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13 de Nov de 2019

Nacional

‘Interceptaciones venían por orden de Martinelli', asegura Doens

En su testimonio, el dirigente del PRD enumeró las razones por las que afirma que el expresidente pinchó su teléfono, al tiempo que admitió que jamás lo vio dando una orden al respecto. La defensa alega que este es un testigo contaminado

Mitchell Doens, político y miembro fundador del Partido Revolucionario Democrático (PRD).

Mitchell Doens, el legendario fundador del Partido Revolucionario Democrático (PRD), se sentó este martes en el estrado para declarar bajo juramento en el juicio que se le sigue al expresidente Ricardo Martinelli por el caso pinchazos.

Es uno de los testigos más robustos que ha presentado el Ministerio Público.

El político es una de las víctimas que por más tiempo estuvo en el radar del Consejo de Seguridad Nacional. Hay registros de más de 20 comunicaciones que le fueron interceptadas y que se han ventilado a lo largo de este proceso.

Aplomado en sus ideas, relató su experiencia como víctima, pero no en el marco de lo que pudo afectarle como ser humano ser escuchado por el gobierno de turno, sino desde la perspectiva de su convencimiento de que el expresidente Martinelli era quien ordenaba pinchar los teléfonos e interceptar los correos de sus adversarios políticos. Él era uno de ellos.

Doens, con más de 70 años de edad, una amplia experiencia en el campo de inteligencia y larga trayectoria política como dirigente, dijo estar consciente de que los pinchazos forman parte de las herramientas de inteligencia que empleaba la parte contrincante para adelantarse a los movimientos que él haría cuando lideraba uno de los frentes opositores más importantes contra el gobierno Martinelli. No obstante, señaló el político, si se salen de los parámetros deben de pagar las consecuencias.

Doens reconoció como propias dos grabaciones y siete correos electrónicos que mostró la fiscalía en soporte papel. Los mismos eran mensajes de distinta índole: política, personal y profesional.

Una vez culminó este ejercicio, casi al final de la tarde, tocó el turno a la defensa efectuar el contrainterrogatorio. En ese momento el abogado Sidney Sittón le preguntó a Doens si en algún momento vio al expresidente hacer los pinchazos o dar una orden directa a sus subordinados para efectuar tal tarea.

‘No', respondió Doens con firmeza, ‘pero me consta que Martinelli me pinchaba por varias razones: primero porque durante su gobierno había una política para pinchar a la clase política, y como expliqué previamente, el propio Martinelli me dijo en un encuentro que tuve con él en El Renacer, que estaba pinchado y que había una orden judicial al respecto, aunque no encontré dicha autorización en la Corte Suprema de Justicia cuando la solicité'.

En esa misma reunión Doens le refutó al expresidente que aunque contara con una orden judicial, ‘nadie lo autorizaba para divulgar sus conversaciones en medios digitales que también reprodujo la prensa'.

Otra de las razones por las que Doens responsabilizó a Martinelli como autor de los pinchazos, es que era el único que manejaba el Consejo de Seguridad, cargo que le otorgaba facultades para dar instrucciones a sus subalternos. Desde esta entidad se efectuaron las interceptaciones a cientos de víctimas.

A pregunta de la defensa de por qué en su momento no denunció ante las autoridades que estaba siendo pinchado, el político dijo que era como perder el tiempo porque el Ministerio Público estaba dominado por el expresidente, pero además le servía para dar información falsa a Martinelli.

‘No cabe la menor duda de que las interceptaciones venían por órdenes y directrices de Ricardo Martinelli', declaró con voz grave el político.

En medio de esta intervención, elogió la inteligencia ‘extraordinaria' del acusado. Narró que tenía amistad con él cuando ambos formaban parte del gobierno del doctor Ernesto Pérez Balladares, él como ministro de Vivienda y Martinelli como director de la Caja de Seguro Social.

Después le perdió la pista, y cuando Martinelli lanzó su candidatura a la presidencia antes de 2009, sostuvo otro encuentro breve con él. Pero la verdadera confrontación surgió cuando Martinelli se posicionó como presidente y dijo que ‘no permitiría que el PRD subiera al poder', manifestó Doens, como una de las razones que lo motivó a hacer una oposición a su gobierno.

Lamentó que el acusado estuviera en esta situación, al tiempo que señaló que el exgobernante ‘ha tenido la oportunidad de enmendar su situación, pero no ha querido'. La ocasión a la que se refirió Doens fue a uno de los encuentros que sostuvieron algunos querellantes con Martinelli. En ese momento, intentó que Martinelli cubriera los gastos de sus abogados renunciando al resarcimiento económico que había demandado Doens como parte de la querella, pero el exgobernante no quiso pactar con él. En cambio, lo querelló por difamación por $30 millones luego que Doens le llamara ‘capo', un término que el exmandatario calificó como un insulto.

‘No lo vi operando', respondió taxativamente a la pregunta del defensor Sittón. Pero en su momento, añadió, solicitó a la embajada americana en Panamá apoyo para tener el equipo e interceptar a sus adversarios políticos, especialmente al PRD, agregó el dirigente.

Las respuestas de Doens daban poco espacio a la defensa para desencajarlo. Desafiante, no parecía temer a nada. Miraba de frente a los abogados al responder, cuando la costumbre es que el testigo se dirija al Tribunal.

Para la defensa, Doens es un testigo contaminado por haber participado en las audiencias efectuadas por el mismo principio a dos exdirectores del Consejo de Seguridad que fueron condenados en primera instancia.

El abogado Sittón declaró, al salir del juicio, ‘que el testigo escuchó a los testigos y peritos que concurrieron a dicha audiencia, lo que quiere decir que se contaminó de estos testimonios, pues se les había anticipado que no podían tener contacto con personas que ya habían declarado, o que no podían permanecer en la sala'.

La defensa se siente optimista con su trabajo, pues reitera que Doens afirmó que no le consta que su cliente haya dado alguna instrucción para interceptarlo o darle seguimiento, y él no tiene pruebas de que Martinelli haya dado alguna instrucción. Eso es lo más relevante para la defensa que el lunes asestó un duro golpe a la fiscalía, luego de que mostrara varios correos en los que aparecía el actual director del Consejo de Seguridad como autor. Es decir, como el portador de la computadora en la que se volcaron los archivos el 5 de agosto de 2014 que contenían información sobre las interceptaciones y que sirvieron como evidencia para la Fiscalía Auxiliar que inició la investigación; lo contrario a las declaraciones del testigo protegido de la fiscalía, quien afirmó que él mismo había realizado esta tarea.

Martinelli quiere ir a misa

Al final de la sesión, la defensa solicitó permiso al juez para que su cliente pueda asistir a misa el miércoles, considerado día de descanso o, en su defecto, el domingo, pero el juez Roberto Tejeira indicó que no era el momento para discutir el asunto. En cambio, recomendó a la defensa llevar a la casa de Martinelli, a quien se le otorgó recientemente depósito domiciliario, a su guía espiritual.

Sobre los correos

Iniciada la sesión de la tarde, la fiscal Elizabeth Carrión recordó a Doens varios correos electrónicos contenidos en los cuadernillos donde se imprimió la información de los pinchazos. La información es producto del trabajo que efectuó el testigo protegido de la fiscalía, quien laboró en el Consejo de Seguridad junto a dos funcionarios más, quienes se encargaban de los seguimientos y pinchazos.

En esta ocasión, la fiscalía se basó en el soporte papel y no en el formato digital, para mostrar los correos a Doens. Da la impresión de que utilizaron esta técnica para evitar que la defensa descalifique estos correos. También por el hecho de que el perito informático había mencionado que algunas evidencias no guardaban mismidad o habían sido violadas en su sello.

Sittón dijo que se trata de la información cuya mismidad el perito informático Luis Rivera Calle había dicho que no garantizaba.

Entre las comunicaciones que se ventilaron en la audiencia se conoció de un intercambio con José ‘Monchi' Stoute, el artífice de una organización de la sociedad civil que participó en el frente por la democracia y tenía una militancia de primer orden. En otro correo, Doens reconoció un intercambio con el periodista Demetrio Olaciregui, quien trabajaba directamente con él en el PRD.

Con el periodista hacía análisis, al igual que con Marcel Salamín, adscrito a su despacho. Con ambos discutía hechos políticos y del acontecer nacional e internacional. Otra comunicación se refirió a una solicitud que él hizo al magistrado del Tribunal Electoral Erasmo Pinilla para coordinar un sitio donde se realizaría el congreso del PRD.

Los siete correos y dos audios, de los que se escucharon extractos en la audiencia, eran parte de conversaciones privadas de Doens.