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23 de Jan de 2021

Nacional

¡A enderezar entuertos, señor presidente!

‘Veintiún años de lucha contra la intolerancia crearon conciencia popular de la necesidad de un cambio... Lamentablemente no estamos construyendo una democracia participativa', escribió el Dr. Carlos Iván Zúñiga Guardia ‘El Patriota', en un columna publicada originalmente el 5 de febrero de 1990

El país en los últimos veintiún años se consagró a las peores prácticas políticas. Se respondió a una estructura férrea y sectaria. El que no pertenecía al llamado proceso o no se inscribía en él no podía permanecer en la Administración Pública.

El concepto de democracia participativa estaba a mil años luz de distancia de la realidad política panameña. Ni pensar que los distintos estamentos sociales tenían algunas significaciones en la toma de decisiones. La Asamblea de Representantes de Corregimientos que se autoproclamaba como el poder popular, era simple caja de resonancia de la Guardia Nacional, centro del poder real, con el ripio repugnante de las unanimidades, propias de un sistema estaliniano.

‘En algunos formularios de solicitud de trabajo se exige que se diga a qué partido pertenece el aspirante'.

En el sistema militarista se instauró el sectarismo. Veintiún años de lucha contra la intolerancia crearon conciencia popular de la necesidad de un cambio. Se izó una bandera: deben gobernar los capaces y no existe mejor idoneidad que los méritos y antecedentes.

Lamentablemente no estamos construyendo una democracia participativa. No queremos aprender las lecciones y estamos repitiendo los errores que llevaron el militarismo al repudio nacional. Los designados para ocupar posiciones públicas deben ser del ADO Civilista. Son tan escasas las excepciones que están reducidas a la nada. En algunos formularios de solicitud de trabajo se exige que se diga a qué partido pertenece el aspirante. No se llama a los gremios, a los obreros, a las universidades, a los sectores independientes, a los dirigentes cívicos de la comunidad o a los más calificados para que ocupen cargos de responsabilidad política. La cantera de Alcaldes, Gobernadores, Directores de entidades autónomas tiene una sola marca de fábrica: ADO, y para esos menesteres viendo los nombres de los designados me luce que ya no es civilista.

Cada parcela es nutrida con adherentes de la facción favorecida, es decir, si ayer el PALA tenía el Ifarhu, todos los empleados de esa dependencia eran del PALA. Hoy siguiendo el ejemplo que se combatió por contrario al buen orden de la administración pública, el que no es ADO, no tiene la menor oportunidad de ingresar al exclusivo coto de caza burocrático asignado.

FICHA

Un vencedor en el campo de los ideales de libertad:

Nombre completo: Carlos Iván Zúñiga Guardia.

Nacimiento: 1 de enero de 1926 Penonomé, Coclé.

Fallecimiento: 14 de noviembre de 2008, Ciudad de Panamá.

Ocupación: Abogado, periodista, docente y político

Creencias religiosas: Católico

Viuda: Sydia Candanedo de Zúñiga

Resumen de su carrera: En 1947 inició su vida política como un líder estudiantil que rechazó el Acuerdo de bases Filós-Hines. Ocupó los cargos de ministro, diputado, presidente del Partido Acción Popular en 1981 y dirigente de la Cruzada Civilista Nacional. Fue reconocido por sus múltiples defensas penales y por su excelente oratoria. De 1991 a 1994 fue rector de la Universidad de Panamá. Ha recibido la Orden de Manuel Amador Guerrero, la Justo Arosemena y la Orden del Sol de Perú.

Los partidos que gobiernan han olvidado que en las elecciones de mayo no hubo una competencia de lealtades a cada partido en la contienda; hubo un plebiscito nacional, de gente de diverso andar, unidos en el no al régimen. No fue un voto por; fue un voto en contra. Y los que se pronunciaron en contra no estaban necesariamente vinculados al ideario de la papeleta escogida.

Los miembros de la Guardia Nacional, los empleados públicos en general y los grandes sectores independientes que depositaron un voto incoloro contra el régimen, sumaron votos en alguno de los tres partidos que monopolizaron el descontento popular. ¿Es justo, acaso, excluir de las responsabilidades de gobierno a los sectores independientes? Con la metodología acordada y puesta en práctica me luce que no es coherente el mensaje ejemplar y unitario del plebiscito del 7 de mayo.

Es preciso señalar que la reconstrucción de la patria debe comenzar por el renunciamiento. Con espíritu amplio de conductores, debe incorporarse a esa primordial tarea a todos los estamentos sociales. Con visión de estadistas deben ser seleccionados los más eficientes. Los más capaces o meritorios de todos los sectores de cada comunidad deben integrar el gran cogollo de la toma de decisiones. Esa es la democracia participativa.

Felizmente, los errores que se vienen cometiendo y que ya tienen a la comunidad en el prólogo de las murmuraciones, todas reparables. No podemos dar la impresión, un día más, que somos incapaces de superar los vicios del espacio político, luchamos por la democracia y no por una prebenda política debemos advertirlo.

El presidente de la República debe poner fin a esa piñata de caramelos podridos o de niños engolosinados. Él es el responsable histórico de su administración. Él tiene la confianza nacional para conducir a su naciente Gobierno. A enderezar entuertos, señor Presidente; para bien de la colosal tarea de reconstrucción nacional.