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10 de Aug de 2020

Nacional

La covid-19 castiga a los trabajadores domésticos

La pandemia ha puesto en riesgo los ingresos de estos trabajadores por las medidas de distanciamiento físico y la falta de cobertura de la seguridad social

Trabajadores domésticos
Trabajadores domésticos, afectados por la pandemia de la covid-19.Cedida

A la larga historia de exclusión, discriminación y precariedad laboral de los trabajadores domésticos se le suma los efectos de la pandemia.

Mariana Rodríguez trabajaba en una casa de familia cuando dictaron las medidas de emergencia sanitaria, para evitar la propagación de la enfermedad de la covid-19, en marzo de 2020.

“Me mandaron a casa sin salario, sin ningún tipo de ayuda. Tengo dos meses y medio parada. Me dijeron que me llamarían a trabajar, pero cuando todo esté más controlado. Mientras tengo que seguir esperando…”, contó la joven señora, que enfrenta serias necesidades económicas, que no tiene el respaldo de sus familiares.

Las historias son incontables: a otra de las muchachas la despidieron por comerse una pieza de pan, contó Yadira Samaniego, del Sindicato Gremial de Trabajadoras y Trabajadores del Servicio Doméstico y Similares (Singretrads).

La pandemia provocada por la propagación del virus Sars Cov-19 ha puesto en riesgo los ingresos de los y las trabajadores domésticos por las medidas de distanciamiento físico y la falta de cobertura de la seguridad social. Ahora muchas de las personas, que prestan en forma habitual o continua el servicio de aseo o asistencia del hogar, han quedado expuestos a los abusos de los empleadores, agregó Samaniego.

Más de la mitad de las mujeres del sindicato, que suman 150, han sido despedidas o se les ha suspendido su contrato, indicó la vocera de la agrupación. Samaniego explicó que muchos patrones han aprovechado la crisis económica para justificar despidos de muchos años, sin derecho a prestaciones laborales, establecidas por Ley.

En otros casos, los propios empleadores se han visto en dificultades económicas y han dejado de pagar a quienes tienen trabajando en su domicilio, o incluso han dejado de darles un salario alegando que no lo necesitan porque no pueden salir de las casas.

Los ingresos de la mayoría de las personas que componen este sector se rige por un contrato de palabra. Las cifras del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) indican que se han recibido 5,473 solicitudes de salvoconductos para trabajadores domésticos en Panamá y Panamá Oeste.

De este total, 370 son contratos registrados en el Mitradel. Otros 4,349 son acuerdos verbales y 1,124 son contratos escritos, que tampoco están inscritos en la institución que garantiza las prestaciones laborales de los trabajadores.

“La gran mayoría de las personas que tienen un trabajador doméstico le tienen un contrato verbal. Por eso no tenemos una cantidad grande de registro de contratos”, explicó Yelitza González, directora de género y trabajo del Mitradel.

El Código de Trabajo en su Artículo 231 establece que el contrato de los domésticos puede ser verbal o escrito. Aunque, cuando los contratos no están registrados, la fuerza laboral se vuelve más vulnerable a las violaciones de los derechos. “Al contar con la información de la trabajadora podemos velar porque se cubran sus derechos (prestaciones, seguro social, horario de trabajo, entre otros)”, agregó González.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos establece que, en el mes de mayo de 2019, existían 84,278 personas que se dedican a los trabajos domésticos, de los cuales el 87% son mujeres.

Solo un 17% de las personas que se dedican al trabajo doméstico están al amparo de la seguridad social, lo que equivale a que los demás no tienen derecho a ausencias por enfermedad pagadas, acceso garantizado a la atención de salud o prestaciones por lesiones profesionales.

“La crisis de la covid-19 ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad particular de los y las trabajadoras del hogar informales y la necesidad acuciante de que se les incluya efectivamente en el ámbito de la protección laboral y social”, aseguró Claire Hobden, de la Organización Internacional del Trabajo.

La pandemia agravó significativamente la situación de las trabajadoras domésticas para un sector donde los salarios ni siquiera alcanzan para la canasta básica que asciende a $306. En Panamá y Panamá Oeste, el salario mínimo de trabajadores domésticos es de $300 mensuales, pero en ocasiones ni siquiera reciben esa paga.

La dura situación ha motivado al Mitradel a elaborar políticas para proteger al sector. “Buscamos analizar la situación de la población trabajadora y realizar políticas públicas que vayan en beneficio del grupo”, explicó la directora de género y trabajo del Mitradel.

González aseguró que se está buscando promover la seguridad social de los trabajadores domésticos. Además, buscan la manera de sensibilizar y promover la actividad y, al mismo tiempo, visibilizar la función y la importancia que tiene en la familia y en el área laboral.

Por el momento, se está promoviendo que se realice el contrato con la trabajadora doméstica. Pero, si no puede hacerse por lo menos que se registre a la persona en la página web del Mitradel.

De acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) siete de cada diez trabajadores domésticos quedaron desempleadas o perdieron horas de trabajo por las cuarentenas. El organismo calcula una informalidad laboral en el sector de 77%.