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26 de Feb de 2021

Nacional

Uniformados sin vocación

PANAMÁ. Un viejo adagio popular dice: ‘O cargas leña o te pones un quepis’.. Alex Alvarado era, en Las Delicias de Santiago de Veraguas...

PANAMÁ. Un viejo adagio popular dice: ‘O cargas leña o te pones un quepis’.

Alex Alvarado era, en Las Delicias de Santiago de Veraguas, uno de los pelaos más entusiastas y alegres. No se perdía ninguno de los bailes del Jardín El Oasis y participaba en cuanta chanza se generaba en el barrio. Estaba próximo a cumplir 20 años, tenía a su novia encinta, no era bueno en los estudios y su familia —de estratos muy humildes— veía con preocupación el desenlace del embarazo en cuestión.

La solución: juntar los ahorros de su madre y hermanas para mandarlo a Gamboa y que se formara como policía al servicio de la nación y de su propia familia. Muchos dudaron de la coronación de esa aspiración familiar; no obstante y para sorpresa de los vecinos —y del chinito de la tienda (quien era víctima frecuente de las ‘maldades’ de Alex)— el sujeto ingresó en el instituto armado y logró convertirse en uno de los 15 mil miembros conque contaba la Policía Nacional (PN) en esos años.

Con la graduación llegaron los primeros problemas para la familia. El anuncio de que Alvarado sería enviado a la frontera darienita los puso a temblar por el riesgo que esto representa. Ahora había que buscar alguna ‘palanquita’ para evitar ese traslado y lograr que lo asignaran a su natal Santiago y así resarcir a su familia por el sacrificio realizado. Para ello, había que conseguir a alguien cercano a don ‘Pepelucho’ Sosa, el director de la PN por esos días.

El sueño se cumplió y Alex fue enviado a la capital veragüense.

No había que ser adivino para entender que con el paso de los días, la personalidad de este sujeto y las características de su entorno vecinal lo convertirían en una de las conocidas ‘zorras’ (indisciplinado o problemático) que integran las filas de la PN. Hoy, nuestro personaje tiene otra profesión y sigue siendo uno de los más dicharacheros de Santiago.

Casos como este adornan la historia de la PN desde su creación. ¿Tenía Alex Alvarado vocación de servicio? ¿Por qué se le permitió ingresar a la institución? ¿Puede la PN darse el lujo de ser más exigente a la hora de reclutar un agente?

LO QUE DICE LA NORMA

Según el portal electrónico de PanamáCompra, los requisitos mínimos para aspirar a ser miembro del instituto armado hoy son más selectivos, aunque nada fuera de lo común: certificado de nacimiento, dos copias del carné de Seguro Social, 1.68 de estatura para los varones y 1.62 para las damas; tener entre 18 y 25 años de edad; no tener cicatrices ni tatuajes; tener buena salud física y mental; certificados de primer y segundo ciclo; renuncia a cualquier partido político; cédula de identidad personal y un certificado de buena conducta del colegio donde estudió.

ANÁLISIS ESPECIALIZADO

La catedrática Aida Selles de Palacios, directora del Instituto de Criminología de la Universidad de Panamá, lo describe de una manera simple: En función del combate frontral a una delincuencia que cada vez se profesionaliza más, la institución tiene una necesidad de más recurso humano, y no puede darse el lujo de ser exigente en sus métodos de selección. ‘La Policía va a reclutar con parámetros improvisados o de urgencia; y eso no te permite reclutar gente con vocación. También hay una realidad económica y la gente tiene que satisfacer sus necesidades, por eso el policía debe estar bien remunerado’, sostiene.

UNA REALIDAD IGNORADA

Alvis Santana, ex comisionado y ex subdirector de la PN, cree que el servicio que prestan sus hombres y mujeres a la comunidad, debe estar fundamentado en la vocación. ‘Deben ser policías que se encuentren a gusto con lo que hacen’, sostiene para reforzar su planteamiento.

Es un convencido de que el uniformado que se encuentra en las calles debe sentir el ‘orgullo policial’; de lo contrario, debe dedicarse a otras cosas.

No tuvo críticas para aquellos uniformados que realizan otras actividades comerciales para balancear sus economías familiares y defiende la autogestión en esta institución porque —según dijo— le permite al policía tener una respuesta extrasalarial a la creciente demanda de ingresos adicionales producto de la inflación. ‘Eso los libra de la corrupción y de las financieras’, afirma convencido.