27 de Oct de 2021

Nacional

Los embalses de la polémica

PANAMÁ. A finales de 2005 AES inició la construcción del proyecto hidroeléctrico CHAN-75, en la reserva de la biosfera La Amistad Panamá...

PANAMÁ. A finales de 2005 AES inició la construcción del proyecto hidroeléctrico CHAN-75, en la reserva de la biosfera La Amistad Panamá, patrimonio de la humanidad y hogar de las etnias indígenas ngöbe y naso.

Tres años después de poner la primera piedra y dar vía libre al gigante procesador de ‘energía limpia y 100% panameña, que representa una inversión de 563 millones de dólares’, como data en los folletos, el domingo 22 de mayo se cerraron las compuertas y empezó la inundación del embalse, que durará 15 días. Después, Panamá olvidará una historia marcada por la controversia para dar paso a dos proyectos más: CHAN-140 y CHAN-220.

Donde antes transitaban a pie los indígenas, pronto navegarán las pangas. No importaron los llamados de atención de Naciones Unidas ni la petición de suspensión la Corte Interamericana de Derechos Humanos al gobierno panameño.

La represa, más allá de todos los conflictos, siguió adelante. Esto sucedió porque ‘la generación hidroeléctrica en Panamá es un tema prioritario. Lo fue para el gobierno anterior y lo es para este gobierno’, afirma la ambientalista Raisa Banfield. Por eso, a pesar de que el relator especial de las Naciones Unidas concluyó en un informe que ‘estas comunidades no fueron consultadas adecuadamente antes de la aprobación por parte del Estado ni tuvieron la oportunidad de otorgar su consentimiento en relación con su re-asentamiento’ los planes continuaron y hoy ‘las familias que residían en el área del embalse han sido reasentadas de forma voluntaria, luego de concluidas las negociaciones y efectuadas las compensaciones. Esto fue corroborado por las autoridades nacionales’, según el comunicado de AES.

Ya no hay vuelta de hoja. La represa es un hecho a pesar de su historia.