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19 de Jan de 2021

Nacional

‘Policía juzga policía’, Pérez

PANAMÁ. —Ya hablamos con el ministro y él está claro, sabe que ese proyecto no va—, dijo ayer públicamente el director de la Policía Nac...

PANAMÁ. —Ya hablamos con el ministro y él está claro, sabe que ese proyecto no va—, dijo ayer públicamente el director de la Policía Nacional, Gustavo Pérez, cuando le preguntaron sobre el proyecto de Ley presentado por el ministro de Seguridad, José Raúl Mulino, para la creación de un Sistema de Administración de Justicia Disciplinaria que evaluaría los procesos contra miembros de los estamentos de seguridad pública, garantizando el derecho a tener un debido proceso.

—Pero ese proyecto ya fue aprobado por el Consejo de Gabinete—, inquirió una periodista.

—Le informo que ese proyecto fue derogado y le doy la primicia—, respondió riendo el director, —nosotros actuamos con nuestra DRP, como debe ser. Policía juzga policía—, concluyó antes de que el mismo ministro, o alguien del Gabinete, diera declaraciones al respecto.

¿LA POLICÍA SE IMPONE?

Parece que Mulino no está ‘tan claro’ con la derogación del proyecto como afirmó Pérez. Después de las ‘peligrosas declaraciones que le quitan la potestad sobre los estamentos de seguridad, y evidencian que el director pasa por encima de él sin ningún miramiento’, como dice Mauricio Nelson, excomisionado de la Policía, el ministro de Seguridad envió una carta al ministro de la Presidencia, Demetrio Pap adimitriu, justificando las razones del proyecto y salvando su responsabilidad ‘sobre este asunto que buscó profesionalizar las instancias de investigación de las instituciones y hacer que avancen en disciplina y cumplimiento a la Ley’.

Según la carta, el ministro fue informado solo ayer de que ‘el citado proyecto no podía ser presentado como consecuencia de un informe’, en el que Pérez se oponía a su iniciativa, ‘con argumentos ajenos por completo al espíritu y letra del mismo’.

Según el artículo 110 de la Ley 18, los miembros de la Policía Nacional no pueden conceder declaraciones sobre asuntos de la institución que afecten la disciplina o la moral, sin autorización de sus superiores. Si Mulino, ministro de Seguridad, es el superior inmediato de Pérez, director de la Policía, y eso lo saben desde el presidente Martinelli hasta el último recluta, ¿por qué Pérez se atreve a hacer público que no está de acuerdo con su jefe inmediato sin temor a las sanciones, y el presidente lo acepta?

¿Por qué el ministro tiene que explicar un proyecto ya aprobado por el Consejo de Gabinete y salvarse de su responsabilidad diciendo: ‘Si el Señor Presidente ha sido sorprendido en su buena fe, espero que esta nota sirva para valorar responsablemente el trabajo que se hizo y enmendar una decisión tomada sobre conceptos lejanos del espíritu y letra del proyecto’.

MENSAJE ENTRE LÍNEAS

Con sus últimas declaraciones, Pérez evidencia una vez más que los testimonios de los policías destituidos no están tan lejos de la realidad. Para ellos, el director: ‘está trastocando la estructura de la Policía de un modo alocado, se siente seguro del apoyo que tiene y no le importa pasar por encima de nadie, botar a quienes no van en su línea, ascender a unidades corruptas y nombrar a civiles’, una mala aplicación de la Ley que, en palabras de Nelson, ‘se va saliendo de las manos con un mensaje claro a los policías: depende de quién eres y las conexiones que tienes puedes pasar por encima de la autoridad y salir impune en el acto’.