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27 de May de 2020

Nacional

La juventud panemeña, una mayoría ausente

Pasadas las 5 de la tarde de un miércoles cualquiera, un pequeño grupo de no más de 50 jóvenes mezclados con uno que otro que de la juve...

Pasadas las 5 de la tarde de un miércoles cualquiera, un pequeño grupo de no más de 50 jóvenes mezclados con uno que otro que de la juventud ya sólo le quedan las historias, se reúne para alzar su voz contra lo que piensan que debe ser barrido por corrupto.

La cita es en la Contraloría General de la República y la condición es llevar una escoba. Hay independientes, estrellas verdes, molirenas y de una esquina, como traídos por arte de magia, aparecen dos filas de soldados de camiseta e instrumento de protesta morado y amarillo con el logotipo panameñista.

Pero hoy todos aseguran ser Patria Verde y querer limpiarla. Se confiesan hartos de la corrupción y de la ‘vieja política’, la que, según ellos, invade las instituciones del país.

‘Abajo los corruptos’, grita uno. ‘Abajo’, responden los demás. Y así, arrasaron con los sobrecostos, la canasta básica y con todos y cada uno, desde la contralora hasta el presidente.

Entre tanto, los voceros se organizan en perfecta sincronía con las cámaras para dar declaraciones a los medios. La pancarta oficial se coloca enfrente, seguida de los que dan la cara. El tumulto se agita detrás.

‘El pueblo panameño está cansado de preguntar dónde están los fondos públicos’, repite una y otra vez el secretario nacional de la juventud del Partido Popular (PP), Oreste del Río.

Pasada media hora y saciada la curiosidad de los periodistas que asistieron, tal como llegaron, se fueron: al compás de unos cuantos gritos moderadamente eufóricos y las caras aburridas de los guardias de seguridad de la entidad.

OTRA CARA DE LA OPOSICIÓN

Del otro lado de la ciudad, en un local que le sirve a todo el que sea torrijista y del mismo circuito, la juventud del Partido Revolucionario Democrático (PRD) no se impresiona demasiado al ver las escobas.

‘Son 10 gatos’, bromean. Aunque en verdad se incomodan: ‘Ganan espacio en los medios’, dice otro. Saben que muchos jóvenes aún no tienen bandera política: hay una cantera de más de 500 mil votos sin asegurar.

Y no ganarse a los indecisos sí que resultaría ser un problema, sobre todo si el ángulo es ‘buscar puestos decorosos, con salarios decorosos’, en caso de que en mayo del 2014 se hagan con el poder, como dice el joven que está di rigiendo la reunión. Al parecer, mientras más filiaciones logres, más cerca estás de alcanzar el estatus de funcionario público.

Tal vez esa no sea la aspiración de todos, pero es por lo menos una de las frases iniciales y, supuestamente, motivacionales del encuentro. A pesar de que su secretario nacional de juventud, Félix Moulanier, insiste en que los entusiastas que están bajo su rango no participan de la campaña electoral por buscar un puesto en el gobierno.

Lo otro que les hace ruido es quem sabiéndose el colectivo con mayor cantidad de inscripciones, 539,843 copartidarios, sean las mismas 15 caras de siempre las que estén hoy reunidas. Las únicas que debaten y deciden el rumbo de la juventud del partido. Y, por ende, también entre los que se reparten los espacios que puedan lograr.

UNA CONSTANTE

Pero para ser justos, esta es la constante en las juventudes políticas del país. Hay miles de inscritos, pero el papel aguanta todo, y al ir a alguna convocatoria son muy pocos los que se muestran comprometidos.

Si no, pregúntenle al PP, que tiene 8 mil jóvenes en listas y la percepción de muchos es que son sólo 5.

SOCIEDAD VIRTUAL

Entretanto, se inauguran hectáreas de cemento en donde debería existir sólo verde, se malgasta dinero en contrataciones con presupuestos absurdos, mueren niños antes de poder darse cuenta de que están vivos, el transporte público colapsa, todo lo que cuesta dinero aumenta y la educación pende de una guerra encarnecida entre los que la imparten y los que la organizan.

En el mundo de las redes sociales, todos estos son temas que encienden la llama del ciberactivismo, que parece sólo ser eso, personas activas en el mundo virtual y ausentes en la vida real.

‘Los sectores poderosos se han encargado de aletargar a la juventud’, asegura José Dídimo Escobar, quién fue el último secretario general de la Federación de Estudiantes de Panamá, que se mantuvo operativa hasta 1987.

Él vivió la época en la que los jóvenes eran los abanderados de las causas sociales y políticas del país, a mediados del siglo pasado, y asocia la letanía de las generaciones de hoy con lo que se ha convertido la política panameña.

‘La política ha dejado de ser una actividad noble para ser una práctica muy fría, pensando no en los ideales, sino en los negocios que hay detrás de ella’, puntualizó Escobar.

LOS OFICIALISTAS

Sin embargo, esa parece no ser la realidad en la que viven los simpatizantes jóvenes de Cambio Democrático (CD), el partido que domina el gobierno actual.

El secretario nacional de la juventud de ese colectivo, Luis Eduardo Camacho hijo, estima que si los jóvenes se manifiestan ante lo que sucede en el país es porque se trata de ‘un show político montado’ para desprestigiar la labor del actual gobierno.

Ha de ser por eso que solo se les ve en proporciones significativas —aunque risibles si se toma en cuenta que estiman que su juventud consta de 171 mil personas aproximadamente— para las celebraciones de los candidatos de su partido durante sus primarias o en alguna convivencia organizada por las cabezas del colectivo, entre música, tragos y algún que otro famoso criollo.

MAYORÍA AUSENTE

De los 2,416,866 de personas que figuran en el padrón electoral preliminar, 969,379 tienen entre 18 y 35 años. Es decir, el 40% de los votantes son jóvenes que podrían poner un presidente en el Palacio de las Garzas.

Y eso sin contar con que del 1 de mayo del 2013 al 3 de mayo de 2014, un total de 67,589 ciudadanos alcanza rán la mayoría de edad y podrán votar en los próximos comicios si realizan sus trámites de cédula antes del 15 de octubre de este año.

Tal vez sea imposible pensar en que todos se avocarán a un mismo candidato, pero los números son claros: son tantos, que de salir cada uno de ellos a votar, podrían hacer la diferencia porcentual necesaria para ganar.

Y los candidatos del oficialismo y la oposición lo saben.

‘Mis propuestas van todas dirigidas a los jóvenes. Ellos son los herederos de este país, y es importante que agarren las riendas y empiecen a votar por gobernantes que realmente los representan’, explicó la aspirante a la alcaldía capitalina independiente, Ana Peréz.

Y así, como ‘la política joven’ y distinta a la que se acostumbra a ver en el poder, es que se vende la mayoría de las caras nuevas en el ruedo político.

Como Diego Duclías, precandidato a representante del corregimiento de Ancón, que además afirma que ‘la juventud tiene que participar, porque si no lo hace está dejando a Panamá en manos de los tracaleros que acaban con el gobierno’.

Pero, ¿dónde están esos 969,379 jóvenes? De ellos, el 52% no está afiliado a ningún partido político, y de los que están afiliados, son pocos los que militan en sus colectivos. Porque una cosa es estar registrado como parte de un grupo, y otra muy distinta, participar activamente en él.

NO TODO ESTÁ PERDIDO

A pesar de que la juventud panameña no ha logrado dar señales concretas sobre la mayoría que representan, los que sí participan por lo menos lo hacen con entusiasmo, más allá de cuales sean sus aspiraciones políticas.

Hoy existen agrupaciones y movimientos juveniles como Somos Ciudadanos No Clientes, @ Nuevo Panamá, la Red Nacional de Ciberactivistas, el Consejo Nacional de Juventud y Patria Verde que, en conjunto con las juventudes oficiales de los partidos políticos, conforman una oferta variada para todo el que quiera participar de algo más grande que sus intereses personales.

Si algo tienen en común estas organizaciones son sus ganas de recibir nuevos miembros activos, sin importar de donde vengan.

RESPONSABILIDAD DE TODOS

Independientemente de si buscan ocupar un cargo público o lograr una sociedad más justa y equitativa, hacen lo que el resto de sus coe táneos ha decido ignorar: su vínculo inevitable e inseparable con la cosa pública por ser parte de la sociedad.

Al final, el no tener, por ejemplo, una secretaría nacional o un ministerio que se preocupe por la instauración de políticas públicas que caminen en la misma dirección que las generaciones jóvenes y que alcen la voz para darle respuesta a sus preocupaciones y aspiraciones, sólo puede afectar a los que se encuentren en ese rango de edad.

Por el momento, una institución así sólo aparece en las promesas y propuestas de campaña de cada uno de los partidos, a pesar de que en el gobierno vigente se ha visto por primera vez a una cantidad considerable de jóvenes cumpliendo funciones de importancia en sus entidades.

Ahora falta ver si después de mayo del 2014 no pasa como le sucedió al Team Martin, que se quedó en promesas para la juventud que luego se sintió excluida en el gobierno al que ayudaron a ganar.

Y de ser así, ¿cuántos harán algo al respecto?