La Estrella de Panamá
Panamá,25º

14 de Oct de 2019

Nacional

Violencia de género y periodismo

Aparte de exponer la crueldad contra las mujeres panameñas, en este trabajo enfocamos el papel de los medios de comunicación en la cobertura de noticias sobre femicidios y otras formas de violencia

La violencia contra la mujer no se limita únicamente al castigo físico, que en ocasiones se convierte en un triste presagio del asesinato de la víctima. La tragedia deja de por vida un anillo de dolor que abarca el estigma social, el sufrimiento de familiares, de compañeros de trabajo y amigos. Y las secuelas empeoran cuando hay un mal manejo periodístico de los casos.

Ya la violencia doméstica ha dejado de ser un problema de pareja. ‘Los espacios donde se alza la voz de la mujer en defensa y protección de los derechos son amplios, pero la magnitud de sus problemas y necesidades insatisfechas superan las formas de erradicarlas, debido a la pobreza, discriminaciones, desigualdades y misoginias incrustadas en el patriarcado, desde los inicios de la humanidad', expresa Toribia Venado, abogada, exdirectora del Instituto Nacional de la Mujer (Inamu) y exviceministra de Asuntos Indígenas del Ministerio de Gobierno.

Aparte de exponer la crueldad contra las mujeres panameñas, en este trabajo enfocamos el papel de los medios de comunicación (escritos, audiovisuales y digitales) en la cobertura de noticias sobre femicidios y otras formas de violencia, que se han agravado en los últimos años. Recogemos el sentir de víctimas, periodistas y activistas de los derechos humanos.

INFAMIA EN NÚMEROS

Estadísticas del Ministerio Público revelan que en 2016 ocurrieron 16 femicidios; en 2017, 18 muertes y en lo que va del año, cuatro asesinatos de mujeres. El pasado 16 de junio el diario El Siglo publicó datos (fuentes de la Policía Nacional) de homicidios y femicidios con cifras alarmantes: en 2009, 54 muertes; 72 en 2010; 46 en 2011; 53 en 2012; 50 en 2013; 40 en 2014; 26 en 2015; 16 en 2016, y 13 en 2017.

En su libro Violencia contra las mujeres indígenas en Panamá , Venado indica que de 2011 hasta diciembre de 2015 han ocurrido 15 muertes violentas de mujeres de las etnias emberá wounan, ngäbe buglé y guna yala. De estas, 5 se dieron en áreas comarcales y 10, fuera de territorio indígena.

Por lo regular las estadísticas no responden a la realidad debido a que no se interponen las denuncias por temor a represalias, por la imposibilidad de pagar un abogado y la reticencia de airear su tragedia en público.

Entre los testimonios de la violencia hogareña está el de Esilda R. P., quien tenía siete años cuando su padrastro asesinó a su madre. ‘Ahora tengo 25 años y vivo la tragedia —día a día— junto a tres hermanos. Fue humillante ver a mi madre en un periódico, con los brazos en cruz, en un charco de sangre. No he parado de llorar en 18 años; no es cierto que el tiempo lo borra todo'.

‘Es imposible medir el dolor que sentimos. Dentro de cuatro paredes se comete la atrocidad y dentro de cuatro paredes se sufre de por vida. Solo te queda el consuelo de Dios', añade.

LA VERDAD BIEN ESCRUTADA

Geraldine Emiliani, psicóloga clínica con vasta experiencia en temas de familia, habló del papel de la prensa en la cobertura de los femicidios: ‘Me parece que el periodista cumple con informar, solo que en la portada de ciertos periódicos magnifican la violencia con títulos nada edificantes —más bien chabacanos— dirigidos a llamar la atención y alimentar el morbo'.

‘La violencia contra la mujer no tiene que ver con estatus social ni económico. Considero que el asunto radica en que los medios de comunicación tienen más acceso a la criminalidad en los barrios pobres. En los lugares socioeconómicos medios y altos ocultan el hecho punible', puntualizó.

Mientras que James Aparicio, director del periódico Metro Libre y exdirector de La Estrella de Panamá , afirma sin rodeos: ‘Si examinamos los diarios (también ocurre con la televisión), incluyendo los de crónica roja, el enfoque es la sangre y no se pasa de eso'.

Agrega que se ‘recurre al sensacionalismo sin apoyar la cobertura o presentación de las notas con reportes estadísticos, causas, rol de la justicia, debilidades en la protección de la mujer agredida o asesinada. Hay que fortalecer esta terrible debilidad del periodismo panameño: autoridades sin presencia, ausencia de campañas educativas ni organización, que no sean unas cuantas declaraciones cuando se conoce un caso (de violencia intrafamiliar)'.

El periodista sostiene que falta educación periodística en coberturas planificadas y meditadas, orientadas a temas judiciales o policiales. Algunos periodistas y ciudadanos desconocen los diferentes tipos de violencia (física, psicológica, económica, patrimonial, mediática), incluyendo la que sufren los hombres por parte de las mujeres.

La superficialidad en el manejo de la crónica roja es un error presente en el periodismo local. No se ahonda en las raíces y consecuencias de la violencia doméstica y de otros temas de la vida cotidiana. Al respecto, el periodista estadounidense Paul Y. Anderson, ganador del premio Pulitzer en 1928, señaló: ‘He afirmado que es deber del reportero hacer algo más que observar y registrar lo que se atraviesa en su camino. Una devoción genuina a la verdad exige mucho más que eso. La verdad no siempre se encuentra en la superficie; no se le puede recoger como a los duraznos en los árboles. Existen verdades ocultas, cuya existencia solo se aprecia en la superficie. A pesar de ello, el negocio del periodista consiste en obtenerlas'. (Tomado del libro Periodismo comprometido , de Edmund B. Lambeth)

SENSIBILIZACIÓN

Un estudio de la Defensoría Pública de Argentina, suministrado por la periodista argentina Flavia Pauwels, expresa la plena convicción de que el periodismo puede contribuir a la difusión y sensibilización del problema, y a divulgar las leyes y convenciones nacionales e internacionales en materia de la erradicación de la violencia contra las mujeres.

En el documento, denominado ‘Guía para el tratamiento mediático responsable en caso de violencia contra la mujer', se efectúan las siguientes recomendaciones:

1- Recordar que la violencia contra la mujer no se limita al maltrato físico, sino también al psicológico, sexual, económico, patrimonial y mediático.

2-Informar a la persona que está o estuvo en situación de violencia sobre las posibles implicaciones de la difusión mediática de su caso, ya que su visibilización y/o denuncia puede impactar en sus vínculos familiares, laborales, amistosos y sociales.

3-Proteger la intimidad y dignidad de la persona para evitar su revictimización mediática. Es fundamental atender a la especificidad de los casos que se refieren a niñas y adolescentes, quienes poseen protecciones aun mayores debido al interés superior de sus derechos.

4-Evitar la obtención o reproducción de la imagen o la voz de una mujer en situación de violencia sin su conocimiento explícito.

5-Prescindir de abordajes que estigmaticen, culpabilicen, descreen y/o sexualicen a las mujeres en situación de violencia y promover representaciones positivas de quienes estén superando o hayan logrado sobreponerse a la violencia.

6-Privilegiar los enfoques centrados en la prevención y en la concienciación de la problemática social de la violencia contra las mujeres, prescindiendo de la ‘espectacularización' y ‘ficcionalización' de los casos.

7-Chequear y diversificar las fuentes de la noticia y evitar la divulgación de información que pueda obstaculizar los procesos policiales y judiciales en curso.

8-Comunicar los casos mediante el uso de imágenes y un lenguaje preciso y respetuoso que privilegie la información socialmente relevante.

9-Abordar la violencia contra las mujeres a través de la multiplicidad de géneros mediáticos sin banalizarlas y procurar su seguimiento para evitar que los casos en particular y la problemática en general queden en el olvido.

10-Difundir los datos de organismos y políticas públicas, organizaciones sociales y personas que se especializan en el tema.

Finalizo con una anécdota de cuando cubría las policivas en La Estrella de Panamá. Un día le pregunté a Juan Carlos Duque, jefe de Redacción, por qué no mencionábamos los nombres de los involucrados en los hechos. ‘Jhonny', un hombre bajito que apenas sobrepasaba el promontorio de papeles de su escritorio, ajustó las mangas de su impecable camisilla y respondió: ‘Porque cada medio se impone su buen gusto'.