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11 de Aug de 2020

Nacional

Policía y bandas criminales en Panamá, ¿Quién controla a quién?

La matanza de reos en la cárcel panameña La Joyita esta semana, pone en alerta al país no solo por el ingreso de armamento al penal y la complicidad de custodios, sino también por el papel que están jugando las fuerzas de seguridad 

Centro Penitenciario La Joyita
La Joyita es uno de los centros carcelarios más poblados y hacinados del país.Archivo | La Estrella de Panamá

El estallido de una violenta reyerta en el centro penitenciario La Joyita, que en menos de 24 horas dejó quince muertos y 14 heridos ligados a guerras internas entre pandilleros, ha disparado las alarmas en el país sobre el papel que está cumpliendo la Policía en el sistema carcelario nacional.

En opinión del exdirector de la Policía Ebrahim Asvat, más allá de la investigación que anunció el Gobierno y la separación del cargo de algunos funcionarios ligados a lo ocurrido, el país se enfrenta a un problema estructural, que mezcla las fallas del esquema de seguridad vigente con el avance del crimen organizado y el narcotráfico.

Un escenario,  considera el jurista, que requiere "medidas drásticas" no solo en el sistema penitenciario sino también entre las fuerzas de seguridad.

“La Policía Nacional requiere una verdadera reingeniería, a pesar de todos los recursos que han sido puestos a su disposición (…) toda esa inversión no le ha rendido la verdadera satisfacción a la ciudadanía”, señala Asvat.

Según la última encuesta de Victimización y Percepción Ciudadana elaborada por la Cámara de Comercio y la consultora IPSOS, el 62% de los encuestados no consideraban seguro el país.

Una situación que persiste no solo ante la inseguridad ciudadana sino también frente a la percepción de que las autoridades están perdiendo el pulso ante la delincuencia, o aún peor, que parte de la fuerzas del orden trabajan junto al crimen organizado; más aún tras conocerse que dentro de La Joyita se encontraron armas de grueso calibre en manos de los reos.

En ese sentido, el Colegio Nacional de Abogados (CNA), por medio de Carlos Herrera Morán, presidente de la Comisión de Derechos Humanos, responsabilizó a la Policía Nacional del ingreso de las armas las cárceles, denunciando que éstas estarían haciendo un negocio con esa práctica.

Morán señaló además, que el CNA advirtió al  subdirector Luis Gordón —hoy separado del cargo— casi una semana antes de la matanza en La Joyita, sobre la introducción de armamento de guerra en las prisiones y que los responsables eran policías.

Asvat dice no se puede descartar que el narcotráfico, gracias al volumen de dinero y poder que manejan, encuentre nichos para actuar dentro de las instituciones gubernamentales, algo potenciado por la posición geográfica del país —entre Colombia y México— en el trasiego de drogas.

“Panamá está en el medio de un alto consumo de drogas en Estados Unidos y una alta producción en Colombia (…) la cantidad de cocaína que está pasando por el país es muy alta, ya ni siquiera somos un centro de tránsito sino de almacenamiento, entonces eso provoca control delincuencial sobre los territorios”, subraya Asvat, que considera que Washington mantiene una estrategia de trasladar su problema de seguridad a otros países para salvaguardar su propia integridad territorial.

Para el sociólogo y docente universitario Marcos Gandásegui, la problemática no solo viene de la corrupción en los penales y la Policía, sino también lo que considera la falta de un “sentido claro” en la misión que están cumpliendo las fuerzas de seguridad.

“Tendemos una institución policíaca en la que nadie logra entender con claridad cuales son sus objetivos, con 80 comisionados con altísimos salarios, que parecen tienen otras funciones que no son las policiales”, apunta el docente.

El sociólogo explica que la fuerza pública han transitado por diferentes transformaciones en su historia, aunque manteniéndose como una entidad que ha “privilegiado” la protección de los intereses de pequeños grupos económicos; esto, sumado a la “enorme” influencia estadounidenses en entidades como el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) y el Servicio Nacional Aeronval (Senan), arroja “dudas” sobre el rol de los estamentos de seguridad.

Lo acontecido en La Joyita también ha traído a la palestra el debate de la competencia en el cuidado de los reos dentro de los penales. La ley actual le confiere esa responsabilidad a la figura de los custodios, que si bien son entrenados en la Academia de Policía, no portan armas y son quienes se encargan del trato directo con los reos. Mientras que la Policía custodia el perímetro de las cárceles. 

Sin embargo, un ex custodio explicó a este medio que los policías se han arrogado la custodia en varias cárceles del país, muchas veces porque los custodios no tienen el músculo para enfrentar las reyertas. Solo en tres cárceles —Tinajitas, El Renacer y la nueva Mega Joya— los custodios realizan su función. Las demás, advirtió el ex custodio, son controladas por la Policía, por dentro y por fuera.