25 de Feb de 2020

Nacional

Rodolfo Aguilar Delgado, héroe obrero

El líder sindical de las bananeras chiricanas falleció en manos de oficiales de la Guardia Nacional en 1963. Su muerte generó indignación en el colegio de Abogados e incluso en la Asamblea Nacional, pero las investigaciones se vieron dilatadas y los acusados, amnistiados

Rodolfo Aguilar Delgado, héroe obrero
Rodolfo Aguilar Delgado, héroe obrero

Chiriquí es de las provincias más conservadoras del país, de una riqueza sin igual, allí se producen cantidad considerable de vegetales, frutas y se cría ganado vacuno y caballar. Muchos europeos y estadounidenses se asientan en extensas haciendas feudales, acaparando las mejores tierras, donde el indígena está sometido a pésimas condiciones de trabajo.

Allí se encuentra enclavada la transnacional estadounidense Chiriqui Land Company, filial de la United Fruit Company (UFCO), el poder real, desde finales del siglo XIX, conocida en toda Centroamérica como la Mamita Yunay, explotadora del oro verde, el banano.

Ella se jactaba de tener a los gobiernos del área, en el bolsillo, de allí el apodo que la prensa estadounidense les endilgó a nuestras naciones ‘Repúblicas bananeras'.

Los trabajadores panameños, emprenden una lucha a favor de mejoras laborales, con un sindicato clandestino, llevando a cabo una primera huelga exitosa en noviembre de 1960 a enero de 1961 y convirtiéndose en el sindicato más combativo de la nación.

Mamita Yunay, colma de favores a la oficialidad de la Guardia Nacional, para tenerla a su servicio, siendo su práctica reprimir, luego preguntar. Ochenta guardias con destacamentos en Barú, Puerto Armuelles y David, mantienen supuestamente a raya a ocho mil obreros distribuidos en las fincas bananeras, cuando hay conflictos se piden refuerzos a la Comandancia en Panamá, siendo enviados desde los cuarteles de Tocumen o Panamá Viejo a defender los intereses de la empresa.

En ese ambiente de represión, miseria, e injusticia social, del fondo de esas espesas plantaciones, nacen los futuros líderes, los dirigentes probados que no se venden a la empresa, trabajando para el bien común.

La empresa trata de imponer la violencia contra los trabajadores y estos responden con un llamamiento a huelga en noviembre de 1962. La empresa ordena la represión a fondo, luego de la violencia patronal. la huelga se levanta el 5 de diciembre con acuerdos a favor de los trabajadores.

Frente a este panorama Omar Torrijos es trasladado el 1 de febrero de 1963, como jefe de la Quinta Zona Militar, que comprende Chiriquí y Veraguas, bastante empapado de su rol como uniformado, coordina acciones con el obispo Tomas Clavel, encargado de la Diócesis, procurando limar las ya tensas relaciones con el sindicalismo.

Rodolfo Aguilar Delgado, era un trabajador agrícola nacido en Bugaba, y desde niño ganó su sustento como machetero, regador de medicinas para las plantaciones, yardero y ponchador, entre otras labores.

Había participado en la huelga bananera de noviembre de 1960, organizada por el sindicato clandestino, logrando en los siguientes años, mejoras en salud, escuelas para los hijos, mejores salarios, y condiciones de trabajo, entre otras demandas alcanzadas a través de la lucha sindical, no de dádivas gubernamentales.

Rodolfo, uno de los dirigentes más firmes contra la explotación decide unirse al partido de los comunistas panameños, llamado Partido del Pueblo, siendo de los más activos, siempre motivando a sus compañeros a no flaquear, y a solidarizarse. La empresa lo tiene en la lista negra.

‘LA MEJOR MANERA DE AYUDAR ES COLOCÁNDOME EN EL MEDIO, SIENDO JUSTO PARA QUE EL SINDICATO, LOS TRABAJADORES, Y LA EMPRESA VEAN EN MÍ LA POSIBILIDAD DE DIÁLOGO',

ROBERTO DÍAZ HERRERA

César Augusto Campos Salazar, Ricardo Orejita Ruiz, y Manuel Canto Ávila, guardias nacionales, dirigidos por el capitán Juan B. Barroso Guerra, arrestaron al dirigente el 24 de octubre de 1963, y en la cárcel del destacamento es torturado desde las 2:30 de la tarde. Algunos vecinos del cuartel escucharon sus gritos. Barroso, dicen, era quien más se ensañaba, con técnicas aprendidas en la Escuela de las Américas, de la Zona del Canal.

A las 6 y tantas de la tarde de ese día, se dejaron de escuchar los gritos, sus compañeros no pudieron auxiliarlo producto de las detenciones indiscriminadas, las amenazas y el terror contra todos los dirigentes del sindicato en la provincia.

Jorge Illueca, presidente del Colegio Nacional de Abogados, emite el 20 de noviembre de 1963, un comunicado denunciando que Rodolfo Aguilar Delgado, dirigente bananero de Puerto Armuelles, fue torturado por miembros de la Guardia Nacional, al mando del capitán Juan Barroso, causando su muerte, exigían procesar a los responsables.

Por su parte, la Asamblea Nacional a través de su diputado Abraham Pretto, presentó el día 23 la propuesta de enviar una comisión a Puerto Armuelles a investigar los hechos. La mayoría oficialista se opuso, menos uno: Jorge Rubén Rosas.

Ramiro Vásquez Chambonett, uno de los responsables del Partido del Pueblo en Chiriquí, en la obra Panamá, en la línea de Omar , de ediciones Bayano dijo: ‘En la ciudad de David, eran los días en que el pueblo chiricano lloraba la muerte del líder sindical, Rodolfo Aguilar Delgado. Me encontraba en esa provincia, participando del trabajo político de organización de los trabajadores y de la juventud. Eran días difíciles, en los que en esa provincia señoreaba lo más rancio de la oligarquía y los latifundistas; donde el anticomunismo era el verbo con que esos hombres reprimían y sojuzgaban, a título de su democracia y a título de la transnacional bananera, la rebeldía de ese pueblo.

Cuando Rodolfo Aguilar Delgado muere, muchos de nosotros, revolucionarios precoces, iniciamos la denuncia contra ese asesinato. Fui, a lo largo de lo que resta del año 63, muchas veces detenido y, en septiembre de 1964, me vi obligado a retirarme de esa provincia. Fui objeto de muchas detenciones. Una vez, durante un periodo de prisión, fui citado al despacho del entonces Jefe de Zona, Mayor Omar Torrijos.

Allí se encontraba reunida toda la oficialidad y, si no mal recuerdo, también estaba el entonces embajador norteamericano Jack Vaugh. En esa reunión, Torrijos increpó mi oposición revolucionaria y mi punto de vista. Fue una reunión dura donde, más que hablar, escuché. Vi en él, y fue mi impresión general en medio de esa reunión, a un típico militar castrense de cualquiera de estas repúblicas centroamericanas, sobre las cuales han volcado toda su fiera represión.

Sin embargo, después de esa reunión, el Mayor Torrijos, me mandó un oficial, me sacó de la prisión y nos fuimos a un pequeño restaurante, en el puerto de Pedregal, de la ciudad de David, y allí el tono de la conversación fue diferente: conversamos sobre muchas cosas, sobre nuestras inquietudes sociales, sobre mechas preocupaciones comunes, y nuestra conversación finalizó, diciéndome que quizás no teníamos tales contradicciones políticas, que quizás nuestras metas de justicia social eran compartidas, aunque ellos habían decidido otro camino y creían en otras formas de lograr esas mismas aspiraciones'.

‘Fue una reunión dura donde, más que hablar, escuché. Vi en él, (...) a un típico militar castrense de cualquiera de estas repúblicas centroamericanas',

RAMIRO VÁSQUEZ CHAMBONETT

Pese a ello, los moradores ven en el Mayor Torrijos a un uniformado que les apoyaba con el programa de Acción Cívica, llevando médicos, y trabajando con las comunidades en materia de salud y obras comunitarias.

Finalmente, Torrijos, es llamado a Ciudad de Panamá, producto del relevo cíclico de mandos, la comunidad de campesinos, indígenas, trabajadores de las bananeras y algunos gremios cívicos y profesionales le rinden un homenaje de despedida, un hecho nada usual para un jefe militar de zona, antes aliado sempiterno de la transnacional y del gobierno represivo.

¿Dónde estaba el Mayor Torrijos? Se preguntaban algunos, conocedores que estando él presente no hubiera sucedido aquello. Se acepta la versión que afirma se evadió de la provincia, mediante una licencia para no comprometerse en una operación de la cual no estaba de acuerdo, y no pudo evitar ante el poder extranjero de la multinacional, que sumaba más puntos al odio racional de la clase obrera.

Roberto Díaz Herrera, primo de Torrijos y en aquel momento subteniente, en entrevista a Norma Núñez Montoto para Las vallas del silencio: Panamá a 18 años del golpe militar la primera misión de Omar, como jefe de la provincia, consistió en enviarlo a él —que era subteniente— como el encargado de dilucidar el asesinato del líder obrero Rodolfo Aguilar Delgado, con los asesores del sindicato, los abogados Humberto Ricord, Carlos Iván Zúñiga y los líderes sindicales Virgilio Schuvers y Efigenio Araúz.

Díaz Herrera es el árbitro entre la empresa y el sindicato, luego del asesinato de Rodolfo. En 1964, sus asesinos son separados provisionalmente de la institución y sometidos a investigación gracias a la presión de los abogados Basilio Achong y Adolfo Ahumada.

‘Me traslada a Puerto Armuelles, exactamente del destacamento del área del Barú, compuesto de 80 unidades y donde los guardias han asesinado a Rodolfo Aguilar Delgado, en circunstancias muy traumáticas para la institución. Torrijos me llama y me dice: ‘Te encargas de Puerto Armuelles, Roberto... vas a tener que mandar por encima del teniente, porque no lo voy a quitar de allí.

Tú tomas el mando de Puerto Armuelles'.

La Compañía bananera tenía una Zona Nueva para la élite, donde a los jefes del destacamento le daban una casa, con refrigeradora, estufa, lavadora y hasta whisky. Díaz Herrera se ve tentado y le hace la consulta a Torrijos, él le dice: ‘¿Tú qué piensas, Roberto? ¿Que la debes tomar? Y él respondió: ‘Yo creo que no, porque las bananeras me van a cobrar ese favor' y él me dice entonces: ‘Efectivamente. Piensas bien. Coge una casa en el pueblo, yo te voy a ayudar a pagarla. Sé que no tienes, y sé que, como jefe, debes tener alguna vida social. Yo te voy a ayudar. La casa te la pago yo por ahora, pero vive con el pueblo, vive con la población'. A partir de entonces, tengo acercamientos con el sindicato y, le digo al gerente de la Compañía el señor Johnson: ‘Mire, señor Johnson, la mejor manera de ayudar es colocándome en el medio, siendo justo para que el sindicato, los mismos trabajadores, y ustedes la empresa, la que, le aseguro, no queremos acabar, vean en mí la posibilidad de diálogo y que pueda mediar en el conflicto.'

Torrijos les plantea a la dirigencia sindical en una reunión en David, que no quiere una Guardia represiva en Chiriquí, que quiere interceder ante la Compañía para conseguir algunas medidas de tipo laboral. En eso estábamos el Mayor Torrijos y su equipo cuando nos sorprende lo del 9 de enero de 1964.

Hasta, el año 1966, se dilato el juicio, condenados por el Tercer Distrito Judicial de David. Años más tarde son amnistiados.