06 de Oct de 2022

Nacional

Un crítica a la colonialidad del poder y al eurocentrismo desde otras perspectivas

Ante la deformadora y opresiva visión eurocentrista, se torna necesaria una visión crítica que nos permita poner en marcha la descolonización y con ello dibujar un horizonte distinto al trazado desde los presupuestos de la modernidad

Un crítica a la colonialidad del poder y al eurocentrismo desde otras perspectivas
Un crítica a la colonialidad del poder y al eurocentrismo desde otras perspectivas

La conquista de Abya Yala en 1492 imposibilitó su recuperación; la población nativa fue liquidada en gran parte. Algunos huyeron de la guerra, del exterminio y de la esclavitud; las mujeres fueron violadas, algunas bajo el eufemismo de ‘damas de compañía para los amos blancos'. De acuerdo con Philip Hoffman (2016), profesor del California Institute Of Technology, estos fueron los elementos para el descenso demográfico y su imposible recuperación. Esto, por supuesto, aunado a las enfermedades y a tecnologías como la pólvora.

Pero Occidente no solo dominó mediante la fuerza. También inoculó una visión moderna del mundo, una para encubrir y subyugar formas ancestrales de vida. Encubrieron al otro mundo, lo privaron de sus saberes milenarios. Muchos de estos problemas aún persisten, solo que bajo nuevas formas y distintos signos. Las perspectivas decoloniales se abren paso ante la adversa modernidad capitalista.

LAS COLONIALIDADES

La colonialidad del poder es una conceptualización propuesta por Aníbal Quijano a finales de la década de los ochentas. Es diferente al colonialismo, supeditado a la estructura de dominación y explotación. La colonialidad va más allá, interpela todos los ámbitos de la vida material y espiritual. Está intrínsecamente relacionada con la totalidad presupuesta en la modernidad capitalista.

‘La colonialidad […] se funda en la imposición de una clasificación racial/étnica de la población del mundo' (Quijano, 2014:285). El encubrimiento — como diría Enrique Dussel — de Abya Yala a partir de 1492 es fundamental en la constitución de la colonialidad. Uno de los aspectos trascendentes es que la colonialidad presupone solo una racionalidad valida y se expresa en la supuesta superioridad gnoseológica y epistemológica sobre el resto. En ese sentido, es muy curioso el libro del profesor de Harvard University Niall Fergunson Civilización. Occidente y el resto , dónde explica cómo Occidente pudo dominar el mundo demostrando su supremacía.

LA COLONIALIDAD COMO PATRÓN MUNDIAL DE PODER TIENE COMO OBJETIVO CONTROLAR LAS RELACIONES ENTRE LOS SERES HUMANOS Y LA NATURALEZA (Y EL PAISAJE EN GENERAL).

La colonialidad como patrón mundial de poder tiene como objetivo controlar las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza (y el paisaje en general). Los pueblos aurorales de Abya Yala, milenariamente conciben a la naturaleza como Pachamama, es decir, como la Madre Tierra. Versiones modernas más reciente — como las de James Lovelock (miembro de la Royal Society) — ven a la Tierra como un organismo vivo.

En el terreno de lo eclesiástico, el Papa Francisco escribió una encíclica titulada Laudato Si' , donde la causa común -el planeta- ocupa un puesto central en la discusión sobre el futuro de la especie humana. La colonialidad del poder, en su concepción cuantitavista moderna instrumental clasifica a los seres humanos según sus características fenotípicas, como objetos; también sus saberes y su entorno natural y artificial.

Por lo tanto, se puede cuantificar, explotar e investigar, por ejemplo, al Otro como un ‘objeto de estudio'. Sobre este último aspecto, Linda Thuiwai Smith realizó una crítica con meridiana claridad: ‘nos indigna que Occidente pueda desear, extraer y reclamar propiedad sobre nuestros modos de saber, sobre nuestro imaginario y sobre las cosas que creamos y producimos, y al mismo tiempo rechace a la gente que creó y desarrolló esas ideas, y que busque negarles la posibilidad de continuar siendo creadores de su propia cultura' (Tuhiwai Smith, 2016:22). La arrogancia Occidental y su modo dominante se hermanaron para encubrir lo distinto.

EL EUROCENTRISMO, SEÑALÓ SAMIR AMIN, ES UNA IDEOLOGÍA DEFORMADORA, SE PRESENTA COMO UNIVERSAL, A PESAR DE SER OCCIDENTE UNA PARTE DEL TODO. ES UNA TOTALIDAD IMPUESTA ANTE UNA EXTERIORIDAD EN RESISTENCIA.

La dominación fue establecida a partir de la conectividad marítima, iniciada a partir del encubrimiento de Abya Yala y del Mar del Sur. Se hizo en todos los planos posibles. Incluso, es posible hablar con evidencias empíricas de una colonialidad del ser. En esta línea trabaja Nelson Maldonado Torres; del saber, Edgardo Lander; del género, María Lugones, y de la naturaleza, Héctor Alimonda, entre muchos otros y otras. Es necesario hacer énfasis en el trabajo colectivo como herramienta para tejer críticas y alternativas. Como resaltan Walter Mignolo y Catherine Walsh en On Decoloniaty (2018) la fuerza creativa de la resistencia y reexistencia es la potencia para la crítica y las alternativas factibles. En ese sentido, el pensamiento crítico que critica las colonialidades es revolucionario y, en cuanto revolución, como diría Walter Benjamin, es un freno de emergencia ante el abismo de la modernidad capitalista (aumento de la huella ecológica, disminución de la biodiversidad y la creciente desigualdad extrema) y su patrón de poder: la colonialidad y sus distintos tentáculos.

LA REPRODUCCIÓN DEL EUROCENTRISMO

Amin, S. (2014). El eurocentrismo. Crítica de una ideología.

Bautista, J. J. (2018). Dialéctica del fetichismo de la modernidad. Hacia una teoría crítica del fetichismo de la racionalidad moderna.

Dussel, E. (1998). Ética de la Liberación en la edad de la globalización y de la exclusión.

Fergunson, N. (2013). Civilización. Occidente y el resto.

Galceran Huguet, M. (2016). La bárbara Europa. Una mirada desde el postcolonialismo y la descolonialidad.

Gandarilla Salgado, J. (2012). Asedios a la totalidad. Poder y política en la modernidad desde un encare decolonial.

Hoffman, P. (2016). ¿Por qué Europa conquistó el mundo?

Mignolo, W., & Walsh, C. (2018). On Decoloniality: Concepts, Analytics, Praxis.

Quijano, A. (2014). Cuestiones y horizontes: de la dependencia histórico-estructural a la colonialidad/descolonialidad del poder.

Segato, R. (2015). La crítica de la colonialidad en ocho ensayos. Y una antropología por demanda.

Tuhiwai Smith, L. (2016). A descolonizar las metodologías. Investigación y pueblos indígenas.

Parafraseando a Edward Said, pareciera que el mundo está a disposición de Occidente y, ese mundo, no se puede resistir a ese discreto encanto. Pensadores de distintos locus coinciden con la necesidad de romper con el eurocentrismo, desde Ngugi wa Thiong'o en Kenia, Dipesh Chakrabarty en India y Arysteides Turpana en Panamá. El eurocentrismo toma unívocamente como referencia a Occidente descartando e instrumentalizando al resto. El eurocentrismo en sí no es un problema, lo es en cuanto encubrimiento. Y, más aún, su reproducción. El eurocentrismo encuentra sucursales a lo largo y ancho de todas las periferias. Así se expande el encubrimiento de saberes, de diversidades epistémicas (Boaventura de Sousa Santos habla de ecología de los saberes) enriquecedores del mundo. Así, se invisibilizan prácticas ancestrales, activismos disidentes que no corresponden con la ideología eurocéntrica.

El eurocentrismo, señaló Samir Amin, es una ideología deformadora, se presenta como universal, a pesar de Occidente ser una parte del todo. Es una totalidad impuesta ante una exterioridad en resistencia. Además de encubrir y apropiarse de los conocimientos periféricos, lo que se conoce como extractivismo epistémico. También nos advirtió Amin ‘que el aparato conceptual del cual disponemos sigue siendo frágil' (Amin, 2014:12). Lo cual es una realidad ineludible. La dinámica de Abya Yala (los riesgos como diría U. Beck) nos interpelan al punto que, si pensamos desde nuestro locus no podemos obviar la crítica al eurocentrismo como uno de los elementos medulares de las perspectivas decoloniales para abrirse otros horizontes.

APERTURA

En Asedios a la totalidad , Gandarilla señaló la necesidad de asegurar y reproducir la vida humana y no humana mediante un encare decolonial. La preocupación inherente a nuestra propia existencia y riesgo de la modernidad no está dada. No hay conciencia al respecto. Por eso, es importante plantearse la descolonización. Ya no solo para los países poscoloniales de la periferia del Sur global, también países de Occidente se preocupan y exigen una descolonización; en esa línea podemos citar el trabajo de Galceran Huguet (2016) La bárbara Europa , quien señaló la necesidad del colonizador también a descolonizarse. Recientemente, según The Guardian , los estudiantes de Cambridge University exigían descolonizar la educación mediante los contenidos del currículo.

La crítica nos tiene que guiar por otros horizontes distintos al de la modernidad capitalista que nos tiene donde estamos. Los proyectos políticos, sociales y culturales (y hasta espirituales) que presuponen la modernidad tienen como horizonte la colonialidad del poder, del ser, del saber, de la naturaleza y del género intrínseco. Para buscar otros horizontes se necesitan otros principios, como aquel donde es obligación producir, reproducir y desarrollar la vida humana en el planeta y su paisaje en general (véase, Dussel, 1998), y otras categorías como la exterioridad propuesta por Levinas y Dussel. Con otros principios y categorías podemos pensar crítica, creativa y factiblemente.