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23 de Jan de 2021

Nacional

Urdangarin: el escándalo que llega hasta Panamá

PANAMÁ. Salvador Trinxet, el abogado que —sospechan las autoridades españolas— es el arquitecto de la estructura financiera que usó el d...

PANAMÁ. Salvador Trinxet, el abogado que —sospechan las autoridades españolas— es el arquitecto de la estructura financiera que usó el duque Iñaki Urdangarin para desviar fondos públicos, es un hombre que en Panamá es más conocido de lo que se podría creer.

Y no solo porque habría sido el enlace entre Urdangarin y el hombre pantalla de todas sus empresas, el panameño Gustavo Newton Herrera. Los vínculos del catalán en Panamá son profundos y muchos de ellos empezaron a cultivarse en 2007, justo cuando —según las causas judiciales españolas— el yerno del rey de España empezó a sacar dinero estatal a través del Instituto Nóos.

De acuerdo con las investigaciones que adelantan fiscalías en España, Urdangarin tenía una lista de 500 empresas ‘fantasma’ a su merced para lograr desviar fondos, y de esas, 27 fueron fundadas en Panamá. Aquí el nombre cobra fuerza: según documentación del Registro Público, del grupo de compañías panameñas ligadas al escándalo de Nóos, Trinxet aparece en ocho.

La mayoría fue fundada entre 2007 y 2008, meses después de que los socios de Urdangarin se reunieran en Panamá y organizaran los primeros movimientos en las empresas que ahora son investigadas por ser parte del esquema financiero del desvío.

Fue una reunión maratónica en la que Newton mostró cuánto poder tenía en el escalafón del duque: le dio poderes ‘especiales’ a Diego Torres —curiosamente el socio más allegado a Urdangarin— en Blossomhill, la madre de De Goes Skateholder Management, por donde salió, al menos, medio millón de euros.

TRABAJO EN EQUIPO...

Pero todo el esquema en Panamá parece armado paso a paso y con suma rigurosidad. En el grupo de empresas aparecen apenas 29 personas combinadas entre presidentes, tesoreros y secretarios. La mayoría está, en promedio, en tres compañías.

El círculo es tan cerrado que incluye a familiares. Por ejemplo, en la directiva de ST Properties y Target Capital Corporation, Trinxet está acompañado por sus hermanas Flor y Beatriz Trinxet Llorca.

Y como cosas del destino, una de las suscriptoras de ST Properties es Ailedsabel González, la abogada y socia de los empresarios Gabriel Btesh y Felipe Virzi. La jurista estuvo involucrada en el escándalo de la titulación gratuita del terreno de Paitilla a favor de Segura Ventures, ligada a Btesh y Virzi, allegados al poder.

El otro suscriptor es Radhames Barrera, hermano del coordinador del Sistema Penal Acusatorio y secretario del Ministerio Público, Ramses Barrera.

LOS LAZOS MÁS PROFUNDOS

Pero hay más. En Vlex Inc. y Vlex México, las dos últimas empresas panameñas a las que la policía española vincula al escándalo en España, Trinxet comparte directiva con la abogada panameña Lizd Ríos y con Gustavo Newton Herrera, su socio y testaferro del duque Urdangarin. (Véase nota relacionada)

Y Trinxet, ya calvo pero castaño, se casó con Ríos, de 31 años, después de fundar las empresas Vlex. Es que tendrían muchas cosas en común: ambos se especializan en Derecho Mercantil.

Incluso, en septiembre de 2007 Ríos publicó en un blog de Braxton Group (propiedad de Trinxet) un extenso análisis sobre los beneficios de tener una fundación privada en Panamá. El artículo, a su vez, vincula columnas de Salvador sobre comercio internacional y selección de mercados. Todos con el afán de orientar a los banqueros en las ‘mejores prácticas’.

Es una incógnita si Ríos trabajaba para Braxton así como dónde vivía con su esposo. El primer hijo del matrimonio nació en 2010 en Madrid, pero Salvador Trinxet hacía transacciones en Panamá desde 2008.

Por ejemplo, en julio de ese año compró a nombre de la compañía Dreamhouse Investment una finca en la capital a través de un préstamo bancario por 227 mil 500 dólares, a un plazo de cinco años (debe vencer en el 2013).

Dreamhouse es la otra compañía que está tanto a nombre de Salvador como de sus hermanas Flor y Beatriz, y que fue incluida en la lista española.

Cuatro meses después de esa operación, el abogado vendió un apartamento que tenía a su nombre en el corregimiento de Parque Lefevre.

Lo hizo, curiosamente, a Ascott Investments, otra de las 27 empresas relacionadas al escándalo de Urdangarin, por 215 mil dólares.

‘NO HAY RELACIÓN’

Pero Trinxet se aparta de cualquier escándalo ligado a Urdangarin. Según dijo ante un juez español en febrero pasado, no conocía al duque más allá de sus apariciones en la prensa y, por ende, no sabía del desvío de dinero cuya ruta empezó en España, pasó por Inglaterra y Panamá, hasta llegar a Belice.

Solo reconoció que fue llamado para crear dos sociedades. ‘Una en Belice para que ellos pudieran utilizarlas como quisieran’ —dijo— según recogieron medios españoles.

Diego Torres —agregó— fue quien lo contactó para hacer el trabajo. ‘Habría explotado comercialmente la relación con Urdangarin, pero no sabía que él estaba detrás’, confesó luego ante un juez y fiscales.

Incluso, aseguró Trinxet, ‘ignoraba que Torres e Iñaki Urdangarin fueran socios. Nadie me dijo que Diego Torres o sus empresas obtuvieran fondos públicos’.

El catalán salió del Juzgado de Palma de Mallorca cabizbajo. Intentaba encajar su rostro entre la chaqueta negra y la boina azul que cargaba. Guardó silencio y siguió firme, como intentando tomar distancia del escándalo de Nóos, que ha remecido a la ‘sangre azul’ española.

Ese al que las autoridades han bautizado como ‘Babel’, por lo extensos que parecen sus tentáculos.