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10 de Apr de 2021

Nacional

En Panamá, estalla una revolución cada dos semanas

ronizando acerca de una supuesta leyenda en la que se decía que en Panamá ocurría una revolución con cada luna llena o sorprendiéndose p...

ronizando acerca de una supuesta leyenda en la que se decía que en Panamá ocurría una revolución con cada luna llena o sorprendiéndose porque en dos semanas no hubiese estallado alguna, el célebre escritor humorístico Mark Twain escribió sobre sus dos o tres efímeros viajes por el Istmo.

Resulta que al menos dos periódicos, el Alta California de San Francisco y el Chicago Republican, pagaron por las narraciones acerca de sus viajes. Uno de ellos, por el Istmo. Esto puede ser verificado con la lectura de algunas cartas que el escritor publicó en los mencionados diarios en el año 1868. Por ejemplo, en una publicada en el Chicago Republican con fecha del 19 de mayo de 1868 narró: ‘…Cuando fuimos de compra para las damas en las antiguas ciudades de Panamá, y deambulamos por las angostas calles durante cansadas horas sin encontrar ninguna de las cosas que precisamente deseaban, ellas dijeron que eso fue divertido. Esta es la clase de personas para viajar. Ambos, las damas y los caballeros de ese grupo persistentemente se negaron a ser afligidos por cualquier cosa en absoluto. Ellos vieron la parte brillante de las cosas, e hicieron lo mejor de sus oportunidades. Saliendo de Panamá…’. En una segunda carta, publicada en el mismo diario, narró (lo que él mismo admite como una leyenda) acerca de la forma en que se obtuvo la concesión para el ferrocarril. Citamos: ‘Posiblemente sabes que ellos tienen una ‘revolución’ en Centroamérica cada vez que cambia la luna. Todo lo que tienes que hacer es salir a la calle, en Panamá o Aspinwall (Colón) y dar un grito de alegría, y el asunto está hecho. Grita, abajo la administración! Arriba con alguien más, y la revolución sigue. Nueve de diez personas van a casa, dan un portazo atrás de ellos y se van bajo la cama. El décimo va y derroca el gobierno y destierra a los oficiales, desde el Presidente hasta el notario público. Por los próximos treinta días ellos inquieren ansiosamente por todos los participantes, ¡qué clase de revuelo es su pequeño saludo hecho en Europa y América! Para ese tiempo la próxima revolución está lista para ser realizada, y ellos salen. Muy bien; dos caballeros americanos, quienes estaban bien familiarizados con la gente del Istmo y sus maneras, fueron comisionados por la Compañía del Ferrocarril de Panamá, por el tiempo de los esfuerzos de oposición inglesa, para ir al Istmo y hacer un juicio final para una extensión de los derechos de la concesión de la vía. ¿Ellos llevaron cajas de tesoros? ¿llevaron pistolas? ¿llevaron otros reales persuasores de esa descripción? Exactamente lo contrario. Ellos llevaron mil doscientas canastas de champaña y un buque de whisky. En tres días ellos emborracharon a toda la población, pusieron al presidente en la cárcel, el Congreso nacional enloqueció con delirium tremens, ¡y saltó una encantadora revolución a toda velocidad! En tres días más, ellos (los comisionados) estaban en el mar nuevamente con el documento de extensión de la concesión del ferrocarril a 99 años, (….) ¿Cómo es eso? Esa es la leyenda. Es como la escuché de un holgazán chismorreo con empleados de un barco a vapor, en la cubierta de un barco en una perezosa noche de luna en el mar. Yo no sé si es cierta o no. No me importa, incluso. Yo solo sé que la compañía Americana consiguió la concesión extendida a 99 años, y que todos los grupos a los que les concierne están satisfechos y agradecidos’. Como vemos en una tercera carta, fechada unos meses más tarde, el autor nuevamente transitó por el Istmo. Esta nueva carta fue publicada en el San Francisco Alta California, 6 de septiembre de 1868, en los siguientes irónicos términos: ‘Encontramos Panamá en el mismo lugar. Este no ha cambiado perceptivamente. Ellos no tuvieron una revolución mientras estuvimos allí. No sé por que, pero es cierto que no hubo una revolución en dos semanas. El mismo Presidente estaba a la cabeza del gobierno, es decir, a la cabeza de este dos semanas antes. Esto fue muy curioso. Yo supongo que ellos lo colgaron antes de esto, sin embargo’. Como un dato curioso, hemos de decir que los panameños durante la última mitad del siglo XIX fueron muy rebeldes. El Presidente de EEUU dijo en 1903 que los panameños promovimos 53 revoluciones, rebeliones, desórdenes callejeros y otras en 57 años de la segunda mitad del siglo XIX.