26 de Nov de 2022

Nacional

¿Mejora la educación el aprendizaje virtual?

En el mundo de la educación a distancia, el concepto de “aprendizaje virtual” ha ganado popularidad últimamente. En términos generales, el aprendizaje o aula virtual puede describirse como un espacio en línea compartido.

En el mundo de la educación a distancia, el concepto de “aprendizaje virtual” ha ganado popularidad últimamente. En términos generales, el aprendizaje o aula virtual puede describirse como un espacio en línea compartido. Parte de la premisa que los maestros y los estudiantes ya no necesitan estar físicamente presentes en clase para participar en la instrucción en tiempo real. Para muchos, además, se ofrece un nivel comparable de interacción similar a lo que ocurre en el aula tradicional.

Sin embargo, uno de los mayores desafíos del aprendizaje virtual está asociado con la participación de los estudiantes. En particular, sin las estrategias adecuadas, puede ser difícil generar el mismo nivel de interés, participación y compromiso que tiende a obtener en las clases tradicionales.

No obstante, ante la pregunta que motiva el título de este breve comentario, nuestra respuesta o mejor dicho nuestra tesis, es que el aprendizaje virtual continúa la educación en tiempos de crisis pero no la mejora. Porque ninguna copia puede sustituir fielmente y, a la vez, ser mejor que el original.

Hay quienes alegan que se puede destacar un punto favorable a la virtualidad, por el hecho de que este tipo de aprendizaje permite crear un ambiente de participación interactiva en las sesiones, no siempre posible de lograr en la presencialidad tradicional; gracias a las herramientas educativas que se ponen a disposición de cada estudiante en las diferentes plataformas y que, por lo tanto, mejora sus resultados académicos.

Por el contrario, una de las desventajas del aprendizaje virtual es el hecho de que algunos educadores y sus colaboradores pueden no sentirse muy cómodos con las herramientas digitales y las plataformas o software de aprendizaje en línea. Y muchas veces les resulta difícil manejar adecuadamente la tecnología que frecuentemente reporta problemas técnicos y de conexión que consume tiempo valioso en resolverlos.

Otros apuntan a la flexibilidad que permite el aprendizaje virtual, aduciendo que ofrece grados de libertad añadidos en comparación con la formación presencial. En este sentido, la flexibilidad se refiere al modo de organización pedagógica que permite al educando planificar en tiempo y espacio sus actividades de estudio y su ritmo de aprendizaje. Y también le permite al estudiante ser más informal en todos los aspectos.

La Udelas ha hecho esfuerzos para adaptar esa educación virtual con miras a mejorar necesidades de sus estudiantes, tomando en cuenta todos los aspectos para motivar tanto al estudiante como al docente. En ese intercambio de conocimientos ha tomado en cuenta las nuevas herramientas tecnológicas que están a su disposición, ya que la implementación de estos recursos tecnológicos permite que los docentes verifiquen sus estrategias de aprendizaje con el fin de desarrollar las competencias cognitivas de nuestros estudiantes.

Estos hechos refuerzan que el aprendizaje virtual ha sido el sistema de apoyo central en la Udelas, donde tanto docentes como estudiantes son conscientes de cómo la tecnología a través de la educación virtual mejora el aprendizaje y brinda apoyo para mejorar la educación.

Se podría objetar que varios estudios, entre los cuales están: Piaget (1974), Vygotsky (1973), Ausubel (1982) y Vergnaud (1990) han demostrado los beneficios de una buena relación entre estudiante y educador. Una buena relación que permitiría al estudiante emular actitudes, desarrollar mejores habilidades sociales, tanto para llegar a los demás como para ser acogido por los otros, y practicar la democracia. Asimismo, una buena relación con su maestro acentúa sus posibilidades de tener mejores resultados académicos a lo largo de sus estudios.

En conclusión, la educación presencial le permite al educador o educadora crear un vínculo emocional con los alumnos. Tomando en cuenta que el aprendizaje no es solo visual y que pasa por las emociones. Por lo tanto, una interacción cara a cara es más retenida a largo plazo por el alumno que en el aprendizaje virtual. Además, la formación presencial tiene la ventaja de poder adaptarse.

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