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04 de Jul de 2022

Nacional

Insulina tiene en corredera a la Caja de Seguro Social

PANAMÁ. Desde hace dos semanas, los pacientes de diabetes que se inyectan insulina lenta fueron alertados por los propios farmaceutas de...

PANAMÁ. Desde hace dos semanas, los pacientes de diabetes que se inyectan insulina lenta fueron alertados por los propios farmaceutas de la CSS. ‘Sólo les podemos dar un frasco’, dijeron, cuando normalmente entregan dos. Una semana más tarde, Tara, una paciente crónica, fue a la policlínica J. J. Vallarino y a la Pediátrica y no pudo abastecerse del medicamento. En su lugar, le dieron una receta para que la compre en los centros de Salud a un precio de tres dólares. ‘En el centro de Parque Lefevre, no me la dieron, porque no me atiendo allí’.

Estas historias que llegan diariamente a la Asociación Panameña de Diabéticos (APADI) son descartadas por el equipo directivo de la CSS, que recomienda que mientras se abastecen de la insulina lenta, los diabéticos pueden inyectarse la rápida.

El director de Finanzas de la CSS, Alberto Maggiori, explica que la diferencia entre la insulina rápida y la lenta es solamente el tiempo de acción en el cuerpo. La rápida empieza a funcionar entre los 15 y 20 minutos y la lenta después de cuatro horas. ‘En un tratamiento, el paciente consume la lenta por lo común y la rápida para controlar los picos’.

Julia Gutiérrez, presidenta de APADI, dice que duda de que sea médico: ‘él no puede recetar que se use una o la otra, si no seguimos lo que nos receta el médico la consecuencia para cualquier paciente de diabetes es la muerte’.

La paciente reconoce que es más barato para la CSS que le entreguen las insulinas a que los pacientes sean hospitalizados por no inyectarse el medicamento. ‘Nosotros nos hemos quejado de que en la CSS nos dan jeringas para caballos, cuando nos tenemos que inyectar hasta cinco veces al día’.

Gutiérrez señala que su médico le ha recomendado que en casos extremos en los que no cuente con sus dos insulinas, se puede inyectar la rápida, pero luego de un periodo de 24 horas. ‘Esto ocurrió cuando la CSS dejó de usar la marca Lantus, que es más fina y que se asimila más al cuerpo’.

Por otro lado, la profesora Leyda Barrios, vicedecana de Farmacia de la Universidad de Panamá, aclara que el cambio de insulina de acción lenta a rápida tendría que hacerla exclusivamente el médico, luego de una evaluación del control de la glucosa de cada paciente.

Barrios recomienda que un cambio de este tipo, como el que recomienda Maggiori, no puede hacerlo el paciente ni el farmaceuta, sino el doctor, porque no es tan sencillo. Con el desabastecimiento de insulina, todos los diabéticos tendrán que volver al médico, aunque estos pacientes están bien entrenados para inyectarse las dosis por sí solos.

¿LA COMPRA ASEGURADA?

En abril de este año, en la licitación de precio único del cuadro básico de medicamentos, la CSS solicitó 71.177 unidades de 10 mililitros de insulina lenta, 49.788 de la humana (NPH) y 45.287 unidades de insulina regular.

Para las unidades lentas, el precio base fue de $16.83. La licitación la ganó la empresa Inversiones y Servicios Nacionales, S.A. al mismo precio base, el costo total de esta compra fue de 1.2. millones de dólares.

Las 49.788 unidades de la insulina NPH, cuyo precio base era de $5.40, fue ganada por las empresas C.G. de Haseth & Cía. S.A. y Droguería Ramón González Revilla, S.A. a $4.08 la unidad (costo total de la compra: $268.855,20).

Las 45.287 de la insulina regular, cuyo precio base era de $4.97, fue ganado por C.G. de Haseth & Cía. S.A. y Droguería Ramón González Revilla, S.A. a $4.08 la unidad (costo total de la adquisición: $225.076,39).

¿POR QUÉ NO HAY MEDICAMENTOS?

Guillermo Sáez Llorens, director general de la CSS, señala que el desabastecimiento vino porque la empresa que ganó la insulina lenta no pudo entregarla, ya que el registro sanitario del medicamento estaba vencido. Y dijo, además, que la orden de compra fue expedida desde marzo.

Sáez Llorens vaticinó que, con la reforma de la Ley 1 de Medicamentos que adelanta el Ministerio de Salud (MINSA), se arreglarán este tipo de problemas y aseguró que sí hay insulina en Panamá.

‘Que no había insulina lenta sí, pero eso se puede manejar. No hay crisis, está la otra insulina. Lo que pasa es que lo decimos, pero no lo publican’, se lamenta el director.

Por su parte, Marlon De Sousa, subdirector de la CSS, señaló que este desabastecimiento no amerita una compra directa de insulina, porque provocaría un ‘sobreabastecimiento’ en los meses que vienen.

Adelys Varela, directora Nacional de Logística de la CSS, reconoce que hay desabastecimiento de la lenta, pero que contaban con otras alternativas terapéuticas para los asegurados. ‘Nosotros ya tenemos el producto y lo empezaremos a distribuir la próxima semana.

La ingeniera Varela dice, además, que ella recibe un informe mensual del abastecimiento de las farmacias y en su mayoría están en un 98%. ‘No he recibido ninguna lista tal como lo señalan dirigentes de los jubilados. Para las personas de la tercera edad con enfermedades crónicas, le tenemos el abastecimiento adecuado para que ellos puedan retirarlos’.

Varela admite que hay un 4% de medicamentos que no es posible conseguirlo en Panamá, porque no cuentan con un proveedor o no se tiene el registro sanitario. Y están viendo la posibilidad de comprar directamente para poder abastecer esos productos.

La funcionaria asegura que los 127 millones de dólares que invierte al año la CSS en la compra de medicamentos no son un impedimento para la adquisición de las medicinas. ‘Si se requiere más dinero, pedimos presupuesto y abastecemos las farmacias’.

Una fuente de los laboratorios que traen las insulinas señaló que recién el 15 de septiembre, dos semanas después del desabastecimiento, le llegó la orden de compra. La nota estaba fechada con el seis de septiembre, una semana después que la insulina lenta comenzó a escasear en las farmacias de la CSS.