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29 de Nov de 2020

Nacional

El 8% de la matrícula oficial no accedió a clases virtuales

Antes de la pandemia, 3 de cada 10 adolescentes entre 12 y 14 años no estaban matriculados en educación premedia, y 5 de cada 10 entre 15 y 17 años no estaban matriculados en educación media

Después de ocho meses de haberse detectado el primer caso de la covid-19 en Panamá, y a pesar del establecimiento de diversas modalidades de educación a distancia, miles de niños y adolescentes siguen sin recibir o conectarse de manera efectiva a la educación. Muchos de ellos no tienen dispositivos como celulares inteligentes, tablets o computadoras. Otros no cuentan con acceso a internet.

Cifras del Meduca indican que 57,526 estudiantes no han podido ser localizados desde que empezó la educación a distancia.Archivo | La Estrella de Panamá

En otros casos, las comunidades carecen de servicio eléctrico, radio ni televisión. Otros más pueden contar con los módulos educativos, los dispositivos y la conexión, pero no tienen interacción o realimentación con sus docentes. Esta situación ha venido generando inequidades, baja calidad del aprendizaje y aumento de la exclusión educativa.

Además, las escuelas brindaban otros servicios de gran valor para los niños y sus familias, como alimentación escolar, controles de salud, atención psicosocial y entornos de protección que no se están recibiendo debido a las restricciones para reducir los contagios del virus.

De acuerdo con cifras del Ministerio de Educación (Meduca), 57,526 estudiantes no han podido ser localizados desde que empezó la educación a distancia, lo que equivale aproximadamente al 8% de la matrícula oficial. Esto se suma a las cifras que ya eran altas de exclusión educativa, especialmente en educación premedia y media.

Antes de la pandemia, 3 de cada 10 adolescentes entre 12 y 14 años no estaban matriculados en educación premedia y 5 de cada 10 entre 15 y 17 años no estaban matriculados en educación media.

La exclusión educativa o deserción escolar es más marcada en zonas rurales, comarcas indígenas y áreas peri-urbanas. Esas mismas áreas son las más golpeadas por la baja calidad del aprendizaje: 8 de cada 10 niños y adolescentes en las comarcas indígenas no logran los niveles básicos de lectura. La cifra se reduce a 4 de cada 10 niños y adolescentes en zonas urbanas (resultados de la prueba CRECER de 2017).

La brecha de calidad en el aprendizaje aumentará porque es poco probable que los estudiantes menos favorecidos, de zonas rurales e indígenas, tengan acceso a internet y demás recursos necesarios para conectarse a la educación interactiva, de calidad y de manera regular, desde casa, considera el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) Panamá, una agencia que provee ayuda humanitaria y desarrollo a niños y madres.

El llamado de Unicef resalta que es imperativo que los niños y adolescentes accedan a educación de calidad y segura, ya sea de forma virtual o presencial, y a los servicios complementarios para poder desbloquear todo su potencial.

“Desde Unicef expresamos preocupación por los impactos que vemos. Hay cifras que son muy preocupantes... De acuerdo con nuestra encuesta solo 5 de cada 10 niños y adolescentes están recibiendo educación a distancia”, explicó Kyungsun Kim, representante de Unicef en Panamá.

La deserción escolar implica un mayor riesgo de embarazo adolescente, que puede desmejorar la calidad de vida de las jóvenes. En el “Día Universal del Niño”, 20 de noviembre, fecha en la que se celebra la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño, Kyungsun Kim llama a poner a los niños en primer lugar en la toma de decisiones. “Es lo correcto, es lo inteligente para la recuperación a largo plazo. Hay que velar porque todos los niños puedan estudiar, incluyendo la reducción de la brecha digital, que puede ampliar la desigualdad...”, advirtió la representante de Unicef en Panamá.

“Unicef está liderando la respuesta al covid-19, la recuperación y reimaginar un mundo mejor para cada niño”, concluye Kyungsun Kim. La organización pide evitar una generación perdida a medida que la covid-19 amenaza con causar daños irreversibles a la educación, la nutrición y el bienestar de los niños.

Nuevo informe

En un nuevo informe denominado “Evitar una generación perdida a causa de la covid-19”, la organización describe de manera exhaustiva las graves y cada vez peores consecuencias para los niños si se prolonga la pandemia.

El documento muestra que las infecciones por el virus en niños y adolescentes van en aumento y las repercusiones a largo plazo sobre la educación, la nutrición y el bienestar de toda una generación de niños y jóvenes pueden cambiar sus vidas.

“A lo largo de la pandemia de covid-19 ha surgido el mito persistente de que los niños apenas resultan afectados por la enfermedad. Nada más lejos de la realidad”, dijo Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef.

“Aunque los niños pueden enfermarse y pueden propagar la enfermedad, esto es solo la punta del iceberg de la pandemia. Las interrupciones en los servicios básicos y el aumento de las tasas de pobreza representan la mayor amenaza para los niños”, agregó Fore.