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03 de Apr de 2020

Nacional

El arte de la contraprotesta

PANAMÁ. En medio de las constantes protestas que se registran en el país, hay quienes advierten que se está reviviendo una práctica util...

PANAMÁ. En medio de las constantes protestas que se registran en el país, hay quienes advierten que se está reviviendo una práctica utilizada durante la Alemania de Adolfo Hitler y copiada durante la dictadura militar en Panamá.

Se trata de la creación de grupos adversos a quienes salen a cuestionar al gobierno de Ricardo Martinelli.

En los últimos meses han sido varias las protestas que han salido contra otras protestas. Una de las primeras se registró en Calle 50 frente a la Defensoría del Pueblo, donde un grupo de sindicalistas y la sociedad civil se manifestaban contra la Ley 30. En respuesta, miembros de Cambio Democrático (CD) llegaron antes que ellos agitando pañuelos blancos, a empujones y con gritos. Gracias a Dios el incidente no pasó a mayores. Al movimiento de la Cinta Costera III le surgió un grupo de El Chorrillo que apoya al gobierno. Cuando los periodistas peleaban por la libertad de expresión en las escalinatas de la Corte Suprema, apareció un grupo contrario; y este lunes, un grupo de indígenas en Chiriquí cerró las calles en apoyo a la minería.

¿MERAS CASUALIDADES?

El dirigente gremial Mauro Zúñiga dice que está claro en que son estrategias usuales de los regímenes totalitarios y militares. Donde hay un grupo que sale a protestar con alguna causal genuina, surgen personas u otros grupos coyunturales que por lo general coinciden o se acercan a la posición del gobierno para ‘neutralizar’ a quienes disienten del gobierno.

Con estos pseudo grupos se envía un mensaje mediático y de impacto al país. La intención es que el resto de la ciudadanía piense que hay una posición distinta y que hay quienes sí están de acuerdo con la propuesta del oficialismo. A la vez, se mantiene a los medios de comunicación social interesados en las diferencias entre estos grupos y se olvidan del foco de conflicto original, según Zúñiga.

INTERESES GENUINOS

La dirigente de El Chorrillo Olga Cárdenas sostiene que su movimiento en favor de la Cinta Costera tiene motivaciones reales. ‘A los pobres nadie los defiende, ellos mismos deben salir a pelear por lo suyo, no tiene nada que ver con uno u otro gobierno’, advierte.

Como activista del Partido revolucionario Democrático (PRD) dice que nadie le ha dado un centavo por el grupo. Tampoco le pagaron por la cuña que se divulgó por televisión.

CONFRONTACIÓN SOCIAL

Milciadez Ortíz, catedrático de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá, cree que la contralucha es una táctica de sabotaje que organizan grupos de interés o clases sociales influenciados por gobiernos contra cualquier tipo de manifestación provocando confrontaciones innecesarias. ‘En una democracia como la que vivimos se debe permitir todas las manifestaciones; sin embargo, no se deben sabotear las protestas y, lo principal, no debe traer consecuencias a terceros’.

Para el docente, este tipo de artimañas tiene antecedentes históricos: la usaron dictadores como Adolfo Hitler, Benito Mussolini y, sin irnos tan lejos, en Chile, Augusto Pinochet en la década del 70. En Panamá, con los CODEPADIS y el Batallón de la Dignidad se vivió una experiencia similar donde choques de sectores sociales medían fuerzas provocando una serie de represiones a los manifestantes.

Grisel Behancourt, del Colegio Nacional de Periodistas, estima que estamos viviendo una efervescencia política y social en la que los políticos tienen metidas sus manos. ‘Lo cierto es que son metodologías usadas en gobiernos dictatoriales para contrarrestar a grupos opositores’, agrega.

La socióloga Emma Mendoza cree que las personas aferradas a una postura, en esta caso derivados de hechos políticos y sociales, utilizan los medios para crear más divisiones en la sociedad. Al final ¿quién gana, el pueblo enfrentado, la mano tenebrosa o los interesados que financian esta ‘fiesta’ peligrosa?