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18 de Oct de 2019

Nacional

‘Sí podemos terminar con los apagones'

La Secretaría Nacional de Energía ha sido cuestionada tras el reciente apagón regional. Su gestión debe estar orientada hacia la construcción de una red más eficiente

La matriz energética de Panamá no depende exclusivamente de la carga eléctrica que se genera en el Istmo. Es un sistema interdependiente, una red con muchos actores, tanto nacionales como internacionales. ‘El propio Estado debe aumentar el nivel de control, a través de la capacitación para así obtener una mejor gestión', indicó Pablo García de Paredes, arquitecto y experto en temas urbanísticos .

DESDE SU PUNTO DE VISTA, ¿QUÉ TAN PLANIFICADOS ESTÁN LOS PROYECTOS QUE SE REALIZAN PARA ADMINISTRAR UN BUEN SUMINISTRO DE LA ENERGÍA ELÉCTRICA?

Los trabajos de planificación llevados a cabo por el Estado son sensatos, a pesar de que la transmisión debe mejorar. A diferencia de la planificación urbana, en la que somos los últimos, en temas energéticos el avance es notable. Según el plan energético nacional, durante el 2015, el 70% de la oferta energética de nuestro país proviene de las importaciones de petróleo crudo y derivados. Eso debe cambiar, y también debemos limitar el consumo per cápita, con nuevos estilos de vida y transporte sustentables.

¿LOS APAGONES SON UN FACTOR QUE NUNCA SE LOGRARÁ ERRADICAR?

En los países industrializados, la mayoría de los apagones ocurre a causa de desastres naturales, no por errores humanos. Por lo general, no tienen apagones masivos anualmente. Todo sistema siempre podrá fallar, y más tratándose de sistemas presionados por un crecimiento acelerado como el nuestro. Sí podemos terminar con los apagones administrando y gestionando mejor el sistema, en especial la transmisión. A largo plazo, suponiendo que mejoramos la gestión, hay otros problemas. Dado que el 70% de nuestra energía proviene del petróleo, la principal amenaza que afrontamos no son los apagones, sino los cambios en el precio del petróleo (que provocan inflación) y el fracasado sistema de transporte terrestre que, entre automóviles y buses, se encarga de despilfarrar la mitad de las importaciones de diésel y gasolina.

¿QUÉ TAN VULNERABLE ES EL SISTEMA ELÉCTRICO DE PANAMÁ?

Nuestro sistema eléctrico posee muchas particularidades, especialmente en lo referente a la transmisión, con parte de la propiedad en manos del Estado y parte en manos privadas. Con raras excepciones, los servicios del Estado no acostumbran ser los más seguros, pero sí suelen ser más baratos que los servicios privados. Así como el Estado debería ser propietario de la red de fibra óptica para que en Panamá sean las empresas privadas de internet y cable y televisión las que paguen el alquiler de esa línea —tendríamos precios más baratos que los actuales—, algo similar ocurre con la transmisión: es una forma de mantener los costos bajos para el consumidor. Sin embargo, es algo que trae inestabilidad, por la forma en la que el Estado históricamente maneja la cosa pública. Nuestra mayor vulnerabilidad está en los precios del petróleo y en el futuro del consumo; no podemos seguir despilfarrando la energía y el petróleo como lo hacemos hasta ahora.

¿EXISTE UNA INICIATIVA QUE PUEDA LLEGAR A GESTIONAR UN FLUIDO ELÉCTRICO QUE SEA MENOS PROPENSO A LOS APAGONES?

El sistema energético es una red de muchos actores nacionales e internacionales; la mayoría del equipo especializado para generar la energía, así como los consultores que ayudan a gestionar sus operaciones y finanzas proceden, en buena parte, del extranjero. El Estado es un jugador clave en los procesos de este sistema. Aumentando el nivel de control, capacitando la mano de obra con las destrezas necesarias, empleando a las personas correctas y mejorando los protocolos se puede mejorar la gestión. Para estar mejor preparados ante las fallas, hace falta construir más puntos en la red, con más independencia.

¿CONSIDERA QUE LA FALTA DE AUTONOMÍA DE ETESA PODRÍA SER UNO DE LOS FACTORES QUE LOS PONE EN DESVENTAJA?

No necesariamente, ni la administración autónoma o la propiedad privada de la transmisión son la solución instantánea. Económicamente hay varias actividades que difícilmente se pueden realizar a buen precio si no son monopolios del Estado. La transmisión —al igual que la salud pública— son dos monopolios estatales que adolecen de problemáticas similares: problemas en la gestión, exceso de influencia por parte de proveedores como el caso de los medicamentos, complicaciones para recaudar fondos y realizar inversiones, etc. Pero estos problemas pueden resolverse con trabajo duro en la administración profesional y compromiso por parte del Estado. En cambio, si fueran empresas privadas, sería casi imposible mantener los precios bajos.

EL RECIENTE APAGÓN NACIONAL DEJÓ PÉRDIDAS POR MÁS DE SIETE MILLONES DE DÓLARES, ¿ESTAS CIFRAS SE LOGRARÁN RECUPERAR, AL SER UN PROBLEMA QUE SE REGISTRÓ A INICIOS DEL AÑO?

Estos cálculos de pérdidas tienen que ver con el costo de oportunidad de esas horas. Ciertamente, se puede recuperar el tiempo perdido trabajando horas adicionales, en el caso de las manufactureras, por ejemplo, pero la pérdida económica es irrecuperable en el comercio y ese tiempo adicional lo pagan los dueños de las empresas, pagando más horas por menos trabajo, bajando la productividad nacional.

SEGÚN LA CÁMARA DE COMERCIO, POR CADA HORA SIN ELECTRICIDAD SE DEJA DE PERCIBIR CERCA DE $1.3 MILLONES. ¿QUÉ PUEDEN HACER LAS AUTORIDADES COMPETENTES PARA QUE NO VUELVA A OCURRIR?

En otros países industrializados, los apagones han creado serias disrupciones en aeropuertos, como ocurrió en Heathrow, en mayo de 2017, que por un problema en la provisión eléctrica los sistemas informáticos fallaron y miles de personas perdieron sus vuelos. La seguridad, los sistemas informáticos, los hospitales y muchas otras actividades vulnerables que no pueden interrumpirse fácilmente forman parte de las afectaciones.

¿DE QUIÉN ES LA RESPONSABILIDAD DE QUE NO EXISTAN PLANES DE CONTINGENCIA PARA GARANTIZAR LOS SERVICIOS DE AGUA Y DEL METRO?

Es misión de la Secretaría Nacional de Energía garantizar la seguridad del suministro. Entre sus funciones está trabajar con los actores del sector energético nacional. Los servicios vulnerables, como los aeropuertos, de agua o de transporte, deben ser capaces de tener sus propios planes de contingencia, pero también dependen de la gestión de la Secretaría de Energía. Ella debe coordinar la construcción de una red eficiente y segura, logrando mayores inversiones en suministro eléctrico para las grandes inversiones del Estado.

A MEDIDA QUE PASEN LOS AÑOS, ¿LOS PROYECTOS URBANÍSTICOS EXISTENTES Y AQUELLOS QUE ESTÉN POR CREARSE NECESITARÁN MÁS CONSUMO DE LAS FUENTES ENERGÉTICAS?

Los proyectos de hoy siguen siendo iguales a los del pasado: casas y edificios sin aislantes en las fachadas que dan al oeste, mucho vidrio y sistemas tradicionales de aire acondicionado. Si aprendemos a utilizar aislantes térmicos para las fachadas, recurrimos a los manuales de ventilación cruzada en el diseño y llevamos a cabo las inversiones que se requieren en nuevas tecnologías de acondicionamiento térmico pasivo, seremos capaces de mejorar la eficiencia del sistema y mantener el confort. La tendencia actual es simplemente consumir más energía, por falta de códigos de construcción y falta de un consumidor que exija mejores productos inmobiliarios.

¿EXISTE EN EL PAÍS CÓDIGOS O LEGISLACIONES QUE PUEDAN CONTROLAR EL ALTO CONSUMO, TANTO DE LA POBLACIÓN COMO DE LOS PROYECTOS?

La ley de eficiencia energética es un paso hacia adelante. Panamá adolece de bajísimas reglamentaciones en temas de diseño y construcción. Ni siquiera se le pregunta al arquitecto o ingeniero si está construyendo un horno solar o una habitación, o si conoce la diferencia entre ambos, si bien tiene la alternativa de hacerla de vidrio transparente, con espejos incluidos, y aprobarla. Esta total irracionalidad es lo que debemos cambiar con nuevos códigos de construcción y diseño, con índices de transmisión del calor para proteger la inversión de los clientes y educar a los usuarios del sistema eléctrico.