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23 de Sep de 2019

Nacional

La otra cara de la moneda: ‘el Estado debe ponerle mayor atención a la Historia, no a las historietas'

A propósito de las monedas acuñadas, retenerlas es ahogarse en un vaso de agua, piensa el historiador Omar Jaén. Las imágenes de esa época eran simbólicas y no hay iconografía rigurosa que sustente desecharlas

Omar Jaén Suárez, historiador y geógrafo panameño

La acuñación de las monedas conmemorativas de los 500 años de fundación de la ciudad de Panamá encendió el debate sobre la exactitud de la imagen utilizada: la de Pedrarias Dávila, quien fundó la ciudad en 1519. Algunos historiadores indicaron que la imagen que se usó correspondía al conquistador del Perú, el español Francisco Pizarro. Para el geógrafo e historiador Omar Jaén, todos los retratos de esa época eran simbólicos y piensa que el hecho busca distraer a la población de temas mucho más importantes.

¿Qué evaluación hace del caso de las monedas acuñadas por los 500 años de fundación de la ciudad de Panamá?

Depende de qué estemos hablando. Si se trata de un personaje histórico, del cual se tenga una iconografía reconocida, como la del emperador Carlos V, que tenía pintores en su corte. Tenía uno en particular, famosísimo, Tiziano, pero además muchos retratos hechos por sus pintores particulares. Pero en el caso de personajes más oscuros de la historia, que no tienen acceso a pintores personales, estos se vuelven famosos mucho más tarde. Y es entonces cuando tratan de hacer iconografía simbólica de ellos. En algunas ocasiones los pintan varios años después de su muerte y en base a relatos y crónicas. Por supuesto que no es un retrato hablado. Son retratos que no tienen la pretensión de ser retratos perfectos. Así que no hay una referencia auténtica y rigurosamente probada de que se trate de Pedrarias, ya que no existe ninguna foto ni retrato de su época. Existe una escultura de un orante, pero no se sabe si es él o su abuelo, según el libro sobre Pedrarias de la catedrática de la Universidad de Sevilla Carmen Mena García. En el caso de Pizarro, el retrato más antiguo que se tiene es uno que se hizo 30 años después de su muerte por alguien que lo conoció vagamente. Y como todos eran barbudos y caucásicos... no hay forma de decir ‘éste es el retrato oficial de Pedrarias o éste no es el oficial'. También los que tenían un pintor, usualmente los embellecían ocultando marcas de varicela, problemas de dentadura y demás problemas médicos de la época.

Esto ha despertado una sed de conocimiento histórico más profundo... ¿no cree?

La parte negativa es que ha desatado una tempestad en un vaso de agua, y que distrae de otras cosas mucho más importantes. Por otro lado, sí despierta un interés mucho más allá del morbo por la historia y lo que sucedió en el pasado. Ojalá la gente se acerque a los libros serios, de historiadores de verdad que han producido obras científicas y respetables. Hay algunos que se dicen historiadores que no han producido ninguna obra. Hay por lo menos 15 a 16 libros sobre el siglo XVI importantes que hacen autoridad. Ojalá en las escuelas y universidades los profesores se acercaran a esos libros, estudiaran y difundieran una historia mucho más actual y científica. Carlos Manuel Gasteazoro por ejemplo, es una autoridad en el tema. No hay que hacerle caso a los aventureros de la historia que pululan y que dicen cualquier disparate.

‘Hay gente que habla de historia, pero no ha hecho estudios serios. La historia no es lo que me contó mi abuelo o mi papá. El Estado debería prestar más atención a la Historia, en vez de a las historietas'.

Dicen que el que no conoce la historia está condenado a repetirla..

Y, sobre todo, la parte mala.

Se critica mucho la enseñanza de Historia en los colegios. Y que incluso los estudiantes salen con baches históricos por periodos que no son abordados a profundidad en los textos.

Cierto es que la calidad de la educación en los últimos 30 o 40 años ha bajado considerablemente. Ha habido un proceso de alfabetización. La gente sabe más o menos —muy incorrectamente—, pero no tienen el arma fundamental de la educación: el espíritu crítico. Se les enseña a memorizar, pero no a analizar. Hay grandes vacíos, aun entre gente educada, en ciencias sociales, humanísticas, economía, etc. Y eso viene desde la escuela primaria. Hay mucha gente que tiene inclinación por el estudio, que busca libros y demás, pero hay una gran cantidad de gente que no lo hace.

¿Qué piensa de los planes de estudio?

Bueno, no tengo hijos ni nietos en la escuela ni primaria ni secundaria, ni soy profesor, así que no podría opinar de primera mano.

Pero, cuando interactúa con jóvenes, ¿cómo percibe ese conocimiento histórico absorbido por ellos en las escuelas?

En los resultados, que es lo que escucho, veo y leo en los medios, siento que hay una especie de distancia entre la historia panameña y lo que la gente comprende. Hay muchas lagunas, en mucha gente con títulos, inclusive. Es grave. Porque si a ese nivel no se tiene una comprensión del pasado, mucho menos se podrá preparar para el futuro.

¿Es cierto que hay una intención de borrar la época militar (entre 1968 y 1989) de la memoria quitándola de los textos escolares?

No siento que haya una conspiración de ocultar esa parte. Siento que, en general, todos los periodos históricos no se conocen bien y la gente no tiene un buen razonamiento científico crítico, que es lo fundamental. Los textos escolares creo que los escogen unas comisiones que están formadas por gente que conoce bien su materia. Lo que sí es cierto es que en algunas colecciones publicadas por el Estado, no aparecen los historiadores modernos y científicos de 1930 para acá. Entonces, repiten lo que dijeron historiadores pioneros, autodidactas, que no tenían método, de antes de 1930. Me da la impresión de que aún las personas que están promoviendo las colecciones de estudios sobre la nacionalidad y tal, hasta esas personas no conocen bien cuál ha sido la evolución de la historiografía panameña. ¿Qué se puede esperar de otras personas que no tienen esos recursos? En toda el área de Veraguas y Los Santos, por ejemplo, a mi juicio, solo el Dr. Mario Molina ha hecho estudios serios. Hay gente que habla de historia, pero no ha hecho estudios serios. La historia no es lo que me contó mi abuelo o mi papá.

OMAR JAÉN SUÁREZ

Es geógrafo e historiador con amplia trayectoria y un inventario importante de publicaciones

Nombre completo: Omar Jaén Suárez

Nacimiento: 20 de octubre de 1942. Antón, provincia de Coclé, Panamá.

Ocupación: geógrafo e historiador

Estudios: Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Panamá (1965); Doctorado de tercer ciclo en Geografía en la Universidad de Aix Marsella (1967); Doctorado de Estado en Letras y Ciencias Humanas con especialización en Geografía, en la U. de París, Panteón Sorbona (1977).

Algunas obras publicadas: ‘El Hombre y la Tierra en Natá de 1700 a 1850', ‘La población del Istmo de Panamá del siglo XVI al siglo XX' y ‘Un estudio de Historia rural panameña, la región de Los Llanos del Chirú'.

¿Y la Academia de la Historia qué hace?

La Academia Panameña de la Historia es la única academia en todo el continente que no funciona. Hace más de 25 años que no ha hecho elecciones para reemplazar a aquellos que murieron, y eventualmente poder integrar a todos los historiadores que tienen una obra científica. Solo quedamos vivos creo que cuatro. Eso es una falla, porque sería una institución que filtraría tantos errores y escándalos inútiles.

¿Qué acogida ve en la Feria del Libro para escritos históricos?

La Feria del Libro es una actividad muy respetable, muy importante. Pero se dirige a un público muy amplio. Hay muchas obras de religión y autoayuda. Eso tiene su público. También hay mucha literatura. Otro problema es que se confunde la novela histórica con historia, y no es lo mismo. Puede tener una base histórica, pero no es historia. Los novelistas no tienen por qué tener formación histórica. En lo que ayudan a los historiadores es en despertar interés en el público por la historia, pero no se deben confundir. Ningún escritor serio se llamaría historiador solo porque haya escrito una novela histórica. El Estado debe ponerle mayor atención a la Historia, no a las historietas. Las sociedad también debería interesarse más. Eso es lo que nos da un sentido de que formamos parte de una colectividad que tiene un pasado común. Aunque haya migrantes, que todos tenemos algo de ellos porque este país ha sido fabricado por migrantes, lo que nos une es el conocimiento del pasado y saber que formamos parte de una comunidad que sigue evolucionando. La sociedad panameña es la más antigua del continente. Aquí se hicieron cosas fundamentales para que comenzara la historia universal. Cuando se descubre el Océano Pacífico es que inicia la historia universal. Y Panamá fue clave en eso. Debemos sentirnos muy orgullosos de eso, y decirlo y aprenderlo y comprenderlo.

A su juicio, ¿es la Universidad de Panamá la que está liderando la investigación histórica en el país?

Infortunadamente, no. Ese papel de la Universidad de Panamá acabó hace muchos años. La Escuela de Ciencias Sociales está en su nivel mínimo. Ahora quienes escriben son historiadores que lo hacen de manera independiente, porque tienen formación y se autogestionan. Aquí no hay apoyo estatal. Mire los museos, excepto el de Panamá Viejo. Hay una responsabilidad de las universidades, luego del Ministerio de Educación. Ahora la nueva esperanza es el Ministerio de Cultura, que llegó 20 años tarde, pero llegó. Estas son las instituciones que deberían proteger los estudios históricos serios, no la propaganda partidista o grupal. Eso no es historia.