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14 de Apr de 2021

Nacional

¿Héroe o Villano? un debate actual

La figura de Vasco Núñez puede despertar los más variados y antagónicos sentimientos que uno se pueda imaginar. Para algunos se trata de...

La figura de Vasco Núñez puede despertar los más variados y antagónicos sentimientos que uno se pueda imaginar. Para algunos se trata de un héroe al que se le recuerda por la apertura de los mundos; el hombre que alertó sobre un nuevo mar en el Sur, hasta ese momento desconocido por la Corona, y que posteriormente globalizaría al mundo. Él fue el que hizo que lo acercaran: se trasladaron cientos de miles de millones de artículos de un continente a otro y hasta los sitios mas remotos.

Balboa, afirma Luis Aritio, ‘logró llegar al Mar del Sur y descubrió algo que la Corona llevaba siglos intentando’, un hecho que lo enalteció a la categoría de héroe.

Pero seamos realistas, ningún conquistador fue un santo, todos buscaban oro y poder. Sin embargo, Luis Aritio marca una distinción particular con Balboa: ‘La diferencia de Balboa con otros conquistadores es que prefirió escoger el camino de hacer las paces con los caciques que le rodeaban. Él procuró que ellos colaboraran con los españoles. De hecho, sin la ayuda de los indígenas, Vasco Núñez no hubiera descubierto tan ‘fácil’ el Mar del Sur’.

Como nos dice Don Luis en la recopilación de crónicas, igualmente la veneración hacia el héroe se señala con mas vehemencia cuanto más humilde es el estrato, y quien pudiese haberse llamado Blasco Núñez de Balbuena, era pobre de recursos, pero no de condición.

Su llegada al Golfo de Uraba no responde precisamente a los cánones de un relato heroico. Lo hizo como polizón, escondido en la panza del barco que conduce el bachiller Fernández de Enciso, en seguimiento de la flota de Alonso de Ojeda, unos meses mas tarde.

El fugitivo se arremolina en posición fetal en la lona de un barco o en un tonel de harina, qué mas da. Lo hace a escondidas, como un fugitivo, pues viene huyendo de la cárcel y de sus acreedores, que lo persiguen como aves carroñeras en Santo Domingo, donde residía, para cobrarle las deudas atrasadas.

La escena teatral, más propia de una novela de aventuras que de un relato histórico, se resuelve con éxito gracias a la ayuda de Bartolomé Hurtado, un amigo fiel de Vasco Núñez que lo ayuda a subir al barco, burlando la vigilancia de los hombres de Enciso. Balboa irrumpe así en el escenario de Darién.