La Estrella de Panamá
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15 de Oct de 2019

Nacional

Al país

Hoy se cumplen 55 años de aquella acción intrépida de los estudiantes institutores

Luis Navas (derecha) fue el orador de fondo en los actos del Instituto Nacional.

En horas de la tarde del jueves 9 de enero de 1964 un grupo de estudiantes del Instituto Nacional se dirigió al Colegio secundario de Balboa, exclusivo para blancos. No era una decisión descabellada ni caprichosa. Los institutores exigían el cumplimiento del acuerdo suscrito entre ambos Estados que consistía en izar la bandera panameña en todos los sitios donde ondeara la bandera de Estados Unidos.

Hoy se cumplen 55 años de aquella acción intrépida de los estudiantes institutores.

La manifestación estudiantil se internó en las entrañas del monstruo. Varias decenas de colonos, llamados zonians, congregados alrededor de las astas de las banderas [una de ellas arrancada de su base] entre los que se encontraban estudiantes, profesores, padres de familia, incluyendo miembros de la policía de la antigua Zona del Canal, que se negaban a cumplir con lo pactado, recibieron a los manifestantes en forma agresiva, con epítetos racistas, manotazos y empujones.

Los seis (6) institutores portadores no permitieron que le arrebataran la bandera. La defendieron con valentía. Acosados, pero no humillados se replegaron, volvieron a su Alma Máter. La noticia se regó como pólvora encendida. Miles y miles de panameños se dirigieron a la Zona del Canal en forma espontánea. La policía zonians y tropas del ejército enfrentaron a la turba enfurecida en el área limítrofe. El nacionalismo panameño eclosionó avasalladoramente.

Los enfrentamientos violentos se extendieron desde la tarde del 9 hasta el día 12 de enero de ese año. En esa jornada 21 patriotas perdieron la vida y centenares fueron heridos. Miembros de la policía zonians y del ejército de Estados Unidos, aunque no lo reconozcan oficialmente, también sufrieron bajas significativas.

Necio sería pensar que ese sentimiento era unánime. No lo era. Agazapados como siempre los aliados internos del imperio esperaron la oportunidad para resquebrajar la unidad forjada, no tardaron mucho para difundir su perniciosa tesis que la soberanía no se come y seguir con algunas migajas del gran negocio canalero.

Sin embargo, esa jornada cambio la historia de Panamá y también las relaciones de Panamá con Estados Unidos. Además, produjo una inflexión geopolítica. Por primera vez los panameños a lo largo de toda la geografía nacional tomamos consciencia sobre el imperativo de eliminar en forma definitiva la presencia colonial estadounidense en Panamá. Nuestra lucha hizo germinar el apoyo solidario internacional.

Enero transcendió también gracias a la conducta valiente y patriótica del presidente Roberto Francisco Chiari. Su firmeza al romper relaciones diplomáticas con Estados Unidos y recurrir a la OEA y la ONU para acusarlo de agresión era inédita en América. En abril de 1964 el gobierno de Estados Unidos se comprometió a negociar con Panamá un nuevo tratado que eliminara las causas de conflicto.

Tal vez una de las más importantes lecciones de la gesta patriótica de enero de 1964 es que los sectores populares constituidos en sus estudiantes, obreros, campesinos y profesionales no pueden confiar ciegamente en aquellos sectores circunscritos a sus negocios porque, por el carácter de su propia naturaleza, siempre terminan cediendo y vendiéndose por 30 monedas.

Sin embargo, diez años después, el 7 de septiembre de 1977, como resultado de un mayoritario apoyo de la comunidad panameña, de una inteligente política exterior dirigida por el General Omar Torrijos Herrera, se firmaron los dos tratados Torrijos–Carter. Con ellos, Panamá eliminó la cláusula de la perpetuidad, recuperó e integró su territorio, desmanteló las bases militares estadounidenses y, desde el 31 de diciembre de 1999 es dueña absoluta de su Canal.

Al igual que ayer, no perdamos el rumbo, que no nos distraigan y fragüemos la unidad necesaria que nos permita redimirle a la mayoría de los panameños el goce de su gloria.