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24 de May de 2020

Nacional

‘Cuando abrí los ojos la casa estaba llena de humo’

PANAMÁ. Judith Navas dormía. Eran las 10:00 de la mañana cuando escuchó que alguien gritaba desesperado: ‘fuego, fuego, fuego’. ‘Cuando ...

PANAMÁ. Judith Navas dormía. Eran las 10:00 de la mañana cuando escuchó que alguien gritaba desesperado: ‘fuego, fuego, fuego’. ‘Cuando abrí los ojos la casa estaba llena de humo, salté de la cama, abrí la puerta y solo veía fuego’, narró Navas, quien logró salir de su casa antes de que se quemara.

Navas vivía en el inmueble 1220, en calle 13 con la calle B del corregimiento de Santa Ana: el edificio ya no existe. Fue allí donde se originó el incendio que se propagó a la calle 12 y a la 14 para consumir 10 caserones de madera y mampostería (infraestructura de cemento afuera y madera dentro). Eran algunas de las decenas de caserones condenados que el Estado prefiere ignorar hasta que se consuma lo inevitable: la tragedia.

Durante toda la mañana, Santa Ana se convirtió en tierra arrasada, con ambulancias, carros de bomberos, policías y cámaras de televisión. Desde los edificios de Paitilla se veía una inmensa columna de humo que recordaba la mañana postinvasión. Familias enteras con sus enseres en la calle pidiendo a gritos que les den una solución. Esos gritos solo tuvieron respuesta cuando los gladiadores de ‘Chello’ Gálvez, vestidos de azul, llegaron a la zona. Cuando llegó el presidente de la Asamblea Nacional la escena estaba lista: fue recibido por su gente al grito de ‘¡Chello!, ¡Chello!’.

—‘Yo no tengo problemas en responder por todo el que lo necesite, voy a traer todos los enseres que sean necesarios’— dijo despertando el aplauso general. Sólo una mujer, que acaba de perderlo todo, pareció resistirse a la ola: ‘Lo que acá necesitamos son soluciones de vivienda, no colchones’, le dijo en la cara. ‘Eso viene, eso viene’, respondió ‘Chello’ y salió caminando entre el humo.

Carmen Núñez vivía en un inmueble de calle 12. Labora en un salón de belleza cerca de su casa. Caminaba al local cuando vio que el caserón de calle 13 se incendiaba. Amagó con salir para su casa para rescatar algo, pero vio que el fuego avanzaba muy rápido.

‘Me quedé parada viendo el fuego y por fortuna en la casa no había nadie, todos habían salido’, contó.

Los bomberos tardaron poco más de dos horas para controlar el incendio. 12 de las 14 estaciones de bomberos de la provincia de Panamá aportaron recursos. Más de 120 unidades bomberiles —entre ellos los bomberos voluntarios— trabajaron en el incendio.

Elizabeth Madrid vivía en el inmueble P110 y salió con tres maletas de ropa que tenía en la sala de su casa. Las maletas las había hecho porque tenía planes de viajar a Chiriquí en febrero próximo. El resto de sus pertenencias las perdió, incluso los 200 dólares que había ahorrado para el viaje, sus dos perritas y su gata, que murieron calcinadas.

Un bombero resultó con quemaduras de primer grado y 17 fueron atendidos por inhalación de humo y descompensación.

Algunos de los residentes sufrieron pequeñas quemaduras.

En total fueron 88 familias que resultaron damnificadas que suman 289 personas, de las cuales 100 son menores de edad.

Las familias eran reubicadas anoche en pensiones.