28 de Nov de 2022

Nacional

‘Al calor de mi bohío', el primer filme de Panamá

Poco despues La Estrella de Panamá hizo una cita con una vez precoz artista

A la señora Baby Torrijos le gusta verse atractiva ante su público y por su puesto, ante la prensa. A su edad, 85 años confesos, sigue siendo una mujer muy activa, que guarda en su memoria testimonios y retazos de historia que la nación parece dispuesta a pasar al olvido.

La película ‘Al calor de mi bohío' fue filmada en la década de los 40 en Santiago de Veraguas por un costarricense llamado Carlos Luis Nieto, como recoge el texto ‘Breve historia del cine panameño', escrito por César Del Vasto y Edgar Soberón Torchia.

EDGAR SOBERÓN TORCHIA

‘Este gobierno no entiende la importancia de preservar las imágenes en movimiento. Y no ataco a un gobierno en particular, es una concepción nacional que tenemos'

GUIONISTA Y ESCRITOR

En dicho filme, la señora Baby participó como la protagonista, con solo quince años de edad. Fue la primera y única película en la que actuaría a lo largo de toda su vida y por eso la recuerda con especial cariño.

La recién conclusa Feria del Libro fue el escenario escogido para entregar un homenaje a Baby por su tamaña proeza y mostrar un fragmento de su película.

Poco despues La Estrella de Panamá hizo una cita con una vez precoz artista.

Nos presentamos en el Teatro Aba un poco antes de lo acordado y ella llegó a la hora fijada. Ni un minuto antes ni un minuto después. Para ella la puntualidad es importante.

Muy arreglada y con una sonrisa cálida, la conversación formal dio inicio pronto a una charla fluida hasta el final de la entevista, con muy breves momentos de silencio, como para recordar o recapitular recuerdos, siempre muy dispuesta a compartir parte de su pasado.

EL SANTIAGO DE ANTAÑO

Fue a través de los versos de Baby que nos remontamos a los años 40, específicamente a la cabecera de Veraguas, que en aquel momento era un importante foco cultural del istmo. Fue allí donde ella entró en contacto con su gran amor por el teatro y el canto.

Pero, ¿cuál era el atractivo de Panamá en aquel entonces? ¿y de Santiago?

La primera razón fue la construcción de la Escuela Normal de Santiago. Su aparición hizo posible que muchos tuvieran acceso a una educación secundaria que en aquel entonces no era accesible para la gran mayoría de los ciudadanos panameños.

Solo la propia arquitectura y tamaño de la Escuela daba prestigio a la cabecera veragüense. ‘Era como un sueño, bellísimo. Ayudó mucho a Santiago la fundación de la Normal', recuerda Baby, que estudió en dicha institución.

Dentro de ese plantel se gestaron asociaciones culturales de teatro, canto y baile, así como otras expresiones artísticas.

La segunda razón fue que aquella época estuvo marcada por uno de los mayores conflictos armados de la historia humana, la Segunda Guerra Mundial. Dicho contexto, explica Baby, ‘trajo a Panamá a profesores muy dotados de Europa. Y nosotros, en la Escuela Normal, tuvimos excelentes profesores que recalaron en Panamá'.

También llegaron profesores panameños, todos ellos ‘brillantes', asegura recondando a un hombre de nacionalidad alemana, el cual organizaba conciertos de música clásica en Santiago.

Esos dos detonantes y ‘el talento del patio' se convirtieron en los ingredientes de un sabroso caldo que atrajo la atención del cineasta Nieto. ‘Se le prendió el foco', dice graciosa Baby.

Nieto trabajó en varios documentales que retrataban la vida en la cabecera veragüense y más tarde sería el director de ‘Al Calor de mi bohío', el primer mediometraje de ficción del que se tiene noticia en Panamá.

LA TRAMA

‘Al calor de mi bohío' forma parte del género ‘cine de pecadoras' en el cual hay una protagonista que es seducida y abandonada por un rufián, según explica el texto de Del Vasto y Soberón Torchia.

Baby era esa protagonista, que abandona el campo para ir a la gran ciudad luego de quedar muy impresionada por el lujo y glamour que ostenta una capitalina recién llegada a Santiago, interpretada por América Hill -una mujer ‘muy bella'- según recuerda Baby. Hill también ganó un concurso en Panamá como Miss Chesterfield, nombre de una famosa marca de cigarrillos.

‘La protagonista ve llegar a América Hill, guapísima, en carro ¡en carro! Y le entró esa desesperación por irse a Panamá. Quiere irse a la capital y vivir como gran dama con plata, buscando el dinero', recuerda la artista.

El primer escenario acontece en el campo. Allí, la joven campesina, ya obsesionada por el éxito y los lujos, lo abandona todo: su hogar, madre y novio para tratar de vivir una vida cosmopolita.

Antes de llegar a la capital pasa por Santiago, escenario en donde sus sueños se ven truncados tras su tropiezo con un ‘tipo borracho que la maltrata' (interpretado por Uriel Santacoloma. Un ‘poquito' mayor que ella dice Baby y también estudiante de la Normal).

Al final, la joven del campo llega a la capital de Panamá, donde termina en un cabaret ‘cantando y bailando ligera de ropas'. En esta parte se enfrentó a la negativa del padre (en la vida real, y que siempre le acompañaba en las filmaciones) que no quería que su hija vistiera ‘reveladoramente', por lo que el director tuvo que improvisar. Nieto sustituyó entonces esas imágenes por las de una una procesión, lo que se interpretó en su momento como un retorno de la joven campesina a su pueblo natal.

‘La película trataba un tema social. Por ambición de éxito y dinero niega la vida en el campo que era apacible, en un entorno de la reunión y del amor familiar', explica Baby.

UNA GRAN PERDIDA

La copia que sobrevive hoy solo tiene una duración de 26 minutos. Originalmente, recuerda la protagonista, la cinta podría rondar alrededor de los 50 a 45 minutos.

Luego del ‘éxito' que supuso ‘Al calor de mi bohío' la cinta paso a manos de la familia del director. Muchos años después, cuando Baby era la directora del Departamento de Expresiones Artísticas de la Universidad de Panamá, la hija de Nieto la llamó y le explicó que en un garaje tenía ‘muchas películas' y entre ellas estaba ‘Al calor de mi bohío'.

Baby, con apoyo y contactos, logró reunir suficiente dinero para comprarle la cinta. ‘Reuní 500 dólares y la hija del señor Nieto aceptó gustosamente vender', indicó.

La cinta pasaría luego al Grupo Experimental de Cine Universitario (Gecu), quizás a través de Edgar Soberón, aunque Baby no tiene entera la historia. Pero, eventualmente, le entregan a ella una copia limpia.

Dicha copia se perdería durante la invasión de 1989. Antes de esa fecha, Baby se la había prestado a unos muchachos que querían ver ‘a su mamá'. Se trataban de los hijos de la actriz Hill, ‘ella se casó con alguien de apellido Endara', me cuenta.

Ella les prestó la cinta para que le sacaran una copia. ‘¿Y qué pasó? ¡La invasión! Les saquearon un estudio en donde estaba la cinta. Por suerte el Gecu aún conservaba algo', que son los primeros 26 minutos ya mencionados y que, por cierto, no se encuentran en buen estado.

-‘¿Le gustaría verla nuevamente en una sala de cine?', pregunté.

- ‘Si hombre; antes de que me muera, porque ya tengo 85 años', dice Baby entre sonrisas.

RESCATE DEL OLVIDO

‘Este Gobierno no entiende la importancia de preservar las imágenes en movimiento. Eso es historia, es memoria. Y no estoy atacando un gobierno en particular, sino que es una concepción nacional que tenemos', explica Edgar Soberón Torchía a La Estrella de Panamá , uno de los autores de ‘Breve historia del cine panameño'.

Mi encuentro con él fue en las oficinas del Centro de Imagen y Sonido (dentro del Gecu). La conversación me re-introdujo al problema de vivir en un país que parece no tener ningún interés por su pasado, en este caso específico, ni por preservar su historia en imágenes en movimiento.

‘Incluso después de la invasión se comenzaron a botar imágenes que tuvieran a Noriega u Omar Torrijos. Eso te da una dimensión de que limitados somos; eso no se bota, eso es memoria. Lo que se ha podido reconstruir de la Segunda Guerra Mundial es porque nadie quemó los archivos de lo que habían filmado los nazis', explica el guionista.

Está intentando buscar ayuda para restaurar los 26 minutos que quedan de ‘Al calor de mi bohío'. Cuenta con el apoyo de un sonidista que lo haría por ‘amor al arte'.

Lo que hay actualmente salió de una copia de Beta Max, y actualmente es muy díficil de ver porque la ‘imagen no es muy buena', reconoce.

‘Hace rato que estoy buscando apoyo para que alguien me ayude a restaurarla', pero, ‘no hay voluntad'. El filme necesitaría también de intertitulos para poder explicar los vacíos de la trama que los 26 minutos no aclara.

Aunque el fragmento recuperado no logra evidenciar el total de la trama, sigue siendo la primera ficción de la que se tiene noticia en el istmo y se emitió en 1946, allí reside gran parte del valor que no se ha reconocido.