Temas Especiales

13 de Jul de 2020

Nacional

¿Qué es la OPEP y cómo controla (o contolaba) el precio del petróleo?

El cartel de países exportadores de petróleo se creó para incidir en el precio del crudo controlando la oferta. Hoy, 60 años después, el organismo solo es una ficha de este engranaje

¿Qué es la OPEP y cómo controla (o contolaba) el precio del petróleo?

En medio de la crisis mundial por el coronavirus, pasó algo trascendental el pasado 6 de marzo: Los países miembros de la OPEP no se pusieron de acuerdo para reducir su producción de crudo y el precio del barril se desplomó en más del 20%.

Aunque la caída no es tan estrepitosa como la registrada entre los años 2015 y 2016 –cuando el barril se cotizaba por menos de $30– mueve ciertas fichas que de hecho inyectan incertidumbre en los países y los mercados. Incluso genera aprehensión en los consumidores, que saben que las posibilidades de que ese 'ahorro' es para otros, son altas.

Pero a pesar de que algunos piensan que la OPEP es quien mueve todos los hilos del engranaje cuando baja o sube el precio del petróleo, lo cierto es que 60 años después, la OPEP ya no tiene tal hegemonía.

Con Rusia y Estados Unidos –que no pertenecen a la OPEP– entre los tres grandes productores a nivel mundial, la correlación de fuerzas entre oferta y demanda en el mercado del crudo, deja a la OPEP como un factor más, que aunque no deja de ser referente, no tiene la última palabra.

Además, la reducción de la producción es solo uno de los factores que inciden en el precio del barril. Hoy se conjugan en esa ecuación el poder de la política internacional, el peso de los mercados, las guerras, la tecnología y un largo etcétera.

¿Qué es la OPEP?

La Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) nació el 14 de septiembre de 1960 en Bagdad, Irak. Tras cuatro días de reunión, nació el Pacto de Bagdad. En ese entonces, cinco países formaron la agrupación: Venezuela, Irak, Irán, Arabia Saudita y Kuwait. Son los miembros fundadores. Con los años se agregaron 11 países más. Tres de ellos se retiraron y la OPEP cuenta hoy con 13 países, según el sitio web del organismo.

¿Por qué agruparse? Ecured reseña el objetivo de la OPEP así: garantizar unos precios 'justos y estables' para los productores de petróleo, el 'abastecimiento eficiente, económico y regular' de petróleo a los países consumidores y un 'rendimiento justo del capital' de los inversores. En pocas palabras, es un cartel que provee el 43% de la producción mundial y acumula el 81% de las reservas mundiales de petróleo.

El organismo tiene premisas inalienables como que los miembros tienen que contar con alto grado de ingresos petrolíferos para sostener sus presupuestos, que el petróleo es una riqueza perecedera y que todas las naciones deben utilizarlo para “mantener y mejorar sus niveles de vida”. La creación de una necesidad se convirtió en la base de la economía mundial de consumo.

Refinerías

Países como Estados Unidos e Inglaterra venden hasta el petróleo que no producen. Históricamente, los capitales de países imperialistas como Estados Unidos e Inglaterra, acapararon los yacimientos a través de trusts.

Por la década del 60, cinco de los siete trusts petroleros más grandes del mundo eran estadounidenses: La Standard Oil de New Jersey, la Texas Oil Company, la Standard Oil Company de California, la Gulf Oil Corporation y la Socony Mobil Oil. Completaban la lista el angloholandesa Royal Dutch Shell y la inglesa British Petroleum. Eran los trusts los que refinaban y vendían el crudo, y los que a la postre incidían más en el precio final que los mismos países que lo producían.

Incluso, los países que tenían yacimientos no podían explorarlos siquiera sin la bendición de estos trusts, tal como plantean los autores Jacques Bergier y Bernard Thomas en su libro La guerra secreta del petróleo. “Los poseedores del petróleo, que no son los propietarios del terreno, tratan de conseguir el monopolio mundial y de eliminar toda competencia”.

Al día de hoy, los actores se han expandido con el ascenso de los países árabes. La petrolera estatal de Arabia Saudita es la más grande del mundo. Le siguen las rusas Gazprom y Rosnef; y la estatal compañía petrolera iraní. Completan la lista –reseñada por la BBC– las estadounidenses Exxon-Mobil y Chevron, la británica BP y la angloholandesa Shell.