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14 de Jul de 2020

Nacional

Panamá frente al Decenio Internacional de los Afrodescendientes

El país ha dado pasos adelante en cuanto a impulsar el pleno disfrute de los derechos económicos, sociales, culturales, civiles, políticos y ambientales de las personas afrodescendientes. Sin embargo, varios son los pendientes

Los planes de acción del Decenio Internacional de los Afrodescendientes recomiendan promover un mayor conocimiento y respeto de la cultura, la historia y el patrimonio de los afrodescendientes.Archivo | La Estrella de Panamá

Reconocimiento, justicia y desarrollo son los pilares del Decenio Internacional de los Afrodescendientes, proclamado por Naciones Unidas y por la Organización de los Estados Americanos, fundamentados en la necesidad de fortalecer la cooperación nacional y regional en relación con el pleno disfrute de los derechos económicos, sociales, culturales, civiles, políticos y ambientales de las personas afrodescendientes. Panamá dio un paso adelante en esta materia cuando en 2016, mediante la Ley No. 64, creó la Secretaria Nacional para el Desarrollo de los Afropanameños (Senadap), adscrita al Ministerio de Desarrollo Social, la cual es responsable de dirigir y ejecutar la política de inclusión social de las personas afrodescendientes en el territorio nacional. Es importante resaltar que la creación de este espacio es el resultado de décadas de lucha del movimiento social afropanameño. Sin duda hay aspectos fundamentales que deben ser mejorados en la Ley 64, como ha quedado establecido en el plan estratégico del Gobierno Nacional sobre el compromiso de fortalecimiento institucional de la Senadap, dotándola de los recursos para el cumplimiento efectivo de su misión institucional, pero si tomamos en consideración los principios del decenio internacional, podríamos intentar medir cuánto ha avanzado Panamá frente al mismo.

En materia de reconocimiento

Los planes de acción del Decenio Internacional de los Afrodescendientes recomiendan promover un mayor conocimiento y respeto de la cultura, la historia y el patrimonio de los afrodescendientes a través de, entre otros medios, la investigación, la educación, y abogar para que la historia y las contribuciones de los afrodescendientes se incluyan de forma completa en los planes de estudios; esta recomendación es importante, porque nos brinda la oportunidad de reivindicar y visibilizar el papel de los afrodescendientes en los distintos espacios de lucha, sobrevivencia y resistencia histórica.

El Gobierno panameño ha incluido dentro de su plan estratégico, por primera vez en la historia, los aportes de los afrodescendientes en la currícula formal educativa. Esta acción complementará el compromiso asumido en 2018 ante la Unesco, de incluir en la curricula formal educativa los aportes de los afropanameños, con el documento “Del olvido a la memoria”. La Senadap, en ese mismo espíritu, ha firmado con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Aecid, un acuerdo para crear una ley que garantice las políticas públicas de educación intercultural, honrando en el caso de los afropanameños, lo indicado en la política y plan nacional de inclusión.

Se trata pues de coordinar a través de Senadap las acciones del Gobierno para diseñar e implementar una política pública, enfocada en identificar y eliminar la invisibilización histórica de la población afropanameña en la currícula educativa y promover la equidad étnica y racial en todas las escuelas y colegios del sector oficial y privado del país, para que los niños entiendan que las culturas afropanameñas son parte de la raíces de la identidad nacional.

En materia de justicia

Los planes de acción hacen varias recomendaciones relacionadas a la justicia, pero hay una que por décadas se ha encontrado reflejada en las demandas de la sociedad civil afropanameña, que consiste en elaborar, aplicar y hacer cumplir medidas eficaces para eliminar el fenómeno conocido como perfilamiento racial, es decir, la aplicación de perfiles delictivos en función de la raza u origen étnico. Esto permitirá eliminar los estereotipos institucionalizados sobre los afrodescendientes y aplicar las sanciones apropiadas a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley que actúan basados en perfiles raciales.

Panamá, a lo largo de estos últimos 20 años, ha reconocido la existencia de la discriminación racial y ha adoptado legislaciones y políticas para luchar contra la discriminación, como la Ley 16 de 2002, que regula el derecho de admisión, y crea la Comisión Nacional contra la Discriminación; la Ley 11 de 2005 que prohíbe la discriminación laboral y la Ley 07 de 2018 que adopta medidas para prevenir, prohibir y sancionar actos discriminatorios. El Gobierno Nacional ha decidido afianzar su compromiso en la lucha contra este flagelo, incluyendo en su plan estratégico gubernamental el cumplir con los convenios y acuerdos internacionales en materia de discriminación y exclusión para prevenir estos actos.

En el área de desarrollo

De acuerdo con datos del censo nacional de población y vivienda de 2010, aproximadamente 9.2% de la población se autoidentificó como afrodescendiente. En 2018, posterior a las recomendaciones realizadas por la mesa técnica censal, formada por miembros de la Sociedad Civil Afropanameña, INEC, y la Senadap, la encuesta de indicadores múltiples por conglomerados registró un 24.5% de población que se auto identificó como afrodescendiente, lo que representa un estimado de más de 980,000 personas.

Según datos del INEC, el 83% de los afrodescendientes en Panamá se concentra en zonas urbanas, muy por encima de la media nacional de 65%. La falta de desarrollo en las comunidades afrodescendientes e indígenas ha forzado que la población se desplace a la zonas urbanas, donde una gran mayoría vive en condiciones de desigualdad, experimentando un alto nivel de desempleo.

El plan de acción del decenio reconoce que la pobreza es causa y consecuencia de la discriminación, y que los Estados deben, según proceda, adoptar programas nacionales para erradicar la pobreza y reducir la exclusión social que tengan en cuenta las necesidades y experiencias específicas de los afrodescendientes.

Un estudio realizado en 2019 por el BID, indicó que la mujer afropanameña tiene un 11.5% años más de educación superior que el promedio de la población, sin embargo, el acceso a los cargos de toma de decisión es más difícil, el nivel de desempleo es más alto, y en caso de acceder a uno, su escala salarial está por debajo del promedio.

A pesar de todos los desafíos antes expuestos en materia de desarrollo, se han realizado avances importantes para garantizar la inclusión plena y el desarrollo de la población y comunidades afrodescendientes, iniciativas como el proyecto Colmena, que apunta al desarrollo de las comunidades más pobres, entre las cuales se encuentran afrodescendientes, y la labor que realiza Senadap, de la mano de la Sociedad Civil Afropanameña, con  otras instituciones de Gobierno como el Mides, ATP, Ministerio de Cultura, Ampyme, y organismos internacionales como la OEA, agencias de la ONU y entidades financieras como el BID y el BM, definitivamente ayudarán a lograr un avance en estas importantes agendas. En momentos como los que vivimos en la actualidad, enfrentándonos a una pandemia global que ha profundizado la brecha de la desigualdad, es fundamental concentrarnos en la reconstrucción de nuestra sociedad, aprovechando la oportunidad de hacerla más inclusiva dentro de la nueva normalidad.

La autora es directora de la Senadap.