05 de Dic de 2022

Nacional

Educación sexual y adolescencia

CARGO. La edad en que se inician las relaciones sexuales cada vez es más temprana, sin tomar en cuenta que tener una vida sexual activa...

CARGO

La edad en que se inician las relaciones sexuales cada vez es más temprana, sin tomar en cuenta que tener una vida sexual activa prematura tiene riesgos infinitos.

Y esos riesgos son de diversa índole: cuerpo, mente y ‘bolsillo’. Así lo decían los abuelos: para tener relaciones sexuales hay que tener maduro el cuerpo, la mente y el bolsillo. Según las investigaciones científicas, el 90% de las jóvenes que comienzan sus relaciones sin protección, al cabo de un año quedan embarazadas.

Es evidente que una madre adolescente tiene grandes repercusiones para la sociedad, no solo se impacta la vida de ella, sino el futuro de una criatura, que está vinculado a un entorno que obviamente no está preparado para recibir y cuidar a un bebé.

El éxito de la ciencia y la medicina está en poder anticipar los eventos, en predecir los resultados de una u otra práctica. Lamentablemente nuestra sociedad está inmersa en vicios, malas costumbres y enfermedades.

Uno de esos riesgos, probablemente irreversible, son las infecciones de transmisión sexual.

El VIH/sida está azotando a la juventud, pero esa no es la única enfermedad. Muchas veces le pregunto a mis pacientes adultas qué hacen para proteger a sus hijos, y la respuesta siempre es: eso es inevitable.

Sé que es una batalla difícil, pero por ello no hay que abandonarla, solo que hay que ponerle mucho tiempo y esfuerzo para ganarla.

Hay que crear fortalezas en nuestros adolescente para tener el carácter y la firmeza de decir no, no a las drogas, no a las relaciones sexuales prematuras, no a las infecciones de transmisión sexual, no al aborto, no al abuso ni al maltrato. Enriquecerlos en conocimientos y armarlos de estrategias preventivas como conocer su cuerpo, su cuidado, conocer sobre el sexo opuesto, conductas de riesgo, el uso adecuado del preservativo, son herramientas que nos pueden ayudar.

Probablemente lo más difícil e importante sea crear el ambiente propicio para que los adolescentes confíen y se sientan cómodos y libres de conversar sus inquietudes y dudas con sus padres. Romper el esquema tradicional de hablar de sexo al cumplir la edad adulta, tener la malicia y la habilidad de predecir los eventos en nuestros hijos, darles cariño y amor, cultivar en ellos la autoestima, darles alternativas para manejar situaciones difíciles y hacerlos sentir respaldados más que vigilados.