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27 de May de 2020

Nacional

¿Hay héroes en Panamá?

¿Panamá tiene historía? ¿Y héroes? ¿Hechos históricos? ¿Acaso algún país no los tiene?

¿Panamá tiene historía? ¿Y héroes? ¿Hechos históricos? ¿Acaso algún país no los tiene?

P anamá no tiene héroes, marca la leyenda negra que pretendió menospreciar las conquistas de los panameños como la separación de Colombia o la soberanía del Canal.

Sí, claro que los tiene, juran otros dedicados que ven a figuras destacables como Rufina Alfaro, Ascanio Arosemena y los demás mártires del recién recordado 9 de enero.

La vida, vivirla, es un hecho heroico. La lucha diaria también es una batalla donde los victoriosos son los que procuran alcanzar sus sueños sin esperar por ello figurar en los libros de historia.

Tal vez el debate, más que en una cuestión historiográfica, deba partir de una noción conceptual: qué es un héroe.

Primero, apunta la historiadora y antropóloga Ana Elena Porras, hay que preveer qué se entiende por ‘héroes’: ‘La noción de ‘héroe’ debe replantearse, desde la perspectiva postmoderna y decolonial, que incluye otras visiones de la historia y del mundo, con diversidad narrativa y conceptual, si no queremos replicar la narrativa eurocéntrica, androcentrista y colonizadora que indica que los héroes se dan en un contexto guerrero (entre los ganadores, principalmente), valores occidentales y, en consecuencia, entre h ombres. Esta es una perspectiva muy simplista y, por tanto, limitada, enmarcada en la perspectiva del Estado (en su versión imperial/colonizadora casi siempre que invisibiliza a cualquier héroe entre los conquistados y entre las mujeres, por supuesto)’.

También el uso ha destacado como ‘héroes’ al winner, el empresario, atleta, emprendedor o innovadores de tecnologías, por citar algunos ejemplos, revestidos con una imagen de éxito por ganar dinero.

Lo explica Porras: ‘Se trata del winner o ganador en un marco competitivo, casi siempre sin escrúpulos, individualista, ambicioso, aventurero. Y aquí surge el juega vivo del panameño’.

En estas concepciones hay deudas, dice Porras: ‘Está faltando el héroe de la sociedad civil: el ciudadano común que defiende ideales y derechos que benefician a su comunidad, a su nación, más allá de su propio beneficio personal. Aquí entrarían otros actores protagonistas, generalmente silenciados y eliminados, porque no pertenecen a los grupos dominantes y porque no son capitalistas. Me refiero a líderes gremiales, sindicalistas, indígenas, afrodescendientes, campesinos y campesinas, estudiantes, profesionales, intelectuales. Hombres y mujeres’.

Para Porras, un héroe es ‘un individuo, pueblo o comunidad que defiende derechos humanos, propios y ajenos, protegiendo la vida de otros. Aquí entrarían muchos héroes más que los reconocidos en nuestra historiografía’. Y si no se reconocen en Panamá es por la visión modernista-racionalista de héroe, casi no entraría ningún personaje de las colonias (a menos que fuera un descendiente criollo muy afrancesado o castellanizado).

Por esta razón, en Panamá, algunos de nuestros intelectuales no superan ni cicatrizan la ‘herida colonial’ o complejo de inferioridad y replican el discurso de que en Panamá no hay héroes porque no hemos peleado batallas campales (olvidando, por ejemplo, la resistencia indígena y el cimarronaje de indígenas y negros de la Colonia, las guerras de la Conquista, la participación de algunos panameños en la independencia de Sudamérica, la Guerra de los Mil Días), confundiendo al héroe con el caudillo. Es la narrativa de la autoflagelación, que construye identidad negativa, tan generalizada en las naciones colonizadas’.

En la misma línea, el sociólogo Marco A. Gandásegui asegura que la figura del héroe existe en todos los niveles de la vida social: ‘En la familia (el padre, la madre), en el barrio (el niño más rápido o fuerte), en la fábrica (el obrero que defiende los intereses de todos), en el mun do empresarial (el que piensa para el beneficio de todos los inversionistas), en el país (el líder político, social, mejor deportista, el más rico). Todos tienen en común que son ‘construcciones sociales’. Es decir, nosotros mismos fabricamos nuestros héroes’.

¿Por qué muchos no reconocen héroes en la historia? ¿Se valorizan o no? ¿Qué falla?

Según el historiador Álvado Menéndez Franco, porque ‘para dominar colonialmente un país hay que quitarle la historia. Los esclavos no tenían derecho a nombre. Si no hay identidad nacional, usted domina perfectamente. Esta era una política que tenían los gobernadores de la zona del canal que consideraban que atenuando los hechos heroicos mitigaban los conflictos del país. Le quitaban a las nuevas generaciones la reflexión sobre los actos heroicos del pasado. Perdura porque al cambiar los medios de comunicación por más rápidos, se borra el debate y la reflexión. Hay velocidad pero no hay profundidad. Le corresponde a las universidades, que son más de 30 entre públicas y privadas, reabrir este debate en todo el país. Tiene que haber un gran debate porque nosotros no podemos aceptar que se nos borre la identidad nacional’.