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13 de Nov de 2019

Nacional

Los mitos que rodean a la leishmaniasis

PANAMÁ.. Sería ilógico pensar que un campesino acuda a un centro de salud por la picada de una chitra. La mayoría ni siquiera busca aten...

PANAMÁ.. Sería ilógico pensar que un campesino acuda a un centro de salud por la picada de una chitra. La mayoría ni siquiera busca atención médica cuando son niños pequeños los que son picados por el vector que transmite la leishmaniasis ‘o grano malo’, una enfermedad que, de no tratarse de forma científica, podría causar lesiones graves.

Con la aparición de los 150 casos en la población de Campana a principios de abril, las autoridades de salud ponen los ojos en un mal que ha estado entre los panameños desde hace décadas y que ya fue objeto de estudio en los años 50 y 60 del siglo pasado, aseguran investigadores del Instituto Conmemorativo Gorgas de la Salud (ICGS).

Se conoce que el parásito es inyectado en el hombre por cinco tipos de vectores. Los panameños han tenido la suerte de que la clase de leishmaniasis registrada hasta el momento, la cutánea, no lleva a la muerte. En países como Honduras y Guatemala hay casos de ‘la visceral’, que causa una serie de trastornos en el cuerpo y puede ser mortal.

Una de las investigadoras del ICGS es Anayansi Valderrama, quien regresó recientemente de estudiar una maestría en Entomología en Brasil. Ella recomienda que se le explique a la población qué es la enfermedad y cómo se transmite.

El reservorio del parásito son los animales vertebrados, como los perezosos. La chitra succiona sangre de estos animales y luego inyecta el parásito al hombre, donde se disemina y se manifiesta la enfermedad en forma de granos.

La investigadora dice que hay una serie de factores que han impulsado a la chitra a convivir en las zonas pobladas. ‘El cambio climático, la tala de los bosques ha llevado a que los animales salgan de su hábitat y vivan cerca de las casas; además, si no se bota, la basura puede atraer a animales portadores del parásito’.

MEDIDAS PREVENTIVAS

Anayansi, consultada por los docentes de Panamá Oeste durante el brote de octubre pasado, enumera una serie de medidas para la protección de la picadura: ‘colocar mallas en las ventanas, trampas luminosas, entre otros métodos, para evitar el contacto con los insectos’.

Pese a que la enfermedad tiene décadas, se desconoce cómo llega la enfermedad. ‘Todavía se piensa en las comunidades que la enfermedad viene de los palos y que se puede curar con café o untándose yodora’, menciona la investigadora.

EN BUSCA DEL PATRÓN

Desde 2006 los investigadores del ICGS han colocado centenares de trampas en todas las provincias y las comarcas. ‘Hemos encontrado que el vector está en el peridomicilio de estas zonas rurales y en los bosques, lo cual nos indica que no es un contacto casual sino que es un contacto permanentemente’, sostiene Anayansi.

FRENTES ABIERTOS

Néstor Sosa, director del ICGS, sostiene que el problema de la enfermedad lo están enfocando desde diferentes puntos de vista: estudios del parásito, estudios entomológicos y estudios clínicos de los tratamientos’.

Sosa señala que el año pasado se hizo una investigación de la crema ‘bastante prometedora’ para tratar la enfermedad, pero hace falta un estudio más grande, con 300 o 400 pacientes para demostrar la eficacia del nuevo tratamiento.

Pese a los avances, Sosa asegura que existe un problema con el tratamiento inyectable que se utiliza en la actualidad. ‘El inyectable es bastante doloroso y tiene efectos adversos, la idea es desarrollar un tratamiento con menos efectos’.

En cuanto a los recursos económicos para las investigaciones, el médico asegura que ‘estamos bien, hemos crecido en presupuesto en los últimos años’.

LA CIENCIA ES LENTA

Hasta ahora, dice Sosa, la parte difícil en estas investigaciones es que la ciencia avanza lentamente y para poder descubrir un medicamento se toma tiempo, además el reservorio del parásito, algunos animales, no se pueden erradicar tan fácilmente como se hace con algunos mosquitos que causan otras enfermedades.

Esta dificultad en la erradicación de los animales depositarios de los parásitos es uno de los factores que le ha permitido a la enfermedad ser endémica, por otro lado, también aumenta en diversas épocas del año la población de las mosquitas.

Pese a lo anterior, el ICGS ha logrado resultados notables: la crema que han estado investigando tiene ciertas ventajas sobre los tratamientos inyectables.

REGISTROS DE CASOS

En la década pasada, por cada caso reportado en la provincia de Bocas del Toro se estimaba que otros nueve no se reportaban. Actualmente, este conteo ha mejorado y la proporción es de uno a uno: por un caso reportado, queda otro sin contar.