Temas Especiales

06 de Apr de 2020

Nacional

Zurich es clave para la solución

PANAMÁ. Caras largas, correderas y sin ningún resultado concreto. Así culminan las dos reuniones efectuadas ayer en las que participaron...

PANAMÁ. Caras largas, correderas y sin ningún resultado concreto. Así culminan las dos reuniones efectuadas ayer en las que participaron los representantes de Grupo Unidos por el Canal, la afianzadora Zurich International y los directivos de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) para explorar las alternativas que sacarían del atolladero la crisis de la ampliación.

Poco a poco, hombres ensacados abandonaban el teatro Ascanio Villalaz, ubicado en las faldas de las oficinas de la administración de la ACP, pero poco decían; las partes tienen que hablar más entre ellas; que sea la ACP quien hable.

A las seis de la tarde, Jorge Luis Quijano, administrador de la ACP, ofreció una conferencia de prensa. No hubo conclusiones sobre un posible acuerdo entre las partes con respecto al tema de los sobrecostos. Sin embargo, el papel de la afianzadora Zurich se ha movido de ser un observador a un partícipe para acordar alternativas.

La propuesta de Zurich parece otorgar a GUPC como crédito o préstamo los 600 millones de dólares que mantiene como fianza para que las obras recuperen su ritmo de trabajo. Zurich transformaría así un riesgo de fianza en otro de crédito. Por su parte, el Canal no tendría que hacer más desembolsos hasta que el arbitraje internacional emita su decisión, propuesta que aún estudian las partes.

Quijano no se mueve un milímetro fuera del contrato, GUPC tiene toda la intención de hacer lo contrario, lo que distancia un acuerdo entre las partes que saque a flote la construcción de la obra que ha bajado el ritmo a un 25 o 30%, compás que para la ACP ya se traduce en una causal para rescindir el contrato.

Zurich enmudece bajo esa posibilidad, no toma partida, aún tiene muchos documentos que leer.

LA CARTA SECRETA

Quijano admitió la existencia de una carta de la Junta de Resolución de Conflictos (DAB) en la que indica que ‘por la urgencia, y las necesidades de fondo para poder seguir con el proyecto, sugerían que se negociara fuera del contrato una solución integral, cosa que nosotros no podíamos abordar’, indicó Quijano.

En contraparte, la ACP les sugirió que agilizaran los procesos de evaluación de reclamos para que se diera una solución, y si fuese favorable a GUPC acatarían el fallo y pagarían.

Lo que no está claro es cómo quien debe dirimir con base en un contrato sugería que se negociara en otros términos.

Luego de que GUPC lograra retirar el último reclamo de 498 millones de dólares de la DAB, la ACP fue enfática con GUPC de ‘que esa no era una actitud seria o buena jugada porque estaban demostrando que no tenían necesidad de fondos y que mejor dejaran el reclamo en la junta de resolución de disputas para que se pudiera ver esto en enero’, aseveró Quijano.

Pero el tiempo voló, y la DAB se pronunciará hasta finales de marzo, no antes. Mientras tanto, muchos se preguntan qué tanto correrá por las aguas del Canal, a qué velocidad y con qué costo.

UN PRESAGIO ANUNCIADO

Hoy parece más puntual que nunca una mirada al pasado. Un cable firmado por la embajadora estadounidense Bárbara Stephenson que alertaba sobre las complicaciones financieras de GUPC; el consorcio estaba técnicamente quebrado y no sería capaz de culminar el proyecto, y que además, decía, había ganado el contrato de la ampliación gracias a la intervención del gobierno español. Imagen que en estos días ha costado mucho reflotar ante la opinión pública internacional.

Al paso que navega la crisis, las obras podrían culminar dos años más tarde de lo previsto; es decir, en el 2016, no se sabe a qué costo.