Panamá,25º

17 de Nov de 2019

Nacional

Cambios en creencias, rituales y religiosidad

Atrás quedaron los tiempos donde, monótona y rítmicamente, los panameños se unían a los rituales que marcaba el catolicismo. Hoy son men...

Atrás quedaron los tiempos donde, monótona y rítmicamente, los panameños se unían a los rituales que marcaba el catolicismo. Hoy son menos en uno y más en un montón. Traducido: existen más religiosos en otros cultos y otros tanto que, aunque adscriben a alguno en particular, ya no se suman a las tradiciones que supieron honrar sus ancestros.

Aquí las creencias se modificaron. Sigue habiendo fe: el 97% de la población cree en Dios, según la encuesta de Cid Gallup para El Siglo. Y muchos la demuestran con actos: el 95% alguna vez ha rezado, el 75% lee el libro sagrado de su credo y el 72% asiste a la iglesia de su orientación religiosa. Entonces, ¿qué cambió?

Primero, crecieron nuevas religiones. Esto se deduce de la comparación de la encuesta mencionada con una del 2004 que mandó a hacer el Comité Ecuménico de Panamá. En esta última quedaba claro que el pueblo panameño era creyente (97,7% se declaró así), pero entonces el 79,1% se identificaba con el catolicismo y el 10,8% con los evangélicos.

Ahora, siete años después, esos porcentajes se modificaron. Los católicos siguen siendo mayoría con 77%, aunque en menor proporción, y los demás avanzan: el 17% se declara hoy evangélico. Los evangélicos ganan terreno entre los jóvenes y las personas con menos estudios. El catolicismo tiene fidelidad entre los panameños con más educación y más edad.

Segundo, los rituales, aunque se ejerzan, son más esporádicos: la mitad de los católicos (56%) respondió que asistiría a misa esta semana.

Cabe aclarar que los datos se obtienen de esos muestreos porque el gobierno panameño no recopila estadísticas sobre las afiliaciones religiosas de los ciudadanos. Las fuentes en general coinciden en que entre el 75 y el 85% de la población se identifica como católica y entre el 15 al 25% como Cristiano Evangélido. El judaísmo aquí ha tenido una fuerte tasa de crecimiento, considerada la más alta del mundo después de la israelí.

LAS CAUSAS

¿Qué hay detrás del cambio de una religión?

Para el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, está emergiendo un fenómeno que ya se extendió en otros países: el secularismo. Implica que ‘las realidades humanas son absolutamente independientes de Dios y la ley moral cristiana, por lo cual Dios debe ser excluido en forma absoluta -como si no existiese- de todo ámbito de la vida humana, social y personal’. En este marco, agrega, han entrado al Istmo ‘diversos grupos, con un peligro de presentar una fe ‘a la carta’, al parecer de cada uno’.

El rabino Gustavo Kraselnik, de la Congregación Kol Shearith Israel, plantea que el fenómeno que se ha dado en el campo religioso es ‘complejo’ y se manifiesta ‘de maneras muy diversas’. Por un lado, ‘hay una búsqueda espiritual que no se satisface en los espacios religiosos tradicionales y surgen entonces nuevas alternativas’. Por otro, ’aparecen propuestas que de manera instantánea aparentan brindar respuesta y certeza a toda inquietud de manera muy superficial’.

Más allá de las causas, a Kraselnik le preocupan las consecuencias: ’Se percibe un claro deterioro en la conducta ética y una legitimación del juega vivo en todos los ámbitos de la sociedad. Esto es realmente muy preocupante’.

Dentro de las creencias que han cosechado más devotos, Nando Boom, cantante de reggae y pastor de la iglesia Abundant Life, ubicada en Channis, disiente: ‘Acá no dejamos que crezcan movimientos como ’Pare de sufrir’ u otros que no creen en Jesús como ’El Salvador’. Tenemos que fortalecer a los débiles en la fe, ya que son siempre los primeras que se van tras estos vientos de doctrinas’.

Por su parte, el especialista panameño José Lasso apunta: ‘Hemos observado que en las comunidades de mayor necesidad, proliferan los templos protestantes y pareciera que la influencia de la Iglesia católica tiende a reducirse. La explicación a estos cambios se puede encontrar en la estructura de las iglesias, tanto católica como protestante. Por un lado, la estructura católica regida por Roma, puede estar separando al catolicismo de las masas sociales populares; las cuales tienen mayor acceso y participación por parte de pastores y ministros protestantes, con poca formación y de mayor presencia en influencia en las poblaciones necesitadas’.

FENÓMENO REGIONAL

"La aparición y desarrollo en las últimas décadas - más acentuadamente desde los 60 y 70 del siglo XX - de nuevas corrientes y movimientos religiosos no tradicionales, forma parte sustancial de un proceso de pluralización y transformación de creencias y prácticas de alcance universal que ha tenido peculiar impacto en la religiosidad latinoamericana y caribeña", apunta Juana Berges Curbelo, del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas.

Y arriesga una causa o motivo: "Diversos movimientos aparecidos contemporáneamente han servido para canalizar motivaciones, inquietudes, incertidumbres, una protesta en el plano simbólico que encierra la crítica a sistemas sociales y sistemas religiosos tradicionales".

Pablo Semán explica el fenómeno de la proliferación de nuevos ritos, denominaciones religiosas y líderes espirituales en su tesis doctoral para la Universidad Federal de Rio Grande do Sul: "El crecimiento del pentecostalismo puede explicarse por la capacidad que tienen estos grupos para movilizar y combinar los supuestos culturales preexistentes de los grupos afectados por diversas formas de pobreza".

Sea por el motivo que fuere, concluye Berges Curbelo, lo cierto es que lo que muestra la realidad religiosa actual es ‘un universo complejizado por muchas propuestas, diferentes posiciones, manifestaciones hacia lo individual y lo social con una gama de posiciones disímiles’.

En su más amplio sentido, señala la presencia de lo religioso en la formación de estrategias de vida para diversos grupos sociales, en ocasiones con resultados benéficos en las demandas de espiritualidad y en otros con saldos no favorables ni enriquecedores.