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21 de Jan de 2020

Nacional

Anam incumple con medir el impacto del etanol en el aire

La entidad no tiene dinero para hacer los estudios. El IEA tampoco los practica

El gobierno desconoce qué efecto ha tenido  sobre la calidad del aire la adición de 5% de etanol a la gasolina, pese a que hace 13 meses fue adoptada tal medida. Las entidades responsables  del país no tienen datos científicos ni concluyentes.

Si bien la Ley 41 de 1998 deslinda en la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) la responsabilidad de normar y fiscalizar la pureza del aire, la entidad sostiene que no tiene registros sobre el impacto del biocombustible.

Su vocera, Larissa de León, sostuvo  que no había dinero para ello.

“Pasa lo mismo que con el agua”, agregó. Desde 2009,  la Red de Monitoreos de Cuencas Hidrográficas no verifica la pureza del agua que llega a las plantas potabilizadoras y a los  pozos rurales.

Otros organismos que analizan la calidad del aire son el departamento de Ingeniería Ambiental de la Universidad Tecnológica, y el Instituto Especializado de Análisis (IEA) de la Universidad de Panamá.

Vasco Duke, su director, asegura que si bien la organización   no ha hecho análisis sobre cuánto ha mejorado el aire con el etanol, se infieren las repercusiones del uso de ese biocombustible con una lógica simple:  “ha sido un 5% de gasolina que se ha dejado de usar”.

Un estudio realizado en Australia, en 1998, ,argumenta que las gasolinas con 10% de etanol disminuyen hasta en 32%  las emisiones de dióxido de carbono.

En Panamá,  otros expertos sostienen que los estudios generales sobre el aire  no revelan de manera concluyente el impacto del etanol, dado que  variables como el azufre pueden incidir en el resultado.

En un foro reciente en la Asamblea, la Anam y la Comisión de Comercio  concluyeron   que el país debería medir regularmente las emisiones de su flota vehicular, medida que aunque en principio arrojaría luces sobre los efectos del etanol, intenta frenar la emisión de azufre.

“Nuestro aire no está mal”, sostiene Duke, sin embargo. Las cuatro estaciones de medición de calidad del IEA (todas en la capital) han detectado en promedio 21 microgramos de partículas contaminadas por metro cúbico (el mínimo es de 10 microgramos y la segunda fase de contaminación empieza  en los 25 microgramos), aunque en zonas como el Casco Viejo, el año pasado (la última medición disponible) la cifra llegó hasta 38.