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13 de Oct de 2019

Nacional

Boquete y sus rostros

‘Desde hace muchos años me vinculé a Boquete, una región de naturaleza tan fascinante como caprichosa', recordaría Carlos Iván Zúñiga Guardia ‘El Patriota', en un texto publicado originalmente en septiembre de 1996, en el número 26 de la revista ‘Cumbre'

Desde hace muchos años me vinculé a Boquete, una región de naturaleza tan fascinante como caprichosa. Amanece con inmensas murallas de neblina y a los pocos segundos un sol radiante alumbra toda la dimensión del Valle y del perpetuo Volcán. De pronto las aguas se rebelan contra el sol y todo se inunda de un nutrido rocío que aquí llaman bajareque. A mí el bajareque siempre me pone eufórico y me sumerjo en él, aun cuando suelo quedar empapado de pies a cabeza. Y al tiritar de frío comprendo que esa lluvia menuda, imperceptible, acariciadora, debería llamarse mojareque.

‘EL PATRIOTA'

Carlos Iván Zúñiga G., vencedor en el campo de los ideales de libertad:

Nombre completo: Carlos Iván Zúñiga Guardia.

Nacimiento: 1 de enero de 1926 Penonomé, Coclé.

Fallecimiento: 14 de noviembre de 2008, Ciudad de Panamá.

Ocupación: Abogado, periodista, docente y político

Creencias religiosas: Católico

Viuda: Sydia Candanendo de Zúñiga

Resumen de su carrera: En 1947 inició su vida política como un líder estudiantil que rechazó el Acuerdo de bases Filós-Hines. Ocupó los cargos de ministro, diputado, presidente del Partido Acción Popular en 1981 y dirigente de la Cruzada Civilista Nacional. Fue reconocido por sus múltiples defensas penales y por su excelente oratoria. De 1991 a 1994 fue rector de la Universidad de Panamá. Ha recibido la Orden de Manuel Amador Guerrero, la Justo Arosemena y la Orden del Sol de Perú.

Excepcionalmente en otras partes del país se goza del bajareque. Lo recuerdo en una islita de Kuna Yala; la indiecita puso sus labios como si fuera a dar un beso y me dijo, se dice: mur-mur-moai. Onomatopéyicamente ningún conjunto de palabras es más apropiado para identificar ese susurro de la naturaleza que es el bajareque.

En la región de Palo Alto tiene su cuna el bajareque. Siempre viene por allí alentado por la nortera incansable. Más hacia el Este, en Jaramillo Arriba, la formidable montaña es acariciada diariamente por monumentales soplos de neblina. Desde la altura de mi residencia, a 4,200 pies sobre el nivel del mar, veo el río Caldera deslizarse como un hilillo de plata modestísimo, pero de pronto se cubre de niebla y de nubes y todo Boquete desaparece del paisaje. Se inicia, entonces, el retozo de las nubes, unas suben y otras bajan y se van abriendo como claraboyas que permiten una visión de túnel y contemplo el Beneficio de Café Sittón custodiado a lo lejos por el cerro Horqueta, o se abre otro espacio taladrado por el viento y me lleva a la cima del Barú vestido de esmeralda pura, y cuántas veces sólo una pestaña clara permite admirar el río o el naranjal florecido de don Domingo González, y para embriagarme de paisaje y de lejanía desaparece la cortina como por encanto y me recreo pasando la vista por Alto Boquete hasta contemplar con nitidez absoluta Punta Burica y el mar coronado de brumas.

En algunas ocasiones tenemos atardeceres largos, claros aún a las nueve de la noche, ya con la luna alumbrando la totalidad del paisaje. De súbito el fuerte bajareque baña el rostro del cielo y un pálido arcoíris compite con los esfuerzos luminosos de la luna. He sacado fotografías a ese espectáculo irrepetible y a mis nietos les decía, ya cautivo de la fantasía, que ese arcoíris estaba pálido y triste porque recogía a los animalitos mal portados que se quedaron jugando en el monte y no habían regresado temprano a sus hogares.

—Mírenlos, decía, allá va entrando al arco iris un venadito blanco; miren allá un puerquito; mira, miren, cómo entra un caballito moro, mira, mira, allá va un conejo con anteojos…mira…miren…

Y mis nietos, hipnotizados por el paisaje y por las simuladas visiones del abuelo, daban rienda suelta a su imaginación y llenaban el Arca de Noé del espacio, pintada de un arcoíris gris, con todos los animalitos mal portados de Quiel, de Bajo Mono, de Horqueta, del Salto, del tapón del Foco, de la piedra de Lino, del Pianista, de Volcancito, de Kalograma, de todos los Jaramillos, el de Arriba, el del Centro, el de Abajo, de Palo Alto, de la India, de Culebra o del Cerro de la Artillería.

‘...en Kuna Yala; la indiecita puso sus labios como si fuera a dar un beso y me dijo, se dice: mur-mur-moai. Onomatopéyicamente ningún conjunto de palabras es más apropiado para identificar ese susurro de la naturaleza que es el bajareque',

CARLOS IVÁN ZÚÑIGA GUARDIA

Otras veces Boquete se viste de furia. Se desatan los vientos del Norte y en el pueblo las mujeres no visten faldas porque la malicia del viento decembrino juega indiscretamente con ellas, y en las montañas los árboles caen, los tendidos eléctricos se rompen, los caminos se interrumpen y los techos, como el de mi casa, vuelan por los aires y quedan destruidos a muchos metros de distancia. El viento de diciembre y de enero silba y pareciera que lleva en su canto todos los sonidos de la naturaleza; el viento produce miedo en el día y en la noche espanto cuando devora todos los silencios y se convierte en el único emperador de los bramidos.

En otras ocasiones, de dulce paz y de quietud muy extraña, de pronto un sordo y contundente ruido interior, como de tambores en algún socavón de la tierra, se transforma en un sacudimiento de toda la bolita del mundo, en un temblor cardinal de Norte a Sur, de arriba abajo, de Este a Oeste, de izquierda a derecha, como ondulantes oleajes y como empujes laterales. En la tarde del terremoto de Bocas del Toro yo estaba en Boquete con mi esposa; quisimos abrazarnos y no pudimos dar un paso,entendimos de inmediato la dimensión del movimiento sísmico y sólo unimos nuestras miradas llenas de temor.

Y hay días en que aquí en Boquete se abren todas las compuertas de los manantiales de la tierra. Los pozos brocales se desbordan y sus aguas danzan como ríos; los mínimos ojos de agua se encrespan y rompen todos los obstáculos, las quebradas se salen de madre y sus caudales brutales se llevan casas o las dejan de rodillas y sepultan para siempre a seres queridos, y los ríos quietos salen precipitadamente de sus cauces llevando la muerte en sus lomos. Pareciera que todas las aguas simplemente abren camino a un gigantesco Volcán de agua que yace en las entrañas de la región.