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03 de Mar de 2021

Nacional

En Panamá existen 350 bandas de ‘tumbadores’

PANAMÁ. Por Panamá han transitado todo tipo de productos: a través de nuestras tierras y aguas pasaron desde especias hasta esclavos. En...

PANAMÁ. Por Panamá han transitado todo tipo de productos: a través de nuestras tierras y aguas pasaron desde especias hasta esclavos. En la actualidad, vivimos una situación parecida a la de hace 400 años. Somos el centro de América Latina y, por tanto, el canal por donde pasan toneladas de droga de América del Sur hasta Estados Unidos y México.

El narcotráfico como industria arraigada en nuestros pueblos, producto de una parte de la triste historia latinoamericana, trabaja como cualquier empresa multinacional con un alcance internacional dentro de la cual trabajan desde capos, tumberos y pandillas hasta los famosos sicarios, que son los encargados de asesinar a los traidores o tumbadores de los carteles de la droga.

Estos asesinos por encargo cobran de 2 mil a 50 mil dólares, según el perfil de su víctima y la dificultad que se tenga para acceder a ella y ejecutarla.

Desde hace años, el sicariato ha ocupado tapas de diarios, siendo un tema que causa polémica y temor entre los panameños.

Pero, ¿qué es el sicariato? ¿Qué pasa en nuestra sociedad que esta práctica es cada vez más común? Este fenómeno ha tomado tal protagonismo en la sociedad que se han hecho numerosos estudios al respecto.

José Clemente Lasso, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), comenta que en América Latina el sicariato se encuentra principalmente vinculado a la actividad del narcotráfico, la cual ha experimentado un aumento en las últimas tres décadas.

Los asesinatos son difíciles de identificar, ya que nadie da una declaración sobre el tema o no se puede comprobar el pago por un trabajo, pero la policía ha logrado determinar ciertos casos por las características de la víctima y por testigos en el momento del hecho.

Las estadísticas oficiales revelan que en 2008 se cometieron 593 homicidios, de los cuales 51 (8.6%) fueron ejecuciones realizadas por sicarios en motos y autos, en Panamá, Colón, San Miguelito, Arraiján y David, en Chiriquí.

Las cifras también indican que en 2008, otros 103 hombres fueron encontrados amordazados y ajusticiados con tiros en la nuca, en áreas apartadas de Panamá y Colón.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la actividad del narcotráfico genera 352 billones de dólares al año, junto con plazas de trabajo dentro y fuera de la institución que suplen necesidades que nunca antes resolvió el Estado, como trabajo, vivienda y salud, entre otras.

Son los jóvenes los principales actores sociales que con mayor facilidad caen en estas redes. Las comunidades que presentan rasgos de marginalidad y exclusión social poseen una población mayormente joven que requiere satisfacer necesidades y oportunidades para su desarrollo integral.

En estas comunidades excluidas, las oportunidades deberían ser generadas por las instituciones y programas gubernamentales, con alternativas para niños y adolescentes, pero la realidad indica que esto no sucede, siendo la mano de obra y el sector joven de la sociedad los más propensos a caer dentro de la industria del narcotráfico.

Según las investigaciones de Flacso, durante primeros meses del 2011, los casos de ajusticiamiento han disminuido, siendo esto una respuesta al fin de año y al despliegue policial en los casos de incautación de drogas, tomando en cuenta que existe relación entre los casos de sicariato o ajusticiamiento y la incautación de drogas. Además, se cree que los casos seguirán en baja por el fuerte trabajo de incautación de sustancias ilícitas que realizan las autoridades.

La industria de la droga no solo lucra con la adicción de miles de personas, sino también con la vida de nuestros niños y jóvenes condenándolos a muertes tempranas dentro de pandillas que cumplen con ser las que limpian las rutas de tránsito de los narcos.

En el último informe del 2009, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) indicó que 4 de cada 10 panameños viven en condiciones de pobreza, o sea que no cuentan con luz, agua potable, alimentación adecuada ni seguro social.

En el camino de la industria del narcotráfico, las pandillas, los sicarios y la exclusión social, sería interesante preguntarle a nuestros dirigentes políticos si estaremos pasando por una crisis del sistema que escapa a soluciones inmediatas.