiar las reglas para la compra de medicamentos y otros productos para la salud humana por parte de las instituciones públicas. ¿Quiénes y por qué cambiaron el documento consensuado? Esa es la pregunta que habría que hacerse.