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14 de Dec de 2019

Nacional

La pobreza y los sueños de la equidad

La pobreza en los países ricos se resuelve con un golpe de timón en el control del poder. Bastaría estrenar y profundizar una política económica que tienda a globalizar la riqueza

En algunas regiones la hambruna obedece a la injusta distribución de la riqueza. Es de rigor apuntar que la pobreza y sus secuelas también son fenómenos de los países ricos. En estos países también existen poblaciones marginadas. Pero la pobreza allí dimana del monopolio de la riqueza en pocas manos y de la imprevisión gubernamental. ¿Se explica la pobreza y el desempleo en Estados Unidos? ¡No! Tan solo se diría que allí el Estado es gendarme protector de los grandes intereses.

La pobreza en los países ricos se resuelve con un golpe de timón en el control del poder. Es un ejercicio político. Bastaría estrenar y profundizar una política económica que tienda a globalizar la riqueza.

‘El gobierno haría bien en buscar el asesoramiento de especialistas con una formación académica y moral que los identifique con las aspiraciones de los pobres'

Sin embargo, lo realmente difícil, lo duramente agotador es pretender resolver la pobreza en las regiones por su naturaleza pobres, con tierras improductivas, sin controles de la natalidad, sin industrias, sin educación, sin empleos, sin desarrollo, y con una miseria globalizada. ¿Cómo se puede resolver la pobreza en esos inmensos pueblos pobres de todos los continentes?

Los estadistas del mundo se vienen reuniendo a petición de los presidentes Da Silva, Lagos, Chirac y Rodríguez Zapatero para encontrar alternativas nobles y viables en bien de la subsistencia decorosa. Los discursos todos llevan el acento de la preocupación ante tanta miseria en un mundo con sectores privilegiados cada día más enriquecidos.

El diagnóstico descansa en una estadística penosa. De 6 mil 400 millones de habitantes del mundo, el 44%, o sea 2 mil 800 millones de seres, vive con un ingreso no superior al dólar diario. ¿Cuántas miles de personas sobreviven sin ningún ingreso?

FICHA

Un vencedor en el campo de los ideales de libertad:

Nombre completo: Carlos Iván Zúñiga Guardia.

Nacimiento: 1 de enero de 1926 Penonomé, Coclé.

Fallecimiento: 14 de noviembre de 2008, Ciudad de Panamá.

Ocupación: Abogado, periodista, docente y político

Creencias religiosas: Católico

Viuda: Sydia Candanedo de Zúñiga

Resumen de su carrera: En 1947 inició su vida política como un líder estudiantil que rechazó el Acuerdo de bases Filós-Hines. Ocupó los cargos de ministro, diputado, presidente del Partido Acción Popular en 1981 y dirigente de la Cruzada Civilista Nacional. Fue reconocido por sus múltiples defensas penales y por su excelente oratoria. De 1991 a 1994 fue rector de la Universidad de Panamá. Ha recibido la Orden de Manuel Amador Guerrero, la Justo Arosemena y la Orden del Sol de Perú.

Los líderes de ese congreso mundial contra la pobreza han ofrecido fórmulas con logros a corto y largo plazo. El primero, con efectos a largo plazo, sugiere que los países ricos promuevan el financiamiento del desarrollo de los países pobres. Adicionalmente se ha pedido la plena incorporación de los países pobres y en desarrollo a la política mundial de la globalización, con algún tipo de beneficio específico. La ONU concretó algunas soluciones de urgencia, al recomendar que los países ricos dupliquen ‘la actual ayuda de 50 mil millones de dólares para el desarrollo'. Estas y todas las medidas planteadas descansan, desde luego, en la voluntad política de los gobernantes. En este sentido debe ser reconocida la ayuda que presta España, país que viene destinando desde hace algunos años un porcentaje de su presupuesto para aliviar la miseria de los pueblos pobres.

Es conveniente analizar con la debida previsión las palabras del presidente Chirac, al advertir que ‘el precio del egoísmo es la rebelión'.

El gran desajuste económico de la humanidad lo planteó en términos populares, para su debida comprensión, Demetrio A. Porras, hace muchísimos años en la plaza de Santa Ana: ‘En estos países, dijo, unos se mueren de hambre y otros de indigestión'. No otra cosa quiso decir el presidente Da Silva cuando afirmó que no hay arma de destrucción masiva más peligrosa que el hambre o la pobreza. El dilema mundial, por simplista que parezca, se reduce al terrible señalamiento de Demetrio Porras.

En nuestro medio, los entendidos deben presentar al gobierno los programas que darían inicio a una lucha gradual y frontal contra la pobreza. A pesar del crecimiento del producto interno bruto, ese crecimiento solo se observa en los predios de los poderosos. Donde se estanca la pobreza y la dificultad de los pobres es en el déficit doméstico. En esos patios, los de los pobres, como decía Demetrio Herrera Sevillano, no entra el sol del desarrollo por aristocrático.

El gobierno haría bien en buscar el asesoramiento de especialistas con una formación académica y moral que los identifique con las aspiraciones de los pobres. Los asesores de la globalización de la riqueza para los ricos han agotado sus servicios, al punto que los poderosos ya viven en el superávit de la indigestión.

El presidente Torrijos reiteró en las Naciones Unidas su compromiso de combatir la pobreza. El primer paso, como lo recomienda Eduardo Galeano, es expropiar y destruir las cuevas de los Alí Babá criollos. Algunas de esas cuevas están institucionalizadas, como la llamada ‘contratación directa', algunas veces fuente de riquezas ilícitas y de tentaciones múltiples. Solo saneando la República tendrá éxito la lucha contra la pobreza. Es la condición previa. Los congresos mundiales contra la pobreza tienen sus aspectos positivos a pesar de que los pueblos perdieron interés por las promesas tan tradicionales. Si estos esfuerzos conducen a la globalización de la riqueza, es porque los sueños de la equidad cristalizaron en venturosas realidades. ¿Acaso la equidad no tiene también sus sueños?